Capítulo 39

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El sol se filtraba entre los árboles, dorando los bordes del claro donde entrenaban. El viento olía a tierra húmeda y hojas partidas, y el silencio estaba cargado de tensión.

Sakura jadeaba, con los músculos ardiendo, colgando precariamente sobre el borde del pilar de madera. Un vacío de tres metros se abría bajo sus pies. La única razón por la que no había caído era Neji.

Él la sostenía firmemente por la muñeca, con el brazo extendido y la mirada fija en la suya.

—¿Piensas que voy a soltarte? —preguntó, con la voz baja, pero firme.

Sakura parpadeó, todavía tratando de recuperar el aliento. El sudor le resbalaba por las sienes, pero no solo era el cansancio lo que le dejaba sin palabras. Era esa pregunta. Esa mirada.

Y no supo qué decir. Porque la respuesta era complicada. Porque en su interior, el eco de aquella otra versión de sí misma seguía susurrando dudas.

—Ese silencio —murmuró Neji, sin cambiar el tono, aunque su ceño se frunció apenas—. Está empezando a preocuparme.

Sakura tragó saliva. Lentamente, bajó la vista. El suelo la esperaba como una promesa inevitable. Si él la soltaba... si caía...

Volvió a mirarlo, con los ojos encendidos por algo que no era solo miedo.

—Depende de las circunstancias —respondió al fin, con una pequeña sonrisa cansada.

Neji no dijo nada. Solo aflojó los dedos.

Sakura sintió cómo la gravedad la reclamaba. Cerró los ojos, preparada para el golpe.

Pero nunca llegó.

En lugar del impacto, un leve zumbido la envolvió. Abrió los ojos justo a tiempo para ver el brillo tenue de un campo de chakra bajo su cuerpo, sólido como el cristal. Estaba suspendida en el aire. A salvo.

Desde arriba, Neji la observaba con los brazos cruzados, su expresión seria.

—Entonces aprenderás que conmigo... las circunstancias no importan —dijo Neji, su voz aún templada, pero con un filo indiscutible.

Sakura se quedó inmóvil sobre la barrera de chakra, el corazón latiendo fuerte, desacompasado. Antes de que pudiera decir algo, él añadió, sin mirarla:

—Yo no te soltaría.

Y entonces le dio la espalda, caminando con la precisión y la elegancia de siempre.

Sakura bajó la mirada, sintiendo que algo se encogía en su pecho. ¿Cómo podía decirle lo que había ocurrido en el bosque? ¿Cómo explicarle que su otra versión —una llena de odio, de rencor, de fuerza oscura— la había hecho flaquear? ¿Cómo contarle que había dudado de sí misma? Que parte de ella seguía atrapada allí, entre aquellas raíces ilusorias, reviviendo la presión invisible en su cuello y  la sangre de él entre sus manos.

Y ahora, Sasuke estaba por llegar. Eso solo hacía más difícil todo.

Sin decir una palabra, bajó de la barrera con un pequeño salto y cayó con suavidad sobre el suelo firme. El chakra bajo sus pies vibró brevemente al disiparse. Sacudió las manos con nerviosismo, como si con eso pudiera despejar la ansiedad que la atravesaba.

Caminó hasta donde Naruto y Takuma estaban cubiertos de sudor, jadeando tras su propio turno de combate. Takuma tenía la camisa colgando de un hombro, y Naruto se limpiaba la frente con la banda ninja.

—Te ves viva, eso es buena señal —bromeó Takuma, dándole una mirada rápida.

Sakura solo sonrió con un esfuerzo, y dejó que su atención se desviara hacia Kakashi, que los observaba desde la sombra de un árbol, los brazos cruzados.

Destinados (NejiSaku)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora