Nami lo invitó a sentarse en una de las mesas que estaban cerca de la cocina.
-Entiendo lo que dices Zoro pero él ha pasado por mucho...- el peliverde pensó que como un niño rico puede "pasar por mucho", la gente rica que cuidó antes era codiciosa y un tanto altanera.
-¿A qué te refieres con mucho?- pero Nami solo cambio su mirada a una triste- mira no soy quien para hablar del tema.
El peliverde desesperado - está bien, no me cuentes-, pero la pelirroja le aclaro - ¿por que no le preguntas directamente a el?- por lo visto la pelirroja no le estaba poniendo atención en la parte de que él no le habla.
Zoro ya no insistió y cambió el tema -¿sabrás si tardará mucho?-, la pelirroja lo miró con duda -verás te pregunto porque lo conoces, tú haz de conocer más o menos lo que viene a hacer aquí- Nami se le quedó viendo pensativa -Sanji-kun trabaja aquí- el peliverde se sorprendió que el rubio hiciera algo, después de todo era un niño rico -¿no sabías?-.
-No, pero gracias ahora sé que estaremos aquí un rato- pero la pelirroja miró alrededor y luego a Zoro, -bueno no sabría decirte si Sanji-kun se va a quedar, te lo digo por que mi intuición me dice que puedo confiar en ti, pero hace poco hubo un incidente en el que estuvo involucrado...
El peliverde hizo la conexión de lo que le contaba la pelirroja y cuando hablo con el padre del rubio, entonces el incidente debía estar relacionado con la chica pelirosa y su padre.
La pelirroja iba a seguir pero alguien se acercó y le dijo que le hablaban en la cocina -Zoro te traeré algo de beber- y con eso se fue.
El peliverde se quedó solo en una mesa junto a las puertas de la cocina, escuchaba el ajetreo de la cocina pero el rubio no aparecía, ni lo escuchaba.
Pasando una horas de aburrición el peliverde vio salir a Nami y le comento que el rubio seguía adentro, le ofreció una copa de vino y se fue a la entrada donde había un atril y al cabo de un rato la gente empezó a llegar.
Le ofrecieron la carta, el mesero le comento que era cortesía de la casa. En efecto cuando le trajeron la crema sabía tan bien como la comida que probó en el departamento del rubio, ahora se daba cuenta que la comida muy seguramente proviniera de este lugar.
El día paso terriblemente lento la gente se fue yendo de a poco, rondaban las 11 de la noche cuando el rubio se dignó a salir seguido de un hombre con largos bigotes trenzados -¡No debiste de haber venido te lo había dicho!- le regañaba.
-¡Mira viejo ya te dije que estoy bien!- le contratacaba el rubio.
-¡Pequeña berenjena eso no lo decides tú!, mañana no te quiero ver por aquí.
Sanji se enojó y por más que quiso responder no lo logró pues vio la mirada preocupada del viejo hacia sus ojos y luego a su brazo -de acuerdo- soltó el rubio.
El rubio se percató del peliverde en la mesa, Nami se acercó y le ofreció su saco -gracias Nami-san- y se dirigió a la puerta. El peliverde estaba por alcanzarlo cuando escuchó al viejo -cuidalo por favor- Zoro solo afirmó con la cabeza.
Al llegar al departamento del rubio se fue directamente a su habitación sin decirle nada al peliverde, el que cansado y harto se fue a tomar algo de agua a la cocina e irse a dormir después.
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Entre la espada y un rubio
FanfictionRoronoa Zoro se ve involucrado con una familia de la que desconoce el gran alcance y poder que tienen y cierto rubio no facilita las cosas. Aunque hubiera deseado no tomar el empleo ya no lo puede dejar.
