La respiración de Sakura era agitada. Sus pies descalzos golpeaban el suelo húmedo mientras corría a través de un bosque que no recordaba. Las sombras se estiraban como manos, intentando aferrarse a sus tobillos. Cada rama rota, cada susurro entre los árboles, parecía más cercano.
Detrás de ella, el sonido constante de pasos. Los mismos que escuchaba en cada pesadilla. Su propio rostro... pero deformado, sombrío, con los ojos completamente negros y una sonrisa torcida.
—No podés huir de mí —susurró esa voz que era suya, pero a la vez no lo era.
Sakura giró de pronto, su respiración entrecortada. La figura oscura avanzaba, idéntica a ella salvo por la falta de alma en los ojos. Cuando intentó gritar, no pudo.
Entonces apareció él.
El encapuchado emergió entre los árboles, como si se hubiese materializado desde la niebla. Sus ojos azules brillaban con un fulgor antinatural, y las venas negras que rodeaban sus párpados palpitaban como si tuviera veneno en la sangre. En un abrir y cerrar de ojos, la mano se cerró alrededor de su cuello.
Sakura forcejeó, pateó, intentó gritar... pero todo era inútil. El mundo se oscurecía, tragado por esa figura imposible.
Y entonces, se despertó.
Se incorporó de golpe en el futón, sudando frío, jadeando como si de verdad hubiese estado corriendo. Tardó un segundo en ubicarse: la habitación, la penumbra suave, la yutaka arrugada... y la ausencia.
Giró la cabeza, buscando a Neji, pero él ya no estaba. El futón esta perfectamente doblado en una esquina.
Sakura suspiro, apartandose el cabello de la cara, un golpe suave en la puerta la sacó de su ensimismamiento.
—Señorita Haruno —anunció una voz del otro lado, uno de los criados—. El desayuno está servido.
Ella tragó saliva, aún sintiendo la presión en su garganta. Se pasó la mano por el cuello, como si pudiera borrar la sensación.
—Sí... ya voy —respondió, con voz apenas audible.
Sakura se levantó del futón, su cuerpo aún tembloroso por la pesadilla, y se dirigió hacia el pequeño armario donde guardaba su yukata de entrenamiento. No podía dejar que los pensamientos oscuros la dominara, no ahora. Se ajustó la prenda sin mucha gracia, la tela cómoda pero ligera, y se ató el cinturón con manos que todavía parecían temblar.
Al mirar su reflejo en el espejo, se dio cuenta de lo exhausta que parecía. Ojeras bajo los ojos, rostro pálido, como si el sueño no hubiese sido suficiente para restaurar su energía. Aún así, tenía que seguir adelante. Con un suspiro resignado, dejó el cuarto y se dirigió hacia el comedor.
Al llegar, la primera persona que vio fue Takuma, quien ya estaba sentado con el desayuno servido frente a él. Al verla, alzó una ceja, una mueca de curiosidad cruzando su rostro.
—¿Tuviste una mala noche? —preguntó con tono ligeramente burlón, aunque la pregunta no sonaba del todo sin interés.
Sakura no pudo evitar sentir una ligera incomodidad al instante. El cansancio y la pesadilla aún pesaban sobre ella, pero decidió mantener una fachada. Se acercó a la mesa con pasos tranquilos, intentando ignorar el peso de su propio malestar.
—No fue nada —respondió, forzando una sonrisa mientras se sentaba frente a él—. Solo... sueños raros.
Takuma observó detenidamente su expresión, como si midiera cada palabra que salía de su boca. Pero no insistió, y en su lugar, se inclinó ligeramente hacia adelante y le ofreció un par de palillos.
ESTÁS LEYENDO
Destinados (NejiSaku)
FanfictionDespués de terminar herida en una misión para traer a Sasuke de regreso, el destino de Sakura Haruno se ve mezclado con el de Neji Huyga. Ninguno imagino que su corazón fuera débil ante el otro ni mucho menos de los sentimientos que rodeaban sus acc...
