Albedrío

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Abrió los ojos de pronto como si le hubieran presionado el pecho obligándolo a despertar de golpe, -¡Zoro!- escuchó la voz preocupada de su padre.

-¡Zoro!- intentó respirar profundo pero no lo logró y como resultado tosio, -no, no, respira de a poco, lento- enfoco de a poco con su ojo a Chopper que se notaba que quería llorar, intentó hablar pero el castaño se lo impidió, -no, espera, tómalo con calma...- vio como Chopper, se acomodaba su estetoscopio y lo ponía en su pecho, tomaba la tablet y revisaba las máquinas que estaban a un lado para enseguida hacer unos apuntes.

-Toma un poco de agua debes tener seca la garganta- Mihawk le acercó un vaso con un popote, el peliverde hizo lo que dijo su padre por inercia.

-Avisare a Trafalgar-san...- soltó Chopper.

El peliverde intentó preguntar por lo que el joven castaño le vio, -es mejor que él te explique.

Ante esto Zoro giro de a poco a ver a su padre, Mihawk se dio cuenta de la urgencia por saber algo, -es mejor que lo esperes.

-¿Qué pasó?- habló con dificultad el peliverde hacia su padre.

-Te desmayaste- era Trafalgar que aparecía caminando por la puerta e hizo que ambos voltearan a verlo.

La ansiedad apareció en el ojo del peliverde -¿Y...?- se le hizo difícil, por primera vez sentía miedo de preguntar.

-Sí ya sé,...sigue en terapia intensiva... - por un momento el peliverde sintió cierto alivio, Trafalgar se le había adelantado con su respuesta, -y no, no puedes verlo hasta que te recuperes,- Zoro estaba por reclamar sin embargo el ojigris siguió, -cualquier cambio te avisaremos.

-¿Como hace un rato?- intentó decir el peliverde de forma sarcástica pero su estado se lo impedía.

-Quisiste decir como hace dos días- Zoro giro a ver a su padre escéptico y este asintió, -te dije que te mantuvieras tranquilo pero no hiciste caso es por eso que te quedarás tranquilo aquí hasta que te quitemos los puntos y te recuperes.

El peliverde ciñó el entrecejo, -¿pero y él?

-Todavía es muy pronto para decirte algo, no sabremos su estado hasta que se estabilice por completo- trató de explicar Trafalgar.

-¿Entonces cuando va despertar?

-Aún es incierto, se le irán retirando algunos medicamentos y veremos cómo evoluciona- el peliverde frustrado por que no le diera una respuesta solo vio el techo y no dijo más.

El siguiente par de días al peliverde le retiraron los puntos; la herida hinchada que estaba cerca de su ojo había aminorado ya casi podía abrir su ojo. Chopper le había cambiado la gasa por una que le cubría una pequeña parte de su ojo, su ceja y llegaba al nacimiento de su cabello; así como el collarín que le retiraron y cambiaron los vendajes de su pierna y su torso. Zoro preguntó a Chopper por el estado del rubio pero este contestó que no hubo algún cambio. El joven doctor le había dicho que por lo menos ya no había tenido otro paro cardiorrespiratorio aunque su situación seguía siendo delicada, esto para el peliverde no era suficiente sumado a que algo le decía que no le estaban diciendo todo.

Pronto el peliverde se daría cuenta por primera vez en su vida que las noches serian un tormento, el motivo: es que no dejaba de soñar la misma pesadilla, su padre lo había visto, Chopper de igual manera, y cuando Trafalgar se dió cuenta le había hecho una cita para que el psicólogo en turno lo viera. Era obvio que el peliverde rechazo al pobre hombre mencionando que no había algo por lo que llamarlo, ante esto Trafalgar cansado le indicó un medicamento para que conciliara el sueño y descansará. El peliverde en principio se negó pero la amenaza de Trafalgar de que ya no le iba a dar noticias del rubio le hizo de muy mala gana aceptar para así descansar.

Entre la espada y un rubioHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora