Capítulo 35 (Nuevo)

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El amanecer filtraba su luz dorada entre las ramas altas del bosque, proyectando sombras largas sobre el suelo de madera. Aún era temprano, pero Sakura ya estaba despierta.

No se movía. Solo escuchaba.

El ritmo pausado de la respiración de los otros le llegaba como un murmullo distante. Sentía el calor de sus cuerpos cerca, pero en su mente aún resonaban ecos de la noche anterior. No la oscuridad, ni la explosión, ni el beso. Otra cosa. Algo que no podía nombrar, pero que aún le pesaba en el pecho.

—¿No puedes  dormir? —susurró una voz cerca.

Sakura giró la cabeza. No veía a Neji, solo el ovillo de mantas que era Takuma, pero aun así supo que Neji estaba despierto. 

—Estoy bien —respondió, girando la cabeza hacia el techo.

Neji alzó ligeramente una ceja, desde su lugar en el futón. 

—Entonces cambiare la pregunta ¿Qué es lo que no te deja dormir, Sakura?

Ella contuvo el aliento un segundo. Sus dedos se cerraron sobre la manta y luego la soltaron.

—¿Podemos salir un momento? —preguntó, sin mirarlo.

Neji asintió con un leve movimiento, y con la misma precisión silenciosa que lo caracterizaba, se levantó evitando cualquier crujido del suelo. Sakura lo imitó, caminando con cuidado entre los futones. Takuma roncaba suavemente mientras Naruto murmuraba algo entre sueños.

Cuando salieron, el frío de la mañana los recibió como un suspiro húmedo entre las hojas. Incluso el bosque permanecía en una silenciosa quietud, que Sakura hubiera disfrutado en otro momento. 

Neji no dijo nada. Solo caminó un poco más entre los árboles hasta que estuvieron lejos de la casa. Allí se detuvo, esperando.

Sakura respiró profundo, como si el aire le costara entrar.

—No puedo sacarlo de mi cabeza —murmuró al fin, con la voz apenas un hilo—. No sé si fue una visión, un recuerdo... o una advertencia. Solo sé que cada vez que cierro los ojos... siento que ella está ahí, esperándome.

Sakura bajó la mirada, abrazándose los brazos mientras hablaba:

—Es como si... como si el tiempo se estuviera agotando. Como si todo lo que soy quedara suspendido en ese instante. Y lo único que existe... es ella. Mi sombra. Y el miedo de convertirme en eso.

Neji se acercó un paso más, pero no la toco.

—No puedo entender completamente como te sientes, pero una vez me sentí tan atrapado como tú—dijo en voz baja—.Porque yo también pensaba así. Que no tenía opción. Que lo único que quedaba para mí era servir... y morir, como lo hizo mi padre. Sin elegir. Sin un propósito propio.

Sakura alzó la mirada, recordando aquellos exámenes donde Naruto lo había derrotado.  

—Viví creyendo que mi destino ya estaba escrito. Que mi vida no era mía. Pero... Naruto me demostró lo contrario. Me mostró que el destino no es una cadena. Es un camino. Uno que podemos desviar, uno que podemos romper si tenemos el valor.

Neji estiro la mano, Sakura entrelazo sus dedos fríos contra la piel cálida de él. 

—Tú también puedes elegir.

Sakura no respondió de inmediato. Solo se quedó en silencio, dejando que las palabras de Neji calaran hondo, como agua clara sobre una herida abierta. El peso en su pecho no desapareció del todo, pero por primera vez en horas no parecía insoportable.

Apretó su mano con más fuerza y, sin decir nada, dio un paso hacia él. Neji la recibió envolviéndola en sus brazos.

Sakura apoyó la frente en su pecho, justo donde podía sentir los latidos firmes y constantes. Neji bajó la cabeza y apoyó los labios sobre su cabello, cerrando los ojos.

Destinados (NejiSaku)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora