Abismo

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El sonido de lo que parecía ser un suave murmullo, una suave voz llamándole le sacó de apoco de aquel estado de letargo para después desvanecerse, los ojos le pesaban y ni qué decir de su cuerpo lo sentía demasiado adolorido tanto que no podía moverse, de pronto sintió malestar en su garganta. Despacio abrió el ojo que pudo, parpadeó y achicó intentando enfocar, para después girar un poco su cabeza, -¡Zoro!- era la voz de su padre quien le llamaba e hizo el intento por moverse.

-Espera, espera no te muevas...- el rostro demacrado y con grandes ojeras le veía con cierto alivio, -...iré por el doctor.

Su cabeza daba vueltas, aún seguía perdido en una bruma densa, intentaba hablar pero sintió como tenía algo en la boca que se lo impedía sumado a que por lo que sentía tenía un collarín para la protección de su cuello y que con el mínimo movimiento le dolía todo.

-¡Zoro!- vio a un joven de cabello castaño que se acercó y sacó de su bata una delgada lamparilla que apuntó a su ojo, -¡me da tanto gusto Zoro!...- hablaba con lágrimas, -...¡bastardo, nos espantaste!- no terminaba de entender cómo es que estaba en ese lugar su mente aún no conectaba con el momento en el que se encontraba.

No entendía bien hasta que entro otro doctor con marcadas ojeras y con un moretón en su pómulo, sumado a un corte pequeño en su mejilla contraria y evidentemente cansado:

-Roronoa-ya me alegra que despiertes- le dijo de forma tranquila, se acercó tomó la tablet que le pasó un joven que traía un gorro que le cubría gran parte de su cara. El peliverde hizo el intento de hablar, -espera, en un momento te lo quitaremos-. El ojeroso revisó el monitor, se colocó unos guantes y tocó la intravenosa que estaba conectada al peliverde verificándola y luego daba un vistazo general al peliverde, -bien ahora Roronoa-ya, debes toser cuando sientas que muevo esto- le señalo el tubo, Zoro asintió. El moreno se acercó, despegó las cintas pegadas a su piel que aseguraban el tubo, para luego colocar su mano, miró al peliverde y asintió, tomó el tubo y jalo dándole la señal al peliverde para toser.

La garganta le dolía, vio como el ojeroso le colocaba una delgada manguerilla transparente alrededor de su cabeza y la ajustaba en su nariz, cuando terminó el doctor volteo a ver a su padre, -debe estar quieto- vio como asentía luego giró a ver al peliverde, -trata de no moverte, se que estas adolorido pero debes estar tranquilo.

Zoro asintió y luego preguntó en un hilo de voz que el moreno no entendió y se tuvo que acercar al peliverde que siguió sin escuchar pero pudo leer su labios, "¿que pasó?", el doctor asintió y pidió la tablet de nuevo al chico del peculiar gorro:

-Bueno, tuviste una severa serie de fracturas en las costillas lo que llevó a que tu pulmón derecho colapsara por completo y el izquierdo de forma parcial, también tienes una fisura en tu brazo derecho, el peliverde giro con dificultad a ver de reojo el yeso en su antebrazo y en tu pie tenías un corte que aunque profundo, no lastimo afortunadamente ningún tendón por lo que lo más probable es que la sutura la podremos quitar mañana, el corte en tu muslo tampoco daño nada y es menos profundo que el del pie por lo que no necesitaste puntos y por último tienes múltiples golpes en todo el cuerpo ninguno lastimo algún órgano pero, aun así debes de descansar lo máximo posible. Te repito sé que debes sentir dolor en todo el cuerpo sobre todo en el pecho pero Chopper te dará pastillas para el dolor, de momento no hables mucho da tiempo a que tus cuerdas vocales se recuperen- dio por concluido y regreso la tablet al joven del gorro.

Chopper se acercó con ojos aún llorosos a darle un poco de agua, -Vas a estar bien Zoro,...tú y... Sanji- al peliverde aquello le cayó de golpe como un rayo, su nombre. Entonces como si regresara a la realidad, abrió su ojo y en un hilo de voz intento gritar "Sanji" y de pronto luchó por levantarse, tanto Trafalgar como Chopper se apresuraron a detener al peliverde de que se levantara:

Entre la espada y un rubioHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora