Sakura volvió a la realidad cuando oyó algo caer a su lado. Lentamente abrió los ojos y se puso en pie, ignorando el dolor que recorría sus extremidades. El aire estaba cargado de polvo y escombros, reduciendo su visibilidad. Miró a su alrededor, pero Neji no estaba por ningún lado. No supo si sentirse aliviada o preocupada. El agujero por el que habían caído estaba completamente bloqueado, lo que significaba que, si él había caído con ella, probablemente estaría atrapado bajo los escombros. Sin embargo, algo le decía que no era así. Seguía sintiendo esa misma sensación de magnetismo, una presencia que aún se mantenía cerca.
Lo que más le inquietaba era el lugar en el que se encontraba. Según sus cálculos, debería haber caído cerca de la morgue, en el primer piso, pero el entorno no coincidía con ninguna zona del hospital que ella conociera. Y conocía bien el hospital.
El espacio parecía un sótano abandonado, con cables eléctricos recorriendo las paredes y bombillas antiguas que pendían del techo, oscilando con un parpadeo tenue. La iluminación era escasa, proyectando sombras amenazantes en las esquinas.
Sakura comenzó a recorrer la estancia en busca de una salida o escaleras ocultas, pero no encontró nada más que estantes oxidados y documentos arruinados por la humedad. Sin embargo, en una de las paredes del fondo, una abertura captó su atención. La luz de las bombillas reflejaba sobre su superficie de una manera extraña, como si intentaran ocultarla.
Se acercó, con la curiosidad picándole bajo la piel. Apoyó la mano y tanteó el sitio. El concreto estaba húmedo y sorprendentemente blando. Con más fuerza, presionó hasta que su mano se hundió en la masa grisácea y tocó algo metálico al otro lado.
Frunció el ceño y retiró la mano solo para hundir ambas con más determinación. Agarró el objeto y lo sacó con todas sus fuerzas. Una caja de metal cayó a sus pies con un golpe sordo.
Sakura la recogió, limpiando los restos de concreto mientras la giraba en sus manos. No tenía ninguna abertura visible, ni tapa ni bisagras. Era un bloque de metal con dos signos grabados que no logró identificar. La agitó y escuchó algo moverse en su interior.
«Esto es extraño», pensó, repitiendo la acción. Pero esta vez no pudo escuchar el sonido porque un estruendo resonó sobre su cabeza. Su corazón se aceleró, aferrándose instintivamente a la caja. Miró hacia arriba con esperanza creciente, rogando que fuera Neji quien la había encontrado.
Otro estruendo retumbó en el espacio, y la esperanza se desvaneció. Algo dentro de ella le gritaba que lo que intentaba entrar no era Neji. Ni ningún ninja de Konoha.
Era algo más.
Tragó saliva mientras miraba las grietas formándose en el techo. Sus dedos se aferraron con más fuerza a la caja. Una sensación gélida le recorrió la espalda. Igual a la que había tenido en su primera misión, era miedo.
Sakura tomo la caja con una mano y con la otra extrajo un kunai. Se movió lejos de los escombros que caían desde el techo, hasta una esquina cubierta por moho.
Otro golpe resonó y luego cayeron mas escombros. Sakura tomo una bocanada de aire, ignorando el martilleo constante de su corazón.
Tras otro golpe, la estructura se desplomó a sus pies. Una sombra atravesó el agujero.
El estomago de Sakura se contrajo cuando la figura encapuchada se incorporó con una calma inhumana. No podía verle rostro, pero no necesitaba hacerlo.
Sea quien fuera que estuviera detrás de esa capucha, Iba a matarla.
Él alzo la cabeza y a través de la oscuridad de su capa. Sakura percibió el destello de unos ojos azules, cuerto por una venas negruzcas.
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Destinados (NejiSaku)
FanfictionDespués de terminar herida en una misión para traer a Sasuke de regreso, el destino de Sakura Haruno se ve mezclado con el de Neji Huyga. Ninguno imagino que su corazón fuera débil ante el otro ni mucho menos de los sentimientos que rodeaban sus acc...
