La nieve caía en copos suaves y danzantes, cubriendo los tejados de Konoha con un manto blanco que brillaba bajo la luz de los faroles de papel. Era la noche del festival de invierno y las calles estaban decoradas con guirnaldas, faroles rojos y destellos dorados. El aire olía a té caliente, a dulce de castañas, a hogar.
Sakura caminaba por una de las calles principales con un abrigo beige largo que le llegaba a las rodillas y unos guantes oscuros que ya no lograban retener el calor por completo. Se frotó las manos juntas y alzó la mirada para contemplar los fuegos artificiales en la distancia. Escuchaba los tambores festivos, las risas de los niños corriendo entre los puestos, el crujir de la nieve bajo sus botas. Por un momento se sintió completamente sola en medio de todo.
No escuchó los pasos detrás de ella. Solo notó el roce repentino y cálido de una bufanda suave que acarició su cuello. Su respiración se detuvo.
Giró con lentitud y allí estaba.
Neji, vestido con un abrigo negro elegante, el cabello recogido con una cinta gris, y una bufanda del mismo color enroscada con descuido alrededor del cuello. Tenía nieve en los hombros. Su expresión, como siempre, tranquila... hasta que sus ojos la miraron, y entonces fueron hogar.
—Regresaste antes... —murmuró Sakura, sorprendida.
Neji no dijo nada al principio. Solo acomodó con cuidado la bufanda blanca y peluda que había puesto en su cuello, atándola con suavidad como si fuera un gesto íntimo que llevaban haciendo toda la vida. Luego, sin importarle el bullicio ni los rostros alrededor, se inclinó y la besó. Fue un beso corto, cálido, lleno de promesa.
—Te lo prometí —dijo con voz baja pero firme—. No me iba a perder el festival... No después de que me lo mencionaste tantas veces.
Sakura lo abrazó sin pensarlo. No le importó la gente a su alrededor, ni los murmullos, ni las miradas. Lo envolvió entre sus brazos y lo apretó contra su pecho como si el invierno fuera a quitárselo si se descuidaba.
—Le pregunté a Tsunade esta mañana —dijo entre risas entrecortadas—. Me dijo que te faltaba una semana más. Ya me había resignado.
Neji entrelazó sus dedos con los de ella.
—Tuve que pedir unos favores. —Le guiñó un ojo con complicidad—. Y correr un poco. Literalmente. Pero lo logré.
La jaló con suavidad.
—Ven, vamos a caminar. El festival apenas comienza... y dijiste que me ibas a enseñar a patinar, ¿recuerdas?
Sakura sonrió con emoción, el corazón palpitándole como si tuviera quince años otra vez.
—Lo recuerdo —dijo—. Aunque no prometo que seas el único que no se caiga.
—Lo aceptaré —respondió él, divertido.
Siguieron caminando por la aldea nevada, entre faroles colgantes y banderas coloridas. Las voces festivas y los aromas dulces los envolvían, pero Sakura apenas los notaba. Iba a su lado, en silencio, robándole miradas de reojo, buscando las palabras correctas, tanteando cómo empezar.
Cruzaron una pequeña callejuela decorada con linternas y cerezas confitadas cuando Neji suspiró, como si pudiera leerle la mente.
—¿Qué pasó? —preguntó con voz tranquila.
Sakura se mordió el labio, bajando la mirada.
—Íbamos a esperar hasta la primavera —empezó—. Dijimos que queríamos hacerlo con calma, que todo estuviera listo...
ESTÁS LEYENDO
Destinados (NejiSaku)
FanfictionDespués de terminar herida en una misión para traer a Sasuke de regreso, el destino de Sakura Haruno se ve mezclado con el de Neji Huyga. Ninguno imagino que su corazón fuera débil ante el otro ni mucho menos de los sentimientos que rodeaban sus acc...
