Un molesto rayo de luz le daba de lleno en la cara, recostó su espalda en el colchón y con su mano palpo el otro lado de la cama, cerró sus ojos en frustración, ¿cuánto tiempo había pasado?, ¿Dos días?, ¿Cuatro?, ¿Una semana?, ¿Un mes?, Ya no importaba cuánto tiempo, solo quería verlo otra vez.
Recordó aquella mañana en la que se despertó y no lo vio a su lado:
Por un momento pensó que estaría como todas las mañanas, en la cocina o quizás entrenando aunque está última opción se le hizo difícil pues después de aquella noche suponía que quizás el rubio estaría demasiado cansado, una sonrisa se dibujó en su rostro, ¡lo había hecho con el rubio!, ¡Y había sido increíble, más de lo que se imaginó que sería! Las palabras le faltaban para describir aquello, emocionado se levantó y salió de la habitación se dirigió a la cocina pero no lo vio, pasó por la gran sala, revisó el gimnasio y nada, fue al estudio del rubio pero no estaba, pensativo fue a su habitación y se puso un pantalón y camisa lo más rápido que pudo y bajó a la recepción para preguntar a Jyabura.
Cuando salió del elevador se apresuró a ir a la recepción, -Vinsmoke...¿salió?- la escueta pregunta del peliverde hacia Jyabura hizo que este último le viera un poco escéptico.
-Salió de madrugada...- Zoro le vio fijamente, -...dijo que tenía algo que hacer y regresaría tan pronto como pudiera.
-¡¿Qué?!- el peliverde tomo de su chaqueta al pelinegro que forcejeo para que lo soltara, -¡¿Dejaste que se fuera así de fácil?!
-¡Escúchame no es la primera vez que lo hace!- el peliverde tuvo un mal presentimiento, soltó a Jyabura, se volteó, marcó el número de Niji y bajó al estacionamiento.
-¿Que pasa Zoro porque me llamas?
-¿Él está con ustedes?
-¿Sanji?
-Si.
-No, debería estar contigo.
-No- está situación no le estaba gustando, salió del elevador, camino y vio que el Mustang del rubio estaba en su lugar.
-¿Ya preguntaste con los demás?
-No, pensé que podría estar en su casa.
-Hablaré con Ace y los demás, tu habla con Law- el peliverde estaba renuente pero el rubio era más importante que esas pequeñas diferencias con el doctor.
Busco en sus contactos y le llamó, el timbre estuvo sonando hasta que entró el buzón de voz y optó por colgar, llamó al pelirrojo.
-¿Que pasa Roronoa?
-¿El cejillas está en el hospital?
-No, ¿Porque?, ¿Acaso se fue sin ti?- una pequeña risilla se escuchó.
-Cuando desperté no estaba.
-¿Hablaste a la casa de su familia?
-Si, pero no estaba- la pequeña sonrisa que se había formado en el rostro del pelirrojo fue desapareciendo con cada palabra.
-¿Hablaste con Jyabura?
-Si...-, Zoro arrastró cada letra.
-¿Y bien...?
El peliverde suspiro, -dijo que se fue muy temprano.
El pelirrojo pareció pensar la respuesta del peliverde, -¿Le dijo en cuanto tiempo regresaba?
-Solo le comentó que iba a regresar en cuanto pudiera.
-¿Como te ayudo?
-¿Qué?
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Entre la espada y un rubio
FanfictionRoronoa Zoro se ve involucrado con una familia de la que desconoce el gran alcance y poder que tienen y cierto rubio no facilita las cosas. Aunque hubiera deseado no tomar el empleo ya no lo puede dejar.
