Capitulo 21 (Actualizado)

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El silencio que dejó Sakura al cruzar el umbral fue casi palpable. Hideki esperó un momento, bebiendo de su taza con una calma que contrastaba con la tensión en el aire. Neji no apartaba la mirada del hombre, mientras Takuma, aún con la mandíbula tensa, mantenía la vista baja como si buscara no provocar más.

—A pesar del avance que están teniendo —dijo finalmente Hideki, posando la taza con precisión sobre la mesa—, no es suficiente.

Takuma resopló con discreción, y Neji frunció apenas el ceño.

—No me malinterpreten —continuó el maestro, su tono firme, sin necesidad de alzar la voz—. Ambos están progresando. Pero lo que se espera de ustedes no es simple progreso. Se espera excelencia. Precisión. Control absoluto. ¿Y qué vi hoy? —Hizo una pausa significativa, dirigiendo una mirada cargada de intención a Takuma—. Terquedad. Impulsividad. Desconfianza hacia una compañera que ha demostrado más templanza que ustedes dos juntos.

Takuma apretó los puños, pero no respondió. Hideki ladeó la cabeza.

—¿Acaso creen que podrán proteger algo, a alguien, con esas actitudes? ¿Con ese ego?

Nadie respondió.

—Neji —dijo entonces, girando apenas su rostro hacia él—. Confío en que continuarás observando y aprendiendo. Y tú, Takuma...

El joven alzó la mirada con un destello de desafío apenas contenido.

—...empieza a decidir qué tipo de guerrero vas a ser. Porque si no puedes trabajar con otros, incluso cuando esos otros están arriesgándolo todo... entonces no mereces el lugar que ocupas.

Takuma tragó saliva.

—Eso es todo por ahora —sentenció Hideki, incorporándose con un leve suspiro—. Entrenamiento al amanecer. Y más les vale estar listos.

La habitación quedó en silencio cuando salió. Solo entonces Neji se permitió respirar con mayor libertad. Miró de reojo a Takuma, quien se había quedado quieto, con la mandíbula trabada y los ojos clavados en un punto vacío de la mesa.

—¿Quieres decir algo? —preguntó Neji, sin sarcasmo.

Takuma lo miró de reojo, con el ceño fruncido.

—Que eres un imbécil.

Neji rodó los ojos con cansancio.
—Claro.

Sin decir más, ambos se levantaron y salieron del comedor, cada uno tomando el pasillo que llevaba hacia sus respectivas habitaciones, sin molestarse en despedirse ni intercambiar una última mirada.

El sonido seco de una bombilla estallando los detuvo.

Luego otra.

Y otra más.

Ambos voltearon la cabeza justo a tiempo para ver cómo las bombillas del pasillo que conducía a la habitación de Neji y Sakura se apagaban una a una en una secuencia rápida y violenta, como si una sombra invisible recorriera los techos, quebrando la luz a su paso.

Un escalofrío les recorrió la espalda al unísono.

Neji no lo pensó dos veces.
—Sakura.

Echó a correr a toda velocidad, el sonido de sus pasos resonando por el corredor oscuro. Takuma vaciló un segundo, apretó los dientes y lo siguió sin pensarlo demasiado, sintiendo cómo la presión en el ambiente crecía con cada metro que se acercaban a la habitación.

La tensión, el silencio anormal... algo estaba muy mal.

Y lo sabían.

Neji se movió entre la oscuridad, abrió la puerta y sintió cómo sus latidos aumentaban. No podía ser posible que alguien se hubiera infiltrado en la mansión; era uno de los lugares más seguros de la aldea, custodiado por guardias en el bosque y en cada entrada principal. Era imposible.

Destinados (NejiSaku)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora