Capitulo 8 (Actualizado)

8.2K 856 10
                                        

Cuando Sakura, Neji y Shikamaru llegaron al área de emergencia, el lugar era un completo caos. Las enfermeras y algunos enfermeros que no estaban heridos corrían de un lado a otro con vendas ensangrentadas en las manos, cubetas con agua y jeringas llenas de morfina, que inyectaban en aquellos que se retorcían de dolor. Los médicos, por su parte, intentaban resucitar a algunos pacientes, mientras que a otros simplemente les cubrían con sábanas blancas.

Shizune rasgó un trozo de tela mientras sanaba la mejilla de una mujer. Gritó una orden en medio del alboroto y se levantó de un salto, sujetando a una enfermera por el brazo. Su voz, tensa y urgente, exigió que trajeran a Tsunade lo antes posible; porque su chakra se estaba agotando.

En ese instante, Sakura sintió un respingo al recordar que ella también era médico y que estaba paralizada sin hacer nada. Pero algo más la inquietaba. Sus dedos se cerraron con más fuerza en torno a la caja que llevaba. No sabía por qué, pero la sensación de que debía protegerla le resultaba extrañamente persistente, como si su instinto le gritara que no la soltara. Miró a Neji, dudando.

—Tengo que ir... yo —murmuró, volviendo a mirar la caja, insegura.

Neji la observó con atención antes de tomar la caja con suavidad, casi con cautela.

—Lo sé, Haruno —respondió en un tono que dejaba en claro que había notado su vacilación, aunque no la cuestionó.

El silencio se cernió entre ellos, recordándoles todo lo que habían pasado minutos atrás y de lo que aún no habían hablado. Sakura abrió la boca para decir algo más, pero se detuvo. No era el momento ni el lugar para confesarle a Neji todo lo que pensaba sobre ese hombre que los ataco. 

—¿Pueden traer más morfina y bolsas de sangre? Están en el edificio contiguo al hospital —pidió Sakura, dirigiéndose a los dos ninjas—. Y tengan cuidado, por favor.

Neji asintió, sabiendo que la advertencia iba más dirigida a él que a Shikamaru.

—¿Necesitas otra cosa, Sakura? —preguntó el ninja de cabello oscuro.

—No, Shikamaru, pero si encuentras a Ino, dile que venga.

—Bien. Vamos, Hyūga.

Shikamaru salió primero. Neji se detuvo en el umbral, sus ojo recorrieron el rostro de Sakura surcado de polvo y despues bajo hasta el cuello, que se habia tornado morado donde el hombre la habia estrangulado.

Neji sabia que no la habia matado porque no habia querido, Porque con la fuerza que tenia, no habria necesitado mas que un movimiento para quebrarle el cuello.

 —Haruno, cuídate.

Sakura le sonrió levemente como respuesta. Neji le dio la espalda en el mismo momento en que Shizune gritaba una orden al aire.

—¡Sakura, ayudame aquí!

Sakura hecho a correr hacia el paciente que Shizune sujetaba, para que una de las enfermeras le extrajera un pesado de metal del torax.

—No puedo —sollozo la joven con las manos cubiertas de sangre.

—Tranquila, yo lo hago —sujeto el extremo de metal que sobresalia, y lo jalo. El ninja grito y se retorcio de dolor. Sakura preciono su mano libre contra la herida y emano chakra, poco a poco el hombre se calmadose.

—¿Ya no hay morfina? —le pregunto a Shizune.

—Se derrumbo medio hospital, no tenemos sangre para la mayoria de aquí, y la morfina, con costo y salvamos una parte.

Sakura suspiró y miró a Shizune.

—Tengo en el almacen de mi casa. Mandare a alguien a penas pueda.

Shizune asintio aliviada, pero este se esfumo cuando sus ojos vieron el moreton del cuello de Sakura

—Dios mío, Sakura ¿Qué te pasó?

—No es tiempo para explicarlo, pero estoy bien Primero dime como ¿Estan las cosas? 

Shizune suspiró, agotada.

—Perdimos a la mayoría de los pacientes del primer y segundo piso. También a dos enfermeros y una doctora. Todo lo que ves aquí es lo único que pudimos salvar de medicamentos, sangre y utensilios.

Sakura asintió con el ceño fruncido. Si la caja era lo que el encapuchado y Sasuke querían, debía de ser algo muy poderoso para causar tantas muertes.

—¿Los graves donde están?

Shizune se rasco la cabeza intento concentrase por encima de los gritos. —Rotulador azul, heridas menores, rotulador rojo, heridas graves y amputaciones. 

Un grito desgarrador de una mujer las interrumpió. Sakura corrió hacia la paciente que se retorcía en la cama. La sostuvo por los hombros y la presionó contra el colchón para tranquilizarla.

La mujer gritó de nuevo, llevándose las manos al estómago mientras miraba a Sakura con los ojos desorbitados.

—Ayúdame...

Sakura levantó la blusa de la paciente y vio cómo su abdomen comenzaba a hincharse y a tornarse morado. Aquello solo significaba una cosa: tenía el estómago perforado.

—¡Necesito morfina! —gritó, agarrando un bisturí de la mesa—. Tranquila, todo estará bien.

Un enfermero llegó corriendo y le aplicó la morfina a la mujer, que dejó de moverse.

—Sakura-sama, no podemos operarla aquí —susurró el enfermero al ver que ella acercaba el bisturí a la piel.

Sakura lo ignoró e hizo una incisión. La sangre negra y espesa fluyó hasta el borde de la sábana. El enfermero, sin perder tiempo, le acercó los utensilios necesarios para la cirugía y se preparó para asistirla.

En ese momento, Ino irrumpió en la sala como una tormenta.

Corrió hasta el lado de Sakura y, sin que esta tuviera que decirle nada, comenzó a ayudarla en el procedimiento. Sus miradas se cruzaron y ambas sonrieron brevemente antes de continuar.

Ino utilizó un jutsu para dormir a la paciente, le quitó la blusa y terminó de hacer la incisión. Sakura se puso los guantes, observó el abdomen expuesto y comenzó a formar una burbuja de chakra. Una vez alcanzada la intensidad adecuada, la introdujo en la herida. Poco a poco, los tejidos inflamados comenzaron a regenerarse y a unirse hasta volver a la normalidad.

—¿Dónde aprendiste eso, Frentona? Nunca había visto algo así.

Sakura se sonrojó al recordar a Neji y su peculiar forma de enseñarle... de salvarla.

—Alguien.

—Ajá —murmuró Ino, entrecerrando los ojos con desconfianza—. Seguro es ese nuevo maestro que te puso Tsunade.

—No tenemos tiempo para tus suposiciones, Cerda —respondió Sakura con firmeza. 

Y tenía razón. Un nuevo grito de dolor resonó en la sala, seguido por los que provenían de los pacientes que los rescatistas traían sin descanso. Las dos kunoichis se separaron y comenzaron a atender a los heridos, conscientes de que cada segundo contaba. Con el paso de las horas, el número de pacientes solo seguía aumentando.

Destinados (NejiSaku)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora