Capítulo 50

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Sakura temblaba. La sangre se deslizaba entre sus dedos, cálida y pegajosa, mientras ella intentaba una y otra vez empujar su chakra hacia la herida de Neji.

—¡No me hagas esto, Neji! —jadeó, con la voz rota, mientras sus manos resplandecían con un tenue brillo verde que se apagaba al instante.

Pero el chakra oscuro la saboteaba, devorando cada gota de energía que intentaba usar. Era como si su propio cuerpo negara la sanación. Sakura presionó más fuerte, las lágrimas mezclándose con la sangre en su piel.

—¡Vamos, por favor...! ¡Por favor! —suplicó, inclinándose sobre él, el cabello cayendo alrededor de sus rostros como un velo.

El rostro de Neji estaba pálido, y cada vez que Sakura empujaba su chakra, sus dedos temblaban más. Neji abrió los ojos con dificultad, respirando de manera entrecortada.

—Sakura... —murmuró apenas, intentando alzar la mano hacia ella, pero la fuerza lo traicionó.

—¡Cállate! —le gritó Sakura, desesperada—. ¡No digas nada! ¡Tú no vas a morir, me oyes! ¡No te atrevas a...!

Su voz se quebró en un sollozo profundo. La mano de Neji volvió a moverse, rozando débilmente la mejilla de Sakura. Ella sintió el calor, la suavidad familiar.

—Por favor... quédate conmigo... —susurró ella, bajando la frente hasta apoyar su frente contra la de él—. Por favor...

Sakura sintió que el chakra oscuro subía por sus brazos, nublando su mente, impidiéndole concentrarse. Sintió cómo el miedo la devoraba. Cómo el mundo se apagaba en torno a ellos, reduciéndose solo al latido cada vez más débil bajo sus dedos.

—¡No! ¡No! ¡No! —gritó con todas sus fuerzas, mientras un chorro de chakra curativo brotaba, inestable, entre sus manos.

Neji dejó escapar un jadeo y sus ojos se entrecerraron. Su respiración era cada vez más corta.

—Sakura... detente... —alcanzó a decir, pero ella negó frenéticamente con la cabeza.

—¡No voy a detenerme! ¡No voy a perderte!

Sakura empujó más chakra, aunque sentía que sus venas ardían, que su corazón golpeaba tan fuerte que dolía. Los bordes de su visión se oscurecían, pero no podía parar. No iba a parar.

—¡Quédate conmigo! —gimió, mientras el chakra oscuro retumbaba dentro de ella como un rugido sordo.

El cuerpo de Neji se estremeció, un espasmo final, y la mano que sostenía su rostro cayó. Sakura sintió que algo en su pecho se rompía.

—¡Neji! —lloró, sacudiéndolo—. ¡Neji, por favor! ¡Abre los ojos!

Pero el silencio respondió.

Sakura quedó congelada, las manos manchadas de rojo, la mirada perdida sobre el rostro quieto de Neji. Por un instante, el chakra oscuro en su interior se agitó como un monstruo hambriento, y sintió que un grito nacía en lo más profundo de su garganta.

Un grito que no era solo suyo, sino de todo el dolor, la furia y el amor que no pudo decir a tiempo.

Sakura apretó los dientes, con la respiración rota.

—No voy a permitir que mueras... —susurró, con una voz tan baja que casi parecía un pensamiento.

Colocó ambas manos sobre la herida ensangrentada de Neji. Su cuerpo entero temblaba, pero cerró los ojos y respiró profundo, sumergiéndose en lo más profundo de su mente.

El chakra oscuro rugía como un mar violento, intentando arrastrarla. Sakura sintió cómo se hundía, más y más, hasta que cuando abrió los ojos, ya no estaba en el campo de batalla.

Destinados (NejiSaku)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora