—Vamos, no sean tímidos —insistió la mujer, con esa sonrisa cómplice que parecía disfrutar cada segundo de incomodidad juvenil frente a su puesto.
Sakura dio un paso hacia atrás, el rubor ya subiéndole por el cuello, a punto de soltar una risa nerviosa, una excusa, cualquier cosa que rompiera el momento. Pero justo cuando lo hizo, alguien pasó corriendo detrás de ella—un niño tal vez, o un adulto torpe entre la multitud—y la empujó sin querer.
Tropezó hacia adelante.
Y chocó directamente contra el pecho de Neji.
Sus manos se apoyaron instintivamente en su kimono negro, intentando no perder el equilibrio, pero al hacerlo, sus rostros quedaron peligrosamente cerca. Demasiado cerca. Podía sentir su respiración, y el leve aroma a incienso y bosque que siempre lo acompañaba.
Neji no se movió. Ni siquiera pestañeó.
—¿Estás bien? —preguntó, en voz baja, apenas audible entre el murmullo del festival.
Sakura asintió, sin atreverse a apartarse de inmediato. Era como si algo la retuviera ahí, en esa cercanía contenida por días de silencios, de miradas esquivas, de sentimientos que apenas comenzaban a nombrarse.
—Neji...
Su voz fue apenas un susurro, pero bastó para que él pestañeara. La forma en que ella lo miraba —con ese leve temblor en los labios, el rubor subiéndole por el cuello, los ojos abiertos y sinceros— lo desarmó por completo.
Apretó suavemente las manos en torno a sus hombros, como si esa única conexión pudiera mantenerlo anclado al suelo, conteniendo el estúpido, abrumador impulso de cerrar la poca distancia que los separaba.
Pero si ella seguía mirándolo de esa forma...
Si seguía pronunciando su nombre como si le confiara algo más que una palabra...
Entonces él iba a cometer una locura.
Una dulce, peligrosa locura.
—Sakura —dijo su nombre con una quietud que le caló los huesos.
Pero entonces ella lo miro y Neji supo que haya su autocontrol se habia ido.
No supo en qué momento exacto acortó la distancia. Solo sintió cómo la atrajo hacia él, con una suavidad que contrastaba con el fuego que le ardía por dentro. Y entonces, por fin, sus labios se encontraron.
La boca de Sakura presionó la suya con timidez al principio, como si aún dudara, como si no terminara de creer que eso estaba ocurriendo. Pero Neji respondió con una firmeza contenida, cuidadoso, reverente. Como si besarla fuera algo sagrado, algo que había esperado demasiado tiempo.
El beso, antes suave, se volvió más profundo. Más hambriento.
Las manos de Neji se afianzaron en su cintura, acercándola aún más, y los dedos de Sakura subieron por su pecho, encontrando el borde del cuello de su yukata, acercándolo más. El mundo alrededor desapareció. Solo existían ellos dos, ese momento robado, ese deseo callado durante días que por fin encontraba una salida.
Sakura jadeó contra su boca cuando él inclinó apenas el rostro, profundizando el beso con una destreza que le hizo temblar las rodillas. Y Neji... Neji estaba perdido. El temple que tanto lo caracterizaba se desmoronaba segundo a segundo mientras respondía al roce de ella, como si ya no pudiera—ni quisiera—detenerse.
Fue la tos exagerada y deliberada de la anciana del puesto lo que los hizo detenerse.
—Mis dulces no son afrodisíacos, por si se lo preguntaban —dijo con una sonrisa divertida, mientras agitaba una campanita a modo de advertencia.
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Destinados (NejiSaku)
FanfictionDespués de terminar herida en una misión para traer a Sasuke de regreso, el destino de Sakura Haruno se ve mezclado con el de Neji Huyga. Ninguno imagino que su corazón fuera débil ante el otro ni mucho menos de los sentimientos que rodeaban sus acc...
