La luz del amanecer se filtraba suavemente a través de las cortinas del hospital, tiñendo la habitación con un tenue resplandor dorado. En silencio, el mundo parecía contener el aliento.
Sakura seguía ahí.
Arrodillada al lado de la camilla, con la cabeza apoyada junto a la mano de Neji, como si su contacto pudiera anclarlo a la vida. Su respiración era tranquila, pero su rostro estaba marcado por el cansancio. Aun dormida, no lo soltaba.
La puerta se abrió con suavidad, apenas un susurro en medio del silencio.
—Sakura... —Shizune se acercó despacio, su voz cargada de una dulzura fatigada—. Sakura, despierta.
Sakura frunció levemente el ceño antes de abrir los ojos. Tardó unos segundos en recordar dónde estaba, hasta que volvió a mirar a Neji. Su expresión se endureció con la misma determinación de antes.
—No me voy a ir —susurró sin moverse, con la voz áspera de quien no había dormido bien en días.
Shizune se agachó frente a ella, con paciencia.
—Aún no sabemos cuándo despertará. Puede ser en unas horas... o más. No estás bien, Sakura. Tienes que descansar aunque sea un poco, o no podrás ayudarlo si algo pasa.
Sakura sacudió la cabeza lentamente, sin despegar la vista de Neji.
—No puedo irme. No después de todo esto.
Shizune suspiró, sabiendo que insistir solo haría que Sakura se encerrara más. Colocó una mano en su hombro, con suavidad.
—Al menos come algo. O si quieres... puedo quedarme yo mientras te duchas. Solo unos minutos, ¿sí?
Pero Sakura no respondió. Solo volvió a cerrar los ojos un instante, apoyando nuevamente la frente junto a la mano de Neji, como si buscara fuerza en el calor de su piel.
Shizune no insistió más. Solo se incorporó, dejando una pequeña bandeja de comida sobre la mesita junto a la pared.
—Aquí estaré afuera si me necesitas.
Y con eso, salió en silencio.
Sakura se quedó sola otra vez, con el sonido constante del monitor cardíaco marcando el único consuelo que le quedaba: él aún estaba vivo.
Sakura se incorporó lentamente, sus piernas entumecidas por tantas horas de estar arrodillada. Caminó hasta la pared donde Shizune había dejado la bandeja y la miró un momento, sin hambre, pero consciente de que necesitaba mantenerse de pie por él.
Se sentó en el suelo, con la espalda apoyada en la pared frente al monitor de constantes vitales, y tomó un bocado pequeño, masticando sin gusto. El nudo en el estómago no desaparecía, una presión constante que le hacía sentir que cualquier alimento se volvería plomo en su pecho.
Comió en silencio. Poco, apenas lo necesario para no desplomarse. El pitido constante del monitor era el único sonido que le ofrecía consuelo: el pecho de Neji seguía subiendo y bajando, lento pero estable.
Pasaron unos veinte minutos antes de que la puerta volviera a abrirse. Esta vez no fue en silencio.
—¿Qué haces aquí? —la voz de Tenten rompió el aire como un cristal. Estaba cargada de tensión, de rabia contenida. Sus ojos brillaban, más por el cansancio que por el enojo, pero su mirada no tembló al clavarse en Sakura.
Ino entró tras ella, y sin siquiera saludar, se puso frente a Tenten con expresión firme.
—No. Ya fue suficiente —le dijo—. Si sigues con esto, seré yo quien te impida volver a entrar. Neji no necesita este tipo de ambiente. Ninguno lo necesita.
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Destinados (NejiSaku)
Fan-FictionDespués de terminar herida en una misión para traer a Sasuke de regreso, el destino de Sakura Haruno se ve mezclado con el de Neji Huyga. Ninguno imagino que su corazón fuera débil ante el otro ni mucho menos de los sentimientos que rodeaban sus acc...
