La molestia que sentía en la espalda hizo que abriera de a poco sus ojos y se incorporó adolorido, se había quedado dormido en una posición incómoda después de beber tanto, estiró las piernas y chocó con algunas botellas estaba rodeado de varias. Cansado se sentó, hastiado empujo algunas botellas con su pie y se levantó, caminó hacia su cocina buscando algo de comer pues no había probado bocado desde la comida en casa de la familia del rubio, recordar aquello le puso mal, nada era como la comida del rubio nada se le asemejaba, aventó la puerta de una de las gavetas, se volteó buscando algo de vino que beber pero el día anterior había acabado con todo, suspiro -tu tienes las culpa cejillas- tomo sus llaves y fue hacia un combini comprando más vino y un par de onigiris, al regresar abrió uno de los onigiri (era su comida favorita), pero su sabor no era lo que recordaba, sonrió tristemente -creo que me he mal acostumbrado- lo dejó a un lado sin acabar y destapó una de las botellas que había traído, tomó un sorbo y se limpió las gotas que escaparon de su boca, se fue a sentar a su pequeña sala cuando vio su teléfono, lo cogió y vio que tenía más de una docena de llamadas de su padre, no le dió importancia, ¿para que? Es obvio que no me va a decir nada, ni los Vinsmoke me dicen algo, ni siquiera Kid, menos el cirujano presumido, no creo que los demás me quieran decir algo, no confían en mí, ni el cejillas confiaba en mi. Dió otro gran sorbo y recostó su espalda en el sofá cansado del tema siguió bebiendo con la vista perdida.
El atardecer llegó pero no se inmutó hasta que vio un punto en la pared y como un tren que descarriló el curso de sus pensamientos, abrió los ojos y tardó unos segundos en comprender lo que había dicho y se incorporó, -¡Nadie...pero en ese "nadie", no entraba Iceburg!-, eso era seguro, sumado a cómo habían reaccionado a la llamada del rubio con él, -¡La llamada!-, se levantó y fue rápido a su cuarto a prepararse para ir al club que había ido anteriormente junto con el rubio.
La noche ya estaba presente, Zoro había formulado un plan básico que consistía en ir al club y preguntar por el rubio a Iceburg también recordó que él sabía sobre Akainu sin duda él era la mejor opción para tener algunas respuestas tenía la sensación de que podría juntar más piezas de aquel rompecabezas, se miró al espejo determinado, llevaba unos jeans y camiseta negra, se colocó su chaqueta de cuero negra, cogió una maleta delgada y larga donde estaban sus katanas y salió.
Había dado algunas vueltas demás pero llegó al club. En la entrada le dijo al guardia de la puerta que venía a los encuentros, este lo dejó entrar y se abrió paso entre la gente cuando llegó al final un robusto hombre le negó el paso, para su suerte Kalifa lo reconoció dándole el acceso -gracias... ¿Esta Iceburg?.
-Usualmente diría que no, pero dado que eres amigo de Kurohashi te puedo decir que él está arriba en su oficina- le respondió la rubia en lo que caminaban por un lado del ring, -creí que venías por los encuentros.
-En otro momento será.
-Te diré algo, si aceptas el encuentro te agregaré un diez por ciento extra si ganas.
-Esta vez tendré que pasar- le dijo el peliverde.
-Te dejaré pensarlo... espera un momento iré a avisarle a Iceburg- la rubia se retiró, Zoro se aproximó a la barra y pidió un whisky, su vista viajó por aquel lugar a lo lejos vio un rubio bastante alto rodeado de lo que el peliverde suponía era su banda, se tomó de un solo trago todo el contenido del vaso que le habían dado y pidió otro igual que tomó con un poco más de calma, colocó un par de billetes en una copa cosa que el bartender agradeció y observó a la gente de aquel lugar, a los peleadores de esa noche. No era como cuando fue con el rubio, eso estaba claro, pasaron unos minutos más cuando la rubia se acerco -vamos te está esperando- el peliverde camino detrás de ella y en las escaleras estaba el hombre que había hablado con el rubio proponiéndole que el peliverde peleará esa noche, era ¿Lucci?, este asintió y se hizo a un lado dándole el paso, primero subió la rubia y luego él, escoltado por aquel hombre.
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Entre la espada y un rubio
FanfictionRoronoa Zoro se ve involucrado con una familia de la que desconoce el gran alcance y poder que tienen y cierto rubio no facilita las cosas. Aunque hubiera deseado no tomar el empleo ya no lo puede dejar.
