Los pies le temblaban. Miró las escaleras con desesperación, sintiendo que llevaba siglos subiendo sin ver el final. El sudor le caía por la sien y la mochila pesaba como si llevara piedras. Había pasado ya más de dos horas ascendiendo por aquel sendero empinado y, para su desgracia, parecía que aún faltaba mucho.
Tomó una bocanada de aire y ajustó las correas de la mochila en sus hombros. Más arriba, Neji se detuvo para mirarla. No dijo nada, pero sus labios se curvaron apenas, divertido por la expresión de agotamiento de la kunoichi. Sabía que ella estaba lamentando haber aceptado su plan, aunque no tenía ni idea de lo que les esperaba al llegar.
Sakura levantó la vista y encontró su mirada. Él estiró la mano hacia ella con calma.
—Ya falta menos —dijo en voz baja, manteniéndola en el aire unos segundos, esperando a que ella reaccionara.
Pero Sakura no se movió. Estaba demasiado concentrada en no desmayarse para entender la indirecta. Viendo eso, Neji dio un paso hacia abajo y tomó su muñeca sin previo aviso. El contacto la hizo parpadear, sorprendida, mientras sentía la firmeza con la que él la sostenía.
—Vamos —dijo sin mirarla directamente.
Sakura dio un par de zancadas, ajustando su paso al de él. La calidez de su piel bajo la delgada tela del guante le resultó inesperadamente reconfortante, pero su cerebro no lograba pensar en nada más allá del cansancio. Una ráfaga de viento revolvió su cabello y le trajo consigo el aroma de los árboles húmedos.
Y de él.
Cerró los ojos un instante, respirando hondo.
—Haruno.
Sakura reaccionó al llamado y alzó la cabeza, pero su pie tropezó con el borde del escalón y su cuerpo se inclinó hacia adelante. Apenas tuvo tiempo de soltar una exclamación ahogada cuando Neji, con reflejos impecables, la sostuvo del brazo y evitó la caída.
Ella soltó una risa, agitada por el susto y por el cansancio.
—Gracias —susurró al alzar la cabeza.
Pero al hacerlo, sus ojos se toparon con el punto exacto donde su mano seguía entrelazada con la de Neji.
Ambos la apartaron de inmediato, como si quemara.
Un breve silencio se instaló entre los dos, incómodo pero lleno de algo que no sabían nombrar. Sakura se despeinó nerviosamente y él volvió a mirar hacia adelante, sin una palabra más.
—Continuemos —dijo con voz neutra, retomando el paso.
Ella asintió y lo siguió, esta vez sin mirar al suelo, pero tampoco a Neji.
Unos veinte minutos después, llegaron a su destino.
Era una casa de paredes blancas, con el techo oscuro y cubierto de moho, custodiada por árboles que tapaban el camino de piedra. La puerta principal, de madera tallada a mano, tenía el mismo nivel de detalle que las columnas de la mansión. El interior se dividía en seis secciones: el vestíbulo principal, los patios de entrenamiento, el salón del té, el comedor, los dormitorios y, finalmente, el área de meditación, que no era como Sakura lo había imaginado.
Pensó que encontraría un lugar tranquilo, con incienso y esteras de bambú, pero se topó con una cascada rodeada por piedras enormes, desgastadas por el tiempo y la lluvia. El murmullo del agua chocando contra la roca le resultó inquietante.
Una vez recuperada de la impresión, entraron al vestíbulo principal. Se sentaron sobre cojines de seda, frente a una cortina tras la cual se movían varias figuras silenciosas. Una de ellas abrió un pergamino y lo extendió sobre el tatami. Todo parecía más ceremonial de lo que Sakura esperaba, lo cual no hizo más que aumentar su tensión.
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Destinados (NejiSaku)
FanfictionDespués de terminar herida en una misión para traer a Sasuke de regreso, el destino de Sakura Haruno se ve mezclado con el de Neji Huyga. Ninguno imagino que su corazón fuera débil ante el otro ni mucho menos de los sentimientos que rodeaban sus acc...
