Capitulo 3 (Actualizado)

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Dos días después, partieron a Konoha. Durante el trayecto, Sakura no pudo ocultar su mal humor. Odiaba que la cargaran en la espalda; aún no podía moverse, pero eso no justificaba que la llevaran como si fuera una muñeca.

Le dio un golpe a Sai en la espalda. Él la fulminó con la mirada.

―Sigue así y te suelto.

Estaban a punto de llegar a Konoha y solo quería que la bajaran. Estuvo tentada a pellizcarlo de nuevo, pero no conocía a Sai lo suficiente como para saber si cumpliría con su amenaza. Y Sakura no quería que los puntos de su herida se abrieran o Tsunade la mataría por irresponsable.

Se detuvieron en la rama de un árbol. Sakura se dio cuenta de que aún faltaban al menos tres horas de viaje. El bosque seguía frondoso y las copas por las que saltaban continuaban espesas; apenas y podía distinguir el suelo debajo de ella.

Sai se puso de cuclillas. Neji cayó en el extremo de la rama, se quitó el bolso de la espalda y la miró. Sakura arrugó la nariz para hacerle notar que no quería seguir viajando así. 

Ahora entendía por qué Kakashi había estado tan avergonzado cuando Gai-sensei lo cargó.

Era humillante.

Sin embargo, Neji no pareció importarle su mal humor; la ignoró mientras Sai la bajaba y lo ayudaba a subirla en su espalda.

―Aumenten el paso ―grito Yamato al pasar saltando.

Sakura vio a Naruto seguirlo. Estaba cabizbajo y extrañamente callado. No sabía si eso era por ella o por la misión. Tsunade les había advertido de lo que podía pasar.

Ella lo había imaginado, pero estaba segura de que Naruto no. Tenía demasiada esperanza en la redención de Sasuke.

Apartó la vista justo cuando Neji saltó. Al caer en la siguiente rama, Sakura se golpeó la barbilla contra el hombro de Neji y soltó un siseo de dolor.

―Lo siento, Haruno ―dijo él.

Ella alejó la cabeza hacia un lado sin emitir mas que un soplido. Lo último que necesitaba ahora era un cabezazo.

Conforme pasaron las horas y los minutos, su enojo fue desapareciendo. Cuando por fin vio las puertas de Konoha, se sintió aliviada; por fin iba a recuperar la movilidad.

Tendría que enfrentar el regaño de su maestra, pero sería soportable en comparación con la parálisis.

Neji la llevó a través de los tejados mientras los demás atravesaban las calles llenas de gente. Doblaron en una esquina que daba a la calle principal. Saltaron al tejado de una tienda de té y después a la calle del hospital.

Antes, el edificio apenas y se notaba; era de madera y bambú. Pero desde la llegada de su maestra, se había convertido en un verdadero hospital. La puerta tenía un tono azul cielo, igual que el techo. Habían dos torres a cada lado, que se usaban como almacén de medicamentos y sangre.

Sakura sonrió, sintiéndose como en casa. Shizune apareció por las escaleras y corrió hacia ellos. 

―Déjala en la camilla.

Neji obedeció. Mientras Shizune envolvia a Sakura en un abrazo.

―Te haré una revisión, Saku ―dijo Shizune con calides, antes de girarse hacia Neji―. Gracias. Lady Tsunade te espera.

Él hizo una reverencia y luego desapareció.

Shizune levantó la camiseta de Sakura, donde estaban los puntos improvisados.

―¿Quién hizo esta carnicería?

Sakura no tenía idea, y tampoco podía investarse una respuesta. 

Shizune la llevó hasta una de las salas, sacó los guantes de látex, el yodo y un paquete sellado de agujas.

―Tsunade no está para nada feliz.―abrio el paquete sellado de ajujas mientras miraba a Sakura tendida en la camilla―. Ademas dudo que les permita seguir, despues de estos.

