Capitulo 18 (Actualizado)

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El pasillo estaba en silencio, apenas iluminado por la luz temblorosa de una lámpara en la pared. Los pasos de Sakura resonaban suaves sobre la madera mientras se dirigía a la habitación que compartía con Neji. Se había ofrecido a retirarse antes, con la excusa de estar agotada... y en parte, era verdad.

Pero más allá del cansancio físico, lo que la tenía sacudida era otra cosa.

Entró a la habitación sin prender la lámpara. No la necesitaba. La tenue luz exterior bastaba para guiarla hasta el futón. Se dejó caer de lado, sin desvestirse siquiera, con el corazón aún latiéndole más rápido de lo normal.

El roce de su mano contra la mejilla de Neji, su voz llamándola con ese tono grave, la calidez de sus dedos sujetándola por la muñeca... Todo eso seguía tan vívido en su mente que le costaba procesar que solo habían pasado unos minutos.

Enterró el rostro en la manta, tratando de enfriar el rubor que aún sentía ardiendo en sus mejillas.

—Qué vergüenza... —susurró para sí, dando una vuelta sobre el futón.

No sabía qué había sido peor: tocarle la cara pensando que era una pared, quedarse inmóvil como una idiota, o que él no se apartara... que su voz sonara tan cerca... tan tranquila. ¿Por qué no dijo nada desde el principio? ¿Por qué esperó?

Apretó la manta con los dedos, frustrada consigo misma. ¿Y por qué le molestaba más el hecho de que no se hubiera apartado?

Cerró los ojos y soltó el aire lentamente. Era ridículo. Era Neji. El mismo Neji que podía ser frío, meticuloso, un poco arrogante... pero también el que había estado ahí, desde que Tsunade le solto la noticia que era elegida por una caja, que no tenia idea que queria. 

Sakura se cubrió el rostro con ambas manos.

—¿Qué se supone que significa esto...?

Un leve sonido afuera la hizo girar la cabeza hacia la puerta, pero no era él. Solo el viento, tal vez, o algún movimiento en la casa. Neji se había quedado con Hideki y Takuma, hablando de algo importante. Probablemente discutirían el plano, el hallazgo extraño en el ala este, o lo que fuera que estaba ocurriendo entre esas paredes.

Y mientras tanto ella... ahí, confundida, vulnerable y con el corazón desbocado.

Se removió en el futón, acomodando la cabeza contra el cojín, pero su mente no encontraba reposo. La escena con Neji seguía repitiéndose una y otra vez, con cada detalle amplificado por la oscuridad de la habitación.

¿Por qué su corazón latía así? ¿Por qué había sentido esa electricidad absurda cuando su mano tocó su piel, cuando escuchó su voz tan cerca?

Se cubrió los ojos con el antebrazo y soltó un suspiro profundo.

—Debe ser el estrés... —murmuró, intentando convencerse.

Todo había empezado desde el ataque al hospital. Las emociones acumuladas, la pérdida, la presión constante, el miedo, la incertidumbre. Neji había estado con ella desde entonces. Siempre a su lado, ayudándola, cuidándola sin que ella se lo pidiera. Lo lógico era que su mente, desesperada por algo en qué apoyarse, se aferrara a él.

Era natural. Necesitaba a alguien. Y él estaba ahí.

Se obligó a sentarse, abrazándose las piernas con las manos. La tela del kimono crujió en el silencio. Miró hacia la ventana, buscando alguna señal, alguna luz que disipara la confusión en su pecho.

—No es lo mismo —se dijo, pero la duda ya se había instalado.

Recordaba cómo se había sentido de niña, cuando confundió la admiración por Sasuke con algo más profundo. Cómo creyó que era amor, cuando en realidad era soledad, una necesidad desesperada de ser vista, de ser elegida.

Destinados (NejiSaku)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora