El campo de entrenamiento improvisado estaba rodeado de árboles altos, y una suave brisa removía las hojas, llevando consigo el olor a tierra húmeda. Kakashi se adelantó con una calma casi desganada, las manos en los bolsillos, mientras Sakura lo seguía con pasos medidos. Takuma los observaba desde la distancia, recostado contra el tronco de un árbol con los brazos cruzados, los ojos afilados fijos en el hombre de cabello plateado.
-No me gusta -murmuró para sí mismo-. ¿Desde cuándo alguien como él acepta entrenar a otros por simple cortesía?
Sakura se detuvo frente a Kakashi. A pesar del saludo inicial, aún no se acostumbraba a tenerlo tan cerca después de tanto tiempo. Él la observó con un ojo entrecerrado, el otro oculto tras el protector de su frente.
-Bueno, Sakura-chan, veamos cuánto has cambiado desde la última vez -dijo con una sonrisa perezosa bajo la máscara-. Espero que no hayas olvidado todo lo que te enseñé.
-Claro que no -respondió ella, ajustando la yukata de entrenamiento y levantando el mentón-. He estado entrenando sin parar.
-Eso me gusta. -Kakashi retrocedió un par de pasos y se colocó en posición-. Entonces no me contengas.
Takuma chasqueó la lengua desde su rincón.
-Qué arrogancia -gruñó por lo bajo-. ¿Quién se cree que es?
Sakura exhaló lentamente y se lanzó hacia Kakashi con un puñetazo directo, infundido de chakra. El impacto del golpe retumbó en el aire, pero su antiguo maestro ya no estaba allí. En menos de un segundo, se deslizó por detrás de ella y le dio un leve toque en el hombro que la hizo girar de inmediato.
-Más rápida. Pero todavía demasiado predecible -comentó Kakashi con tono relajado.
Sakura apretó los dientes, ajustó su postura y volvió a atacar. Esta vez, con una combinación de movimientos más fluidos, más precisos, pero Kakashi seguía esquivándola como si conociera cada paso antes de que ella lo diera.
Desde su posición, Takuma observaba en silencio, con el ceño fruncido y los dedos golpeando la empuñadura de su kinai. Había algo en la manera en que Kakashi se movía, esa seguridad desconcertante, que le ponía los pelos de punta.
-¿Qué clase de shinobi enseña así... sin siquiera sudar? -murmuró con los ojos entrecerrados-. No me gusta nada este tipo.
Mientras tanto, Sakura jadeaba levemente, pero se mantenía firme. Sabía que enfrentarse a Kakashi era una locura, pero también sabía que si quería avanzar, tendría que empujarse más allá de sus límites.
-Muy bien, Sakura -dijo Kakashi, esta vez más serio-. Ahora usa esa fuerza para controlar tu entorno, no solo para destruirlo. Enséñame lo que has aprendido con Hideki.
Sakura asintió. Canalizó el chakra en sus palmas y en sus plantas. El suelo debajo de ella crujió. Kakashi, por primera vez, levantó una ceja con un atisbo de aprobación.
Y Takuma... por dentro maldecía no estar allí para intervenir si algo salía mal.
Sakura se lanzó hacia él una vez más, esta vez más ágil, más certera. Sus pasos eran rápidos, pero cada movimiento estaba controlado, medido. Kakashi bloqueó el primer golpe, esquivó el segundo con una flexión de su torso, pero el tercero, un puñetazo dirigido al hombro, logró rozarlo.
El contacto fue mínimo, apenas un roce de sus nudillos contra la tela del chaleco de su antiguo maestro, pero fue suficiente para que los ojos de Kakashi se entrecerraran con una chispa de reconocimiento.
-Bien -dijo con un tono apenas más serio.
Pero antes de que Sakura pudiera recuperar el aliento, Kakashi giró sobre su talón y le devolvió el ataque. Fue rápido, directo, una estocada con la palma abierta hacia su estómago. Sakura apenas tuvo un segundo para reaccionar.
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Destinados (NejiSaku)
FanfictionDespués de terminar herida en una misión para traer a Sasuke de regreso, el destino de Sakura Haruno se ve mezclado con el de Neji Huyga. Ninguno imagino que su corazón fuera débil ante el otro ni mucho menos de los sentimientos que rodeaban sus acc...