"Ya sé" penso en decir Sakura. 

Sakura sintió el dolor de un pinchazo, pero de su boca no salio un solo ruido. Shizune dejó la aguja de anestesia en la mesa y comenzó a cortar los hilos. La piel de los alrededores estaba rojiza e hinchada. El corte le había atravesado la piel y parte del músculo, pero por suerte ningún órgano. 

Y Shizune dudaba que Sasuke se hubiera equivocado con eso.

Shizune le aplicó chakra curativo, que cerró la herida casi por completo. Luego le aplicó un gel y después la suturó para que no dejara cicatriz.

Después vino lo más doloroso. Shizune le destapó la espalda y la inyectó en medio de las vértebras. Sakura apretó los dientes y se concentrándose en respirar que era lo unico que podia hacer.  

―Con eso bastará. ―susurro Shizune quitando la aguja. 

Sakura primero movió los dedos, después los pies y de ultimo el tronco. Y cuando estuvo segura que no se hirira de cabeza se atrevio a sentrase en la camilla. 

―Recuérdame llevar un contrarestante la próxima vez ―dijo sonriendo por primera vez.

Shizune la abrazó. ―Nos diste un buen susto.

―Lo siento.

―¡Espero que lo sientas aún más, mocosa!

Ambas mujeres dieron un respingo.

Tsunade se cruzó de brazos y taladro a las dos con la mirada.

―Sal.

Shizune se fue. Sakura permaneció callada mientras su maestra arrastraba la silla hasta cituarla frente a ella. 

―Estoy decepcionada, Sakura. Esperé que con todo el entrenamiento que te di, harías algo mejor. Por lo menos evitar salir herida. ―Señaló la venda.

Sakura bajó la cabeza. Tsunade no esperaba que respondiera.

―Tienes suerte de que Yamato me narrara todo. Y Tú ―la señalo―más que nadie debiste saber que Naruto actuaría así. 

―Por eso envio al equipo de Gai.

Tsunade se recostó en la silla mientras asentia con la cabeza, que era pequeña en comparación con la que usaba en la torre, pero eso no le quitaba la autoridad que trasmitia cada parte de su cuerpo.

Era la Hokage: poderosa e inteligente.

―Naruto no desistirá. Lo dejó muy claro hace un momento. ¿Y tú, Sakura?

No quería seguir, pero no lo dijo. Ella había obligado a Naruto a prometer que lo traería de vuelta. Y no podía desistir ahora, por Naruto y porque una parte de ella seguia creyendo que tal vez, una parte del viejo Sasuke seguía con vida.

―Yo tampoco, maestra.

Tsunade la miró en silencio, casi como si supiera que esa iba a ser la respuesta. Pero Sakura temió que notara sus verdaderos sentimientos al respecto. 

―En ese caso, tendrás un nuevo entrenamiento, pero no será conmigo. Será con alguien menos amable.

Sakura se mordio la lengua para no preguntar quien iba a hacer, porque eso Tsunade lo detestaba ―¿Cuándo empezaré?

―Dentro de tres días. Ve al campo de entrenamiento a primera hora de la mañana. Pero mientras tanto, descansa. ―añadio suavisando la voz.

Tsunade le dio un apretón en el hombro. Sakura se quedó mirándola y se pregunto ¿Quién podría ser su nuevo maestro?

De los maestros que conocía, eran pocos los que podrían entrenarla. Dudaba que Kakashi fuera uno de ellos; desde la partida de Sasuke y de Naruto, no frecuentaba la villa como antes. Solia tomar misiones largas o en lugares lejanos.

Kurenai-sensei era una opción, porque desde que entrenaba a Hinata no le quedaba tanto tiempo. Así que tambien estaba descartada. 

Sakura suspiro mientras se ponia de pie

Iba a dejar de pensar por ahora, solo esperaba que su nuevo maestro no fuera un idiota. 

Destinados (NejiSaku)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora