Neji sabía que Sakura no dormía. Sentía el leve roce de sus pestañas contra su pecho desnudo, y el vaivén contenido de su respiración. Ninguno había dicho una palabra, porque sabían que, al hacerlo, la realidad los alcanzaría. La batalla, las decisiones, el peso del mañana.
Y por primera vez en mucho tiempo, Neji se permitió ser egoísta. No quería soltarla. No aún. No cuando el calor de su cuerpo aún lo envolvía. No cuando sus brazos seguían sintiendo que ella era el único lugar seguro.
Sakura se aferraba a él con los dedos entrelazados en la tela de la manta, la frente apoyada sobre su piel, como si solo allí pudiera respirar. El silencio entre ambos no era incómodo, sino frágil. Un cristal que ninguno se atrevía a romper.
Pero eventualmente, el mundo los llamaría.
—¿Cómo estás? —preguntó Neji, con voz baja, apenas un susurro sobre su cabello.
Sakura tardó en responder. No porque no supiera qué decir, sino porque las palabras parecían tan diminutas frente a lo que sentía.
—No lo sé —murmuró al fin—. Pero contigo... siento que puedo respirar.
Neji deslizó la mano con suavidad por su cabeza, acariciando su cabello con una delicadeza que solo se permitía con ella. No dijo nada. No hacía falta. Su tacto bastaba.
Sakura suspiró, apoyando la mejilla sobre su pecho. Luego alzó la vista lentamente.
—¿Dónde estamos? —preguntó, apenas con un hilo de voz.
—En una casa de meditación —respondió Neji tras una pausa—. Está abandonada desde hace años. Está lejos del área de entrenamiento... así que casi nadie viene por aquí.
Sakura parpadeó, dejando que la mirada vagara por las paredes de madera, el aroma tenue a incienso viejo aún impregnado en el aire. El lugar tenía una paz extraña, como si el tiempo mismo se hubiera detenido allí.
Ambos volvieron a guardar silencio.
Sakura deslizó la mano hasta encontrar la de Neji, y él respondió de inmediato, entrelazando sus dedos con los suyos. Ella tomó una bocanada de aire, llenándose de valor para liberar la pregunta que llevaba atorada en la garganta.
—¿Viste qué pasó? —murmuró, insegura.
—No todo —susurró Neji, trazando círculos con su pulgar en la palma de su mano—. No voy a presionarte, Sakura. Cuéntame lo que puedas.
Sakura cerró los ojos un instante, aferrándose a la calidez de su toque. A la seguridad de su presencia.
—Recuerdo estar guiando el chakra de Kakashi-sensei con el mío —empezó con la voz temblorosa—. Al principio podía manejarlo, pero cada vez sentía que... que me asfixiaba. Como si me hundiera en un río sin fondo. Y aun así, solo pensaba en lograrlo, en no fallar...
Se interrumpió, tragando saliva.
—Entonces... —continuó—, escuché una voz. No sé si fue real o algo que imaginé. Me pedía que me dejara llevar... que me sumergiera en el poder.
Sakura apretó más fuerte la mano de Neji, buscando anclarse.
—Después de eso, todo se volvió oscuridad. Y yo... me encontré con algo que no debería existir.
Sakura apretó más fuerte la mano de Neji, como si temiera que soltarlo la devolviera a esa pesadilla.
—Vi algo —susurró—. A mí misma... pero no era yo. Era como una sombra, una versión mía... corrompida.
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Destinados (NejiSaku)
FanfictionDespués de terminar herida en una misión para traer a Sasuke de regreso, el destino de Sakura Haruno se ve mezclado con el de Neji Huyga. Ninguno imagino que su corazón fuera débil ante el otro ni mucho menos de los sentimientos que rodeaban sus acc...
