La lluvia había cesado horas atrás, pero el lodo persistía como un recordatorio de lo vivido. Sus botas se hundían con cada paso en el sendero que conducía de regreso a la mansión. Estaban sucios, cansados, y cubiertos de rasguños menores, pero las sonrisas eran genuinas. O casi.
Naruto reía con fuerza, con la ropa hecha jirones y una rama todavía enredada en el cabello. Takuma bromeaba sobre el "baño de barro revitalizante" mientras sacudía inútilmente sus brazos. Incluso Neji, con su habitual serenidad, dejaba entrever un leve gesto de satisfacción. Habían superado el entrenamiento. Juntos.
Sakura caminaba un poco detrás, con el cuerpo tan exhausto como el resto, pero con los pensamientos igual de agitados que horas antes. Cada vez que pestañeaba, una imagen fugaz la golpeaba: su reflejo oscuro, sus ojos brillando con crueldad, la sensación de sus manos apretándole el cuello.
Apretó los puños, disimuladamente. Forzó una sonrisa cuando Naruto volteó a decirle algo, y asintió sin oírlo del todo. No podía permitir que lo notaran. No después de todo lo que habían logrado. No ahora.
La silueta de la mansión apareció entre los árboles, iluminada tenuemente por las luces del exterior. A pesar del lodo, el cansancio y los rasguños, algo en esa imagen les hizo soltar el aire al mismo tiempo, como si cruzar ese umbral marcara oficialmente el final de la prueba.
El patio crujió bajo sus pasos. Al otro lado, esperándolos bajo el alero del edificio, estaban Hideki y Kakashi.
—Buen trabajo —dijo Hideki, cruzado de brazos, con una leve sonrisa que casi parecía sincera.
—Se nota que lo dieron todo —agregó Kakashi, con su típico tono tranquilo, aunque había un brillo de aprobación en su único ojo visible—. Mañana continuaremos con la siguiente etapa del entrenamiento. Pero por hoy... pueden relajarse. Vayan a bañarse, coman algo. Se lo ganaron.
Naruto levantó ambos brazos en señal de victoria. Takuma dejó escapar una risa baja. Incluso Neji, que había permanecido serio durante todo el camino de regreso, pareció aflojar ligeramente los hombros.
Sakura solo asintió otra vez. La sonrisa seguía en su rostro, pero esta vez fue más fácil de sostener.
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El vapor llenaba la habitación, flotando en suaves espirales que se enredaban en el aire como pensamientos sin forma. Sakura permanecía hundida hasta el pecho en la bañera de madera, con los brazos apoyados en el borde y la mirada perdida en algún punto entre la superficie del agua y la nada.
A través de la puerta shōji entreabierta, la silueta de una criada se movía con delicadeza. La joven acomodaba una yukata limpia sobre el biombo, doblando con esmero cada pliegue, como si esa tarea sencilla mereciera toda su atención. La tela ondeó ligeramente cuando la dejó lista, captando por un segundo la atención de Sakura.
Ella la observó en silencio, sin hacer ruido. Luego llevó ambas manos al cuenco de agua junto a la bañera y dejó que se deslizaran lentamente sobre sus hombros, sus brazos, su cuello. El líquido caliente arrastraba el sudor, el barro y los rastros del bosque... pero no podía limpiar la sensación que aún se aferraba a su piel.
Cuando la criada salió con un suave susurro de tela, Sakura bajó la mirada. Sus dedos se deslizaron hasta su abdomen, buscando la herida que su reflejo distorsionado le había hecho. La recordaba con nitidez: el filo, la sangre, el frío que le recorrió la columna.
Pero no había nada.
Su piel estaba intacta.
Ni una cicatriz. Ni un moretón.
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Destinados (NejiSaku)
ФанфикшнDespués de terminar herida en una misión para traer a Sasuke de regreso, el destino de Sakura Haruno se ve mezclado con el de Neji Huyga. Ninguno imagino que su corazón fuera débil ante el otro ni mucho menos de los sentimientos que rodeaban sus acc...
