Por una estrecha abertura se filtraban unos rayos de sol que interrumpieron el sueño del peliverde abrió los ojos soñoliento se quiso voltear para descansar su espalda en la cama pero el dolor le recordó lo que había pasado la anterior noche. Despacio se volteó, colocó su espalda en la cama y se tocó el brazo sintió la gasa que el rubio le había puesto; el peliverde estaba pensativo mientras veía la gasa en su brazo, sin duda habían sucedido muchas cosas en una sola noche, tenía mucho en que pensar.
Se levantó despacio, se vio en el espejo la herida del brazo y el golpe en las costillas, no sentía que se le hubiera roto alguna costilla, se puso una camiseta y unos joggers y salió iba por el pasillo y vio salir al rubio de su estudio traía unos joggers y hoodie que le quedaba un poco holgado -marimo, ¿que tal amaneciste?- Sanji lo miraba como siempre, el peliverde podía apreciar un poco la gasa que llegaba un poco a su cuello, Zoro no dijo nada solo levantó su mano en señal de que todo estaba bien y se fue por el pasillo que llevaba al gimnasio, le dolió un poco su entrenamiento pero no por eso dejo de hacerlo solo bajo un poco la intensidad de este; al regresar a la sala se dió cuenta que el rubio no se había cambiado y estaba sentado en la sala leyendo unos papeles -marimo, no creo que se te haya roto ninguna costilla pero puedes ir al hospital para que Law o Chopper te revisen- el peliverde lo observaba -¿y tu no vas a ir a que te revisen? puede que se te haya infectado o quizás tengas roto algo...-.
-No marimo, gracias por tu preocupación pero yo estoy bien, ve tú si quieres- el peliverde entrecerró los ojos.
-Si voy lo más probable es que me pregunten en dónde las conseguí, ¿no?- soltaba al aire el peliverde.
-Puedes inventar cualquier cosa, ya sabes no digas nada de lo que pasó realmente...- respondía el rubio.
-Pero tu no quieres ir...- el peliverde lo estaba probando -...supongo que no quieres ir es porque te harán preguntas...-.
-Marimillo listo, si ya lo dedujiste para que me dices-.
-Para confirmar...- soltaba Zoro.
-No iré al Baratie... hasta la otra semana- decía el rubio.
Eso también era de esperar porque en el restaurante le harían un mar de preguntas y el rubio no quería decir nada, no quería preocuparlos.
El peliverde no sabía qué hacer por una parte estaba que quería ir a ver a su padre, pero tampoco quería que el rubio se quedará solo. -Tengo que ir con mi padre...-
-Ve marimo, no tengo ningún inconveniente- lo sabía, sabía que el rubio diría algo así, -¿pero te quedarás aquí?-.
Soltó una pequeña risa -marimo, ¿temes que me escape?-.
-No idiota, temo que te quieran llevar a la fuerza como anoche- ¡maldición! ¿dijo temer?,¡No no no, Zoro no teme!, Zoro simplemente ataca, ¡que estupidez acababa de soltar!.
El rubio estaba sorprendido por la preocupación del peliverde -Marimillo...no hay problema, además estaré aquí, no tengo razones para salir hoy- decía tratando de restar importancia a las palabras del peliverde y ayudar a que el otro no estuviera tan tenso cosa que Zoro agradeció.
Después de que se recuperará de esas palabras, el peliverde no sabía si lo estaba engañando o no, -¿y si sales?-.
-¿Porque he de salir? Ya te dije que no lo haré, ¿no me crees?-.
Zoro meditaba sus opciones si llevarse al rubio o dejarlo... ¿podría encerrarlo?.
-Ve con tu padre yo estaré aquí...- el rubio regreso a la lectura de los papeles que tenía en la mesa de la sala.
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Entre la espada y un rubio
FanfictionRoronoa Zoro se ve involucrado con una familia de la que desconoce el gran alcance y poder que tienen y cierto rubio no facilita las cosas. Aunque hubiera deseado no tomar el empleo ya no lo puede dejar.
