Sakura caminaba detrás de Hideki, sintiendo cómo cada paso dentro de la mansión la alejaba un poco más del respiro fugaz que había sido el festival. Los ecos de risas, de luces colgantes y de un beso que aún le latía en los labios parecían pertenecer a otra vida. Ahora, solo quedaba la tensión en el aire, densa y cortante, como si el chakra de Sasuke y Naruto aún se enroscara en las paredes.
Kakashi no decía nada, pero su silencio hablaba. Caminaba al lado de Hideki, con las manos en los bolsillos, y la mirada aguda como una cuchilla que analiza antes de cortar.
Cuando llegaron al salón principal, las puertas ya estaban abiertas.
Sasuke estaba de pie, como si el lugar le perteneciera, con los brazos cruzados y la mirada fija en la entrada. Naruto, a su lado, parecía más inquieto, con los puños apretados a los costados y la boca fruncida como si contuviera palabras que amenazaban con desbordarse.
El ambiente se tensó aún más.
Hideki no perdió el paso.
—Espero que tengan una buena razón para irrumpir de esta manera —dijo, sin suavizar el tono.
Sasuke alzó la mirada y la dirigió a Sakura. No a Hideki. No a Kakashi. A ella.
—Tenemos que hablar.
Sakura frunció el ceño, pero no se atrevió a abrir la boca sin antes buscar con la mirada a Hideki. Él asintió apenas, dándole el permiso silencioso que necesitaba.
—Pues habla, aquí estoy —dijo ella con firmeza.
—A solas.
—No —replicó sin titubear—. Lo que tengas que decir, lo dices aquí.
En una fracción de segundo, Sasuke desapareció de donde estaba. Sakura apenas tuvo tiempo de retroceder cuando una mano se precipitó hacia ella.
Pero no la tocó.
Otra mano, más firme, se interpuso en el aire y sujetó la de Sasuke antes de que la alcanzara.
Sakura giró el rostro y se encontró con Neji. No la miraba. Sus ojos estaban fijos en el Uchiha, fríos y calculadores, como cuchillas envainadas.
La mano de Neji apretaba la muñeca de Sasuke con precisión quirúrgica. No era fuerza bruta. Era control. Dominio.
—Será mejor que hagas las cosas fáciles, Uchiha —dijo Neji, en un tono tan sereno que erizaba la piel—. Por tu bien.
No era una amenaza lanzada al aire. Era una advertencia. Y los dos lo sabían.
Sasuke se apartó del agarre con un movimiento seco, retrocediendo un paso sin apartar la vista de Neji. Sus ojos se entrecerraron, como si midiera algo más que fuerza: determinación.
Pero no fue él quien habló.
—Kakashi-sensei, ¿qué hace aquí? —preguntó Naruto, con el ceño fruncido, como si recién comenzara a entender el peso de todo.
Kakashi se tomó un segundo antes de responder, con la voz tan impasible como siempre, pero con una sombra en el tono.
—Entrenando a Sakura. Y tú, Naruto... no deberías estar aquí.
—¡Me mintieron! Me ocultaron que Sakura-chan estaba en peligro. Si no hubiera sido por Sasuke...
—¿Sasuke? —lo interrumpió Kakashi, girando la cabeza hacia él y luego volviendo a mirar a Naruto con gravedad—. ¿Te dijo también que trabaja para el hombre que quiere la cabeza de Sakura?
Naruto abrió la boca, pero no dijo nada.
El silencio cayó como un peso invisible sobre la habitación. Tenso. Duro. Doloroso.
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Destinados (NejiSaku)
Fiksi PenggemarDespués de terminar herida en una misión para traer a Sasuke de regreso, el destino de Sakura Haruno se ve mezclado con el de Neji Huyga. Ninguno imagino que su corazón fuera débil ante el otro ni mucho menos de los sentimientos que rodeaban sus acc...
