Zoro se quiso mover pero no podía, sintió un peso encima, despacio abrió los ojos y se encontró con la cabellera rubia de Sanji, ¡se había quedado con él!, no como aquel día donde despertó sólo, esta vez era diferente. Acomodo unos mechones rubios para poder ver mejor aquel rostro dormido, se veía tan apacible, podía ver su afilada nariz, sus pestañas largas y tupidas, bajo su vista a sus labios, eran delgados, con la punta de sus dedos tocó delicadamente el labio inferior, vio como el rubio se acomodó entre su pecho y su hombro, Zoro sonrió pues el rubio se veía tan inocente, se quedó viendo su lento respirar, quería rozar levemente esos labios contra los suyos pero vio una sombra moverse por el pasillo que daba hacia el jardín, el peliverde despacio movió al rubio con cuidado de no despertarlo, lo cubrió con las sábanas, camino sin hacer ruido, resintiendo los golpes que le había dado el rubio, el moretón en su abdomen y las heridas de lo del estacionamiento; se dirigió hacia la shoji que deslizó sin prisas, salió y la deslizó de igual manera.
Se aproximó unos pasos y ante la mirada de sorpresa de Judge, se sobo la nuca avergonzado y se sentó relativamente cerca de aquel gran rubio.
-Buenos días- le decía después de un leve suspiró.
-Buenos días,... supongo mi hijo y tú tuvieron una conversación...- dió una vista rápida a todo el destrozó a su alrededor y al mismo peliverde, -...intensa.
Zoro también dió una vista rápida de aquél desastre, asintió con la cabeza -si..., un poco.
-Te agradezco.
-No tiene porqué, lo hice porque quise- el peliverde sabía que no solo se refería a hablar con el rubio, -me quedaré...-
-Ya sabes el peligro que eso conlleva.
-Lo sé- Zoro observó la fresca mañana que se colaba por los árboles, -pero quiero apoyarlo.
Judge le miraba pensativo y tocaba su barbilla en clara señal de que estaba pensando la respuesta del peliverde.
Antes de que el gran rubio pudiera pronunciar una palabra Zoro se adelantó, -necesita ayuda...- Judge le observó con detenimiento -...aunque no lo quiera reconocer- agregó el peliverde, logrando un ligero asentimiento de cabeza.
Esta vez quien se quedó pensando fue el peliverde y habló despacio -¿quienes los atacaron cuando pasó lo de su madre... fueron los mismos de la vez del hospital?
El gran rubio tenía los ojos entornados de la impresión -¿como sabes eso?
Zoro un poco avergonzado habló -el me dijo- , Judge no salía de su asombro, el peliverde pensó que era información que no debía saber. El gran rubio colocó su mano en su hombro y le apretó un poco.
-Gracias...- el padre de Sanji tenía los ojos cerrados y con su otra mano se sujetaba el puente de la nariz, Zoro no comprendía del todo -...Sanji no habla de ese día...
El peliverde entonces captó y levemente asintió -... él se siente culpable- le decía al padre del rubio.
-Lo sé, aunque le he dicho que no es su culpa...- tomó un momento de silencio y seguir -...digamos que es el mismo grupo en las dos ocasiones, aunque supongo con motivos diferentes.
Zoro suponía que entonces era Akainu quien había provocado todo.
Judge tenía la vista ausente como recordando -de entre todos nosotros él es quién se siente el responsable...aunque él no tiene la culpa de nada...- suspiró pesadamente - supongo todo eso le ha llevado a tener ese carácter tan decidido y necio...- el peliverde asintió, el gran rubio hizo una ligera sonrisa -por eso tanta gente ha sido salvada...
-¿A que costó?- soltó el peliverde.
-Mi hijo te diría que nada de lo que ha hecho a sido un desperdicio...- Judge dirigió su vista a su mano apoyada en su rodilla -...aunque le diga que no se arriesgue...que no todo vale la pena.
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Entre la espada y un rubio
FanfictionRoronoa Zoro se ve involucrado con una familia de la que desconoce el gran alcance y poder que tienen y cierto rubio no facilita las cosas. Aunque hubiera deseado no tomar el empleo ya no lo puede dejar.
