Kakashi miró el nombre de Obito, aún sintiendo la pérdida como la primera vez. Había sido su primer amigo, su rival... y una de las personas que más apreció durante su niñez. Ahora, no era más que un nombre grabado en piedra, uno entre muchos otros que habían caído.
Muchas veces había deseado que fuera su propio nombre el que estuviera tallado ahí. Pero, por alguna razón, él seguía vivo.
Dejó la flor sobre el monumento, metió las manos en los bolsillos y se dio la vuelta, dirigiendo la mirada hacia la figura que lo observaba desde que llegó.
—Por fin te dignás a salir —dijo, sin sorpresa en la voz.
El otro dio un paso adelante. La luz reveló su rostro, serio y decidido.
Kakashi no se inmutó. Caminó hacia él con la misma calma de siempre.
—¿A qué debo tu inesperada visita, Sasuke?
El Uchiha lo rodeó lentamente, como un depredador analizando a su presa. Kakashi lo siguió con la mirada, atento, listo para cualquier movimiento.
—Estoy buscando a alguien —dijo Sasuke, su voz cortante—. Y espero que me digas dónde está.
—Vaya... debe ser importante para que te atrevas a volver a Konoha, especialmente después de lo que pasó —replicó Kakashi, sacando las manos de los bolsillos—. ¿Quién es?
Sasuke se detuvo. La katana brilló al desenfundarse con un movimiento limpio.
—No te hagas el tonto. Sabés exactamente de quién hablo.
Kakashi suspiró, su expresión cambiando por fin. Sacó un kunai con tranquilidad, dejando atrás cualquier intento de fingida inocencia.
—Tenés razón —respondió con seriedad—. Mostrame cuánto has mejorado, Sasuke... y tal vez me convenza de darte una respuesta.
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El sol apenas comenzaba a asomarse entre las nubes del amanecer, tiñendo de oro pálido los muros de la mansión. El jardín, aún húmedo por el rocío, estaba silencioso salvo por el leve crujido de la grava bajo los pasos de Sakura y Takuma.
—¿Vamos a quedarnos aquí todo el día? —preguntó Takuma, con las manos en los bolsillos, mientras caminaban sin rumbo fijo por el jardín.
—No es como si lo hubiéramos elegido —respondió Sakura, sin mirarlo.
Takuma bufó, pero no replicó. Caminó en silencio a su lado unos segundos antes de añadir:
—Supongo que... no es tan malo como pensé.
Sakura levantó una ceja. —¿Estás diciendo que disfrutas de mi compañía?
—No pongas palabras en mi boca —gruñó él, aunque su tono carecía de verdadera irritación.
Ella sonrió apenas. Se detuvieron cerca del estanque donde la noche anterior casi se desataba una tragedia. Por un momento, ninguno dijo nada. El silencio no era incómodo esta vez, sino más bien reflexivo.
—¿Cómo te sientes? —preguntó Takuma de repente, sin mirarla directamente.
—Sigo sin recordar mucho... Pero algo me dice que no fue algo pequeño.
—No, no lo fue.
Sakura lo miró de reojo, percibiendo algo distinto en él. Seguía siendo Takuma, terco, sarcástico y gruñón. Pero por primera vez, parecía haber dejado de verla como una carga.
—Gracias por ayudarme —dijo ella, bajito.
Takuma chasqueó la lengua. —No me lo recuerdes. Ya bastante castigo tengo con ser tu niñera.
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Destinados (NejiSaku)
FanfictionDespués de terminar herida en una misión para traer a Sasuke de regreso, el destino de Sakura Haruno se ve mezclado con el de Neji Huyga. Ninguno imagino que su corazón fuera débil ante el otro ni mucho menos de los sentimientos que rodeaban sus acc...
