Capitulo 20 (Actualizado)

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El silencio en el comedor era tan tenso como el aire antes de una tormenta. Tres figuras estaban sentadas alrededor de una mesa larga de madera oscura, iluminada por la tenue luz de las lámparas de aceite. Los platos frente a ellos estaban intactos, la sopa comenzaba a enfriarse, pero nadie parecía tener el valor de probar bocado.

Neji tenía los brazos cruzados, con el ceño levemente fruncido. Sakura mantenía la espalda recta, aunque su expresión era serena, como si se esforzara por no mirar a Takuma. Él, en cambio, parecía una olla a presión a punto de estallar: tenía una bolsa de hielo apoyada en las costillas, el labio inferior levemente hinchado y la mirada clavada en la madera de la mesa.

El sonido del bastón de Hideki se escuchó antes de verlo. El anciano cruzó el umbral del comedor como una sombra silenciosa. Se detuvo frente a la mesa, observándolos uno por uno con el peso de su autoridad cayendo sobre sus espaldas como una losa.

—Me basta con estar ausente una hora —dijo finalmente, con voz grave— para que la mitad del bosque se entere del espectáculo que dieron.

Takuma desvió la mirada, apretando los dientes.

—Y tú —continuó Hideki, dirigiendo sus ojos blancos directamente a su discípulo—, que casi te desmayas por no dejar que alguien te ayudara. ¿Qué parte de entrenamiento no incluye "usar el cerebro"?

—Puedo cuidar de mí mismo —murmuró Takuma.

—¿Cuidar de ti mismo? ¿Rechazando la ayuda de una ninja médica entrenada por la propia Hokage? —rebatió Hideki, alzando la voz—. ¿Sabes cuántos shinobi mueren por orgullo? Más de los que mueren en combate.

Sakura se mantuvo en silencio, aunque sus dedos se entrelazaban bajo la mesa. Hideki giró hacia ella.

—Y tú, Haruno, deberías haberlo inmovilizado desde el principio.

—Intenté no agravar su lesión —respondió con calma, sin bajar la mirada.

—Sé que sí —asintió el anciano—, pero a veces la compasión debe ser firme. En este campo, si dudas, el paciente muere. No lo olvides.

Luego volvió a Neji, como si lo estuviera evaluando también.

—Y tú... tienes más de tu padre de lo que crees.

Neji no respondió, aunque su mandíbula se tensó.

—Bien —dijo finalmente Hideki, enderezándose—. Esto no fue un castigo. Fue una lección. Pero si alguno vuelve a poner en peligro su vida por orgullo o por prejuicio... no habrá conversación. Solo consecuencias.

El silencio volvió a caer, más espeso que antes. Hideki giró sobre sus talones y se marchó con la misma calma con la que había llegado.

Sakura bajó la vista a la sopa, pensativa. Takuma, en cambio, chasqueó la lengua y murmuró algo ininteligible.

Neji tomó los palillos, rompió el par y dijo en voz baja, casi para sí mismo:

—La próxima vez, deja que te cure antes de que termines con una costilla atravesando el pulmón.

Takuma resopló, pero no respondió. Y esta vez, cuando Sakura tomó la cuchara, nadie la detuvo.

Sakura sorbía un poco de sopa cuando Neji habló, su voz rompiendo la calma apenas recuperada.

—¿Y cómo te fue en el entrenamiento?

Ella levantó la vista. Por un momento dudó. Sus ojos fueron hacia Takuma, que estaba a su derecha, recostado sobre el respaldo con el ceño fruncido y la bolsa de hielo aún apoyada en el costado. Se preguntó si él también lo habría logrado, si habría completado la formación de la barrera como Hideki esperaba. Pero como no lo sabía, la incertidumbre se le atoró en la garganta.

Destinados (NejiSaku)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora