Diferencia de ideas

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Cuando el rubio llegó Zoro estaba sentado en el suelo detrás de uno de los ventanales, ya era muy noche quizás más de las 11pm, el peliverde estaba haciendo meditación cuando escuchó la puerta abriéndose, no se dijeron nada solo se vieron y el rubio se fue en dirección a su habitación y el peliverde se quedó ahí sentado.

Cuando se paró e iba hacia la cocina para tomar algo, el rubio apareció en hoodie y joggers, el peliverde se percató que era bastante delgado aún con esa ropa,-¿quieres cenar algo?-, preguntó,-claro, lo que sea estará bien- contestó el peliverde - iré a bañarme, no tardo, ¿ok?- y como respuesta obtuvo un asentimiento de cabeza del rubio.

Cuando regresó estaba en la cocina cogiendo un vaso de la encimera y al lado la cena ya estaba lista en platos, se acomodaron en la mesa y comieron, paso lo mismo que en la tarde la comida era deliciosa, quien la preparaba era sin duda hábil, le iba a preguntar al rubio quien hacía la comida, pero mejor acabar de comer y luego hablar.

-Gracias por la comida- se le quedó viendo el rubio y este hizo un gesto de afirmación con la cabeza. -Para la siguiente vez que salgas podrías avisarme para ir contigo?-decia el peliverde lo más serenamente que podía.

Sanji no se inmutó, -como ya te dije no es necesario que vayas conmigo-.

El peliverde se estaba hartando de la prepotencia de este rubio, -como yo también te dije es mi trabajo ser tu guardaespaldas-.

El rubio se quedó como sino le hubiera dicho nada -buenas noches- y se iba caminando.

-¡¿Qué?!, ¡Oye no me ignores, escúchame bien, tú no me contrataste fue tu padre así que aguantate y se un buen niño y coopera!-.

-¡¿A quién le estás diciendo niño?!, no me digas que hacer en primera yo no te dije que vinieras, ¡no tengo intención de estarte diciendo a donde voy!-, El rubio subió un poco el tono de su voz pero no se dió cuenta.

-¡Mira si pudiera elegir no estaría haciendo este trabajo pero desafortunadamente algunos debemos trabajar para vivir!-.

-¡Será mejor que no hables sobre lo que no sabes y te puedes ir por donde viniste!.

-Si te acabo de decir que eso no lo de decides tú, rubio engreído-.

-Te dije la solución de que te fueras y yo te pagaba todo sin problemas, ¡marimo estúpido!.

-¡¿Cómo me dijiste?!-Ya se le estaba marcando una vena en la frente del coraje al peliverde.

-¡Sino fuera porque eres el cliente ya te hubiera molido esa bonita cara tuya, cejillas!.

-¡Ja!, ¡¿crees que me voy a dejar marimo?!- estaba a punto de lanzarse a golpear al rubio cuando sonó su móvil, vio el número, demonios debía contestar -¿si?-.

Me enteré que desde hoy empezaste y no mañana como habíamos platicado-, genial en medio de su pelea con el cejillas lo interrumpen.

Sanji al ver que el peliverde prefirió tomar la llamada que estar discutiendo con el, lo hacía sentirse más enojado además, ¡¿cómo que cejillas?!, ¡¿quién se cree este marimo estúpido para llamarlo de esa forma?!, ¡maldito!. -¡Hey te estoy hablando!- pero el peliverde simplemente lo vio y siguió hablando por el teléfono.

-¡NO ME IGNORES MARIMO!- pero el peliverde se fue a su habitación, -¡MALDITO MARIMO, MAÑANA NO QUIERO VERTE LA CARA, LÁRGATE!- recuperó la compostura y fue a poner los platos en el lavavajillas y después de un rato se fue a su habitación.

Zoro había escuchado su grito, de hecho había escuchado todo pero de lo que estaba hablando con su padre era importante, no tenía remedio iba a tener que soportar a ese maldito cejillas por más tiempo del que el planeaba.

Entre la espada y un rubioHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora