Este capítulo ha sufrido varios cambios respecto al original, con ajustes significativos en la trama. 🌸✨
El comedor de la mansión estaba extrañamente silencioso.
Sakura cruzó el umbral tras Neji, esperando encontrar al menos a un par de sirvientes desayunando o a algún miembro de la familia Hyūga sentado con un periódico en la mano, pero no. Las sillas estaban vacías, la mesa impecable. Solo ellos dos.
—¿Siempre está así de... vacío? —murmuró, bajando un poco la voz al sentir que hasta el eco podía delatarlos.
—No a esta hora —respondió Neji, igual de desconcertado.
Se sentaron sin decir mucho más. Al poco tiempo, Shiro apareció con una bandeja que sostenía con precisión casi militar, seguido por Aname, una mujer de mirada más neutral pero pasos igual de silenciosos. Comenzaron a colocar cuencos de arroz, sopa de algas, pescado y frutas con una precisión tal que parecía coreografiada.
Cuando finalmente la mesa estuvo servida, ambos se retiraron sin más palabras, aunque Shiro lanzó una mirada a Sakura que, de haber sido tangible, habría cortado el aire en dos.
—Agradable como siempre —comentó Sakura con sarcasmo, mirando de reojo la puerta por donde desapareció el sirviente.
Neji no respondió, simplemente tomó sus palillos y se dispuso a comenzar.
Ambos estiraron la mano hacia el cuenco central de sopa de algas al mismo tiempo. Sus dedos se rozaron. Fue un toque leve, casi accidental, pero suficiente para que Sakura sintiera el impulso eléctrico recorrerle el brazo. Neji tampoco retiró la mano de inmediato, aunque sí se tensó por una fracción de segundo antes de hacerse a un lado.
—Adelante —dijo él, con voz tranquila pero una ligera incomodidad en los ojos.
—Gracias... —respondió, intentando que su tono sonara casual mientras se recomponía—. Eres muy amable.
Silencio.
Sakura bajó la mirada a su sopa mientras su corazón seguía latiendo un poco más rápido de lo que debería.
Mientras tomaba el cuenco entre sus manos y soplaba con cuidado el vapor, Sakura no pudo evitar observar de reojo a Neji, quien ya probaba un trozo de pescado con la calma habitual que lo caracterizaba. No hablaba mucho, no hacía gestos innecesarios y, aun así, ocupaba la habitación con una presencia serena e imponente. Como si siempre hubiese pertenecido ahí.
‹‹Desayunar con Neji Hyūga››, pensó, casi con un deje de risa incrédula. ‹‹Ni en mis sueños más locos hubiera imaginado algo así.››
No porque fuera algo imposible —él la entrenaba, después de todo—, sino porque él era... bueno, él. El genio del clan Hyūga. Disciplinado, serio, distante. Y ella, una kunoichi con mala suerte, que apenas sabía en qué momento se había desviado tanto su camino como para acabar desayunando sopa de algas en una mansión elegante, sintiendo mariposas en el estómago por un roce de dedos.
Sacudió la cabeza, regresando su atención al cuenco.
‹‹Tranquilízate››
El desayuno transcurrió en silencio, pero no fue incómodo. De hecho, fue sorprendentemente natural. Neji comía con la misma elegancia con la que peleaba, y Sakura se encontró agradeciendo que él no intentara llenar el espacio con palabras innecesarias. Compartían la comida, el té caliente y los pensamientos que cada uno se guardaba.
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Destinados (NejiSaku)
أدب الهواةDespués de terminar herida en una misión para traer a Sasuke de regreso, el destino de Sakura Haruno se ve mezclado con el de Neji Huyga. Ninguno imagino que su corazón fuera débil ante el otro ni mucho menos de los sentimientos que rodeaban sus acc...
