El cielo estaba despejado, pero el aire cargaba una quietud extraña. Sakura caminaba junto a Neji, Takuma, Naruto y Kakashi por el sendero que los llevaba de regreso a Konoha. El sol comenzaba a colarse entre las copas de los árboles, proyectando sombras largas sobre el camino terroso. Y, sin embargo, nada en ese paisaje lograba calmar la tormenta que Sakura llevaba en el pecho.
Mantenía la vista al frente, concentrada en cada paso, como si el ritmo constante de sus pies pudiera acallar el plan que resonaba en su mente. Sabía lo que tenía que hacer. Sabía a quién debía buscar apenas pusiera un pie en la aldea. Sasuke. Pero no sabía cómo hacerlo, ni qué palabras usar. ¿Cómo se le pide a alguien que te lleve directo al borde del abismo?
—¡Ugh, ya basta! ¡Hemos caminado más de lo que es legal! —se quejó Naruto, deteniéndose solo para sacudirse el polvo de los pantalones.
—¿Necesitás que te cargue? —replicó Takuma, con una sonrisa ladina y el sarcasmo listo en la voz—. Seguro que con lo entrenado que estás, una ardilla también podría ganarte en resistencia.
—¿Qué dijiste? ¡Repetilo si te atreves! —Naruto alzó los puños.
Kakashi no dijo nada. Solo alzó una ceja y alzó la mano.
Silencio.
Los dos se callaron enseguida, como si un jutsu invisible les hubiera sellado la boca. Retomaron el paso en silencio, uno refunfuñando, el otro con una sonrisa satisfecha.
Sakura los observó con una sonrisa suave, una que se dibujaba sola, automática. Agradecía ese momento de ligereza, pero el hueco en su pecho seguía ahí. No podía ignorarlo. No con la sensación persistente de que algo—todo—estaba a punto de cambiar.
Y ella... ella iba a ser quien soltara la primera pieza del dominó.
Sakura soltó un suspiro bajo, como si al exhalar pudiera empujar lejos el peso que le oprimía el pecho. Sin embargo, ese mismo aire se detuvo un segundo cuando su mano rozó, casi por accidente, la de Neji.
Él la miró de reojo, sin girar el rostro, y le acarició los dedos con una sutileza que solo ella pudo sentir. Sakura bajó la mirada y le devolvió el gesto. Un roce simple, silencioso, pero que decía más de lo que podían pronunciar en ese momento.
Y entonces, sin palabras, ambos siguieron caminando.
Una hora más tarde, el paisaje comenzó a transformarse. Los árboles se volvían más altos, sus ramas más frondosas. El aire era más denso, más húmedo. El murmullo de aves conocidas se filtraba entre el follaje, como un recordatorio suave de que estaban por llegar a casa.
Konoha ya no era una silueta lejana. Estaba allí, a un paso.
Fue entonces que una figura descendió de entre los árboles con un salto ágil. Sasuke apareció con una pequeña mochila colgando de un hombro y su katana sujeta a la espalda. Su expresión era tan inmutable como siempre, pero sus ojos se fijaron en el grupo con una intensidad casi mecánica.
Kakashi no perdió el tiempo.
—Ya le informé a la Hokage de tu llegada —dijo, con voz neutra—. No te apresarán, pero tendrás que usar esto.
De su bolsillo sacó un par de esposas especiales, marcadas con sellos para inhibir el flujo de chakra.
—Por unas horas —añadió, mirándolo directamente.
Sasuke asintió sin resistencia y se dejó colocar las esposas. El clic metálico resonó entre todos como una sentencia breve, pero no hubo protestas.
El grupo reanudó la marcha.
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Destinados (NejiSaku)
FanficDespués de terminar herida en una misión para traer a Sasuke de regreso, el destino de Sakura Haruno se ve mezclado con el de Neji Huyga. Ninguno imagino que su corazón fuera débil ante el otro ni mucho menos de los sentimientos que rodeaban sus acc...
