102.- Primera parte: completada

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- ¡Debemos apresarlos a todos! - exclamó Edgeshot, que estaba al mando de nuestro batallón - ¡Estos son soldados entrenados, dispuestos a sacrificarse por su causa! ¡Dejar a tan solo uno de ellos pasar de largo supondría una amenaza pública! ¡Así que pelead! ¡Defended nuestra sociedad!

Pronto apareció un enemigo metros más adelante.

- Cuantos seáis... No tiene sentido - dijo, dándose en la palma de la mano con un taser - ¡Simplemente les "cargaré" y los mandaré a volar! ¡Sin duda alguna, mi kosei es lo mejor de lo mejor!

Su cuerpo empezó a emitir una gran energía eléctrica. Justo cuando iba a lanzar una enorme carga hacia los héroes, Kaminari se colocó ante nosotros, absorbiendo el ataque.

- ¡Perfecto! ¡Ya hay uno neutralizado! - clamó - No preocupemos a los que están en la retaguardia... ¡Y cacemos a todos!

Edgeshot se plegó para atravesar rápidamente a varios oponentes, atacando sus pulmones y creando pequeños agujeros en estos para que dejasen de atacar.

- ¿De verdad han traído a unos críos? - rió uno de los oponentes, que se acercaba a mí.

- Deshagámonos de ellos primero, ya nos ocuparemos de los adultos después - contestó otro.

- Ya os gustaría - mascullé.

Me agaché lo bastante como para tocar el suelo con las manos, usando mi kosei y atrapando así a ambos por los pies. Uno de ellos logró liberarse, pero rápidamente le rodeé con mi arma de captura para atraerlo hacia mí, y le golpeé en la cabeza lo bastante fuerte como para dejarle inconsciente.

- Que vengan todos los que quieran - susurré con una sonrisa ladeada, lista para continuar.

Nemuri usó su kosei para aturdir a un gran número de enemigos, a los que luego Kamui Woods se encargó de inmovilizar con sus ramas. Viendo que un gran número de oponentes se acercaba, Honenuki y yo usamos nuestros respectivos koseis para ablandar el suelo, atrapando así a muchos de ellos, y luego Komori se encargó de cubrir la zona con setas que expulsaban esporas levemente venenosas, dejando a los oponentes fuera de combate pronto.

- ¡Black Alchemist! ¡Tsukuyomi! ¡Conmigo! - nos llamó FatGum.

- ¡Sí, señor! - respondimos al unísono, dirigiéndonos hacia él y Amajiki.

- ¡Un gran grupo de oponentes está reunido en las instalaciones subterráneas! - exclamó FatGum.

- Ya nos ocupamos de las diferentes salidas que tenían disponibles... - explicó Amajiki.

- ¡Solo hay otras cinco rutas posibles a través de la mansión! - añadió el pro-héroe mientras corríamos.

- Esos pasadizos estaban fuera de mi alcance y el de Cementoss - observé - Pero creo que ahora podré encargarme bien de ellos.

- ¡Os seguiré y podremos cerrarlos! - dijo Tokoyami.

- ¡Claro, niños!

Empezaron a aparecer muchos enemigos, con la intención de usar sus koseis contra nosotros.

- ¿¡Cómo encontraron este camino!? - gritó uno de ellos.

- ¡Estad en guardia y defendedlo! - exclamó otro.

- ¡Estás despierto, Suneater! - avisó FatGum.

- ¡Entendido! - respondió, usando su kosei para transformarse.

Sus extremidades se transformaron, creando tentáculos y una cuchilla en sus brazos, cuernos en su cabeza y un cuerpo de caballo debajo de su torso. Logró atacar a muchos enemigos, inhabilitándolos al momento.

Black AlchemistHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora