Sakura despertó de golpe.
Un ligero jadeo escapó de sus labios y su mirada se dirigió de inmediato hacia su derecha. Sus ojos buscaron, desesperados por confirmar... y ahí estaba.
Neji dormía, su respiración profunda y constante, una mano aún aferrada con firmeza a la tela de su yukata. A pesar de lo tranquilo que parecía, su brazo la mantenía contra su costado, como si su inconsciente aún se negara a dejarla ir.
Sakura dejó escapar un suspiro tembloroso, uno de alivio y de cansancio. Lentamente, bajó la mirada y vio cómo su propia mano estaba entrelazada con la de él. La soltó con cuidado y se quedó un instante observándolo: los párpados cerrados, el vendaje que asomaba en su costado, el leve movimiento de su pecho subiendo y bajando.
Estaba vivo.
Con delicadeza, comenzó a incorporarse. El brazo de Neji apretó su agarre en cuanto notó que ella se movía. Por un momento, Sakura se quedó quieta, con el corazón latiendo un poco más fuerte. No quería despertarlo. No ahora.
Con una mano temblorosa, acarició su frente, alisando un par de mechones sueltos.
—Estoy bien, Neji —susurró, con una sonrisa suave, casi invisible—. Solo necesito ir un momento.
Sus dedos se movieron luego hasta su pecho, acomodándole la manta con cuidado. Solo entonces el agarre de Neji disminuyó, como si su cuerpo le creyera.
Sakura se apartó lentamente, sin dejar de mirarlo hasta que logró sentarse a un lado de la camilla. Una parte de ella quería quedarse allí para siempre. Pero sabía que el día apenas estaba comenzando, y muchas cosas aguardaban afuera.
Sakura salió de la habitación con pasos lentos, cerrando la puerta con el mayor cuidado posible. El pasillo del hospital estaba casi en penumbra, apenas iluminado por la luz mortecina de las lámparas de emergencia. Afuera aún era de madrugada.
Sus pies descalzos apenas hacían ruido contra el piso mientras avanzaba en dirección a las duchas. Quería limpiarse, respirar, tener al menos unos minutos para sí. No había dormido más de un par de horas, pero su cuerpo se sentía extrañamente ligero. Como si el dolor, el miedo y la culpa se hubieran asentado tanto tiempo que ahora no sabía cómo sentirse sin ellos.
Entonces, en el cruce del pasillo, una sombra apareció.
Sasuke.
Sakura se detuvo, y por un instante pensó en seguir caminando sin decir nada. Pero algo la hizo frenar. Quizás porque ambos habían vivido demasiado como para seguir ignorando lo que no se dijo.
—¿Cómo estás? —preguntó ella, con voz baja pero firme.
Sasuke la miró, sus ojos oscuros escondiendo emociones difíciles de leer.
—Estoy bien —respondió al fin.
Sakura le dedicó una sonrisa pequeña, una que no llegó a los ojos, y dio un paso para continuar su camino.
—Orochimaru está muerto —dijo entonces Sasuke, sin levantar la voz.
Ella se detuvo en seco.
Un escalofrío recorrió su espalda, como si el eco del chakra oscuro de la caja aún vibrara dentro de su pecho. El recuerdo de la herida en Neji, de sus propias manos llenas de sangre, del miedo atroz que la había atravesado... todo volvió, silencioso y afilado.
Pero Sasuke no terminó ahí.
—Yo lo habría matado sin dudarlo. No como Hyūga.
Sakura apretó los labios. Su espalda permanecía recta, inmóvil. Sentía la tensión llenándole los hombros como una vieja armadura.
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Destinados (NejiSaku)
FanfictionDespués de terminar herida en una misión para traer a Sasuke de regreso, el destino de Sakura Haruno se ve mezclado con el de Neji Huyga. Ninguno imagino que su corazón fuera débil ante el otro ni mucho menos de los sentimientos que rodeaban sus acc...
