Negro.
Todo era negro.
Sakura caminaba descalza por un espacio sin fin, donde no existía el cielo, ni el suelo, ni un solo sonido. Solo ella, su respiración y ese eco sordo que rebotaba en ninguna parte.
—¿Ino? —llamó con voz temblorosa—. ¿Shikamaru? ¿Naruto?
Nada.
No obtuvo respuesta, pero algo en su pecho le decía que no estaba sola. Su voz resonaba como si hablara desde muy lejos, como si ni siquiera saliera de su propia garganta. Era un sueño. Tenía que serlo... pero no lo parecía. Podía sentir el frío en la piel, el cosquilleo en los dedos, incluso el latido desbocado de su corazón.
—¿Dónde estoy?—pregunto a la nada
Un paso más. Otro. Hasta que algo se movió detrás de ella. Un susurro sordo. Un roce de tela.
Se giró.
Y allí estaba él.
El hombre de la capucha.
Oscuro como la nada que los rodeaba. Silencioso como una sombra.
Sakura retrocedió, pero fue inútil. El hombre se abalanzó sobre ella con una velocidad brutal, y sus manos se cerraron como tenazas alrededor de su cuello.
—¡No... no! —intentó gritar, pero el aire no llegaba.
Su garganta ardía. Sus uñas rasgaban la tela de la capucha sin lograr apartarla. El pánico subía como fuego por su pecho.
Hasta que...
¡Sakura se incorporó de golpe!
Su respiración era errática, desbocada, y su mano fue instintivamente a su cuello. Estaba empapada en sudor. La habitación era oscura, salvo por un tenue halo de luz que se colaba por los bordes de la puerta de papel.
Lavanda con limón.
Apenas percibió el aroma, supo que no estaba en su habitación.
Ni en su casa.
Ni en un sitio que reconociera del todo.
Pero en ese momento, más que preguntarse dónde estaba... se preguntaba por qué ese sueño había parecido tan real.
Sakura inspiro una bocana de aire y despues la solto lentamente hasta que sintio que su mente empesaba a colaborar.
Recorrió la habitación con la mirada, aún con el pulso acelerado y la sensación de aquellas manos sobre su cuello. Sus ojos se detuvieron en cada rincón, como si esperaran encontrar una sombra escondida entre los objetos. La estancia era pequeña, de madera oscura y silenciosa. Una ventana angosta dejaba filtrar apenas un hilo de claridad pálida. A su derecha, un armario cerrado y frente a este, una cómoda con una vela extinguida. Todo era sencillo, antiguo... y completamente desconocido.
Sakura tragó saliva y apartó las sábanas con lentitud. Esa no era su habitación. Tampoco era una casa que conociera.
Se incorporó y salió del futón, sintiendo el frío calarle en los pies descalzos. El suelo de madera crujía con cada paso, como si p
rotestara por el peso de su cuerpo. Al llegar a la puerta de papel, deslizó con cautela los dedos en la ranura. La puerta emitió un leve gemido al abrirse. Sakura contuvo la respiración hasta que terminó de abrirla del todo y asomó la cabeza.
El pasillo estaba bañado por sombras. Las habitaciones del frente parecían vacías, cerradas. A su derecha, el pasillo continuaba en una negrura densa, y a los lados, otras puertas medio entornadas dejaban entrever interiores desordenados y descuidados. No parecía que nadie durmiera ahí desde hacía tiempo.
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Destinados (NejiSaku)
Fan-FictionDespués de terminar herida en una misión para traer a Sasuke de regreso, el destino de Sakura Haruno se ve mezclado con el de Neji Huyga. Ninguno imagino que su corazón fuera débil ante el otro ni mucho menos de los sentimientos que rodeaban sus acc...
