Capítulo III

90 8 2
                                        

- No puedo creer que nos traiciones de esta manera Félix. - dijo Briana mientras intentaba desatarse de laa cuerdas que Dylan les había puesto para evitar que continuarán escapando.

- Félix solo hizo lo correcto Briana. Llevo persiguiendolos desde que llegamos y papá me dijo que los tuviera listos para la celebración de esta noche.

- No queremos ir a ese dichoso baile. - dijo Bina.

- Sí, nadie quiere ir, nosotros no iremos. - finalizó Gale.

Sin embargo, Dylan conocía la debelidad de sus hermanas y esa era Gale. Si lograba convencerlo las otras dos lo seguirían de inmediato. Y tenía otro punto a su favor y ese era Félix. En los últimos meses había descubierto que él era la debilidad de su hermano. Cualquier cosa que Félix quisiera Gale se la daría sin dudarlo y aunque no había logrado confirmar ninguna relación sabía que ambos terminarían juntos tarde o temprano.

- Bien, supongo que pueden quedarse. Pero Félix y yo iremos sin dudarlo, además quien sabe quizás podemos encontrarnos a alguien esta noche con quien bailar alguna canción romántica, talvez encontrar a nuestra pareja destinada.

- Félix no quiere ir. - dijo Gale haciendo brillar sus ojos en advertencia. Se había imaginado a su Félix bailando con alguien más. Siendo abrazado y tocado por alguien más que no era él y eso lo volvía loco.

- Oh claro que quiere ¿no es así, Félix?

Todos voltearon a verlo y debido a su actitud tímida, Félix ocultó su mirada. Podía sentir la mirada penetrante de Galen sobre sí. Quería decir que no, pero no podía desperdiciar la oportunidad de bailar alguna pieza romántica con aquel del que llevaba enamorado por tanto tiempo y al que jamás se atrevería a decirle, Gale.

- De hecho, si quiero asistir. - Gale no pudo evitar verlo sorprendido. No podía permitir que nadie viera a Félix de más, pues había decidido que le pertenecía, más bien su lobo había reclamado ese derecho.

- Bien, iremos. - expresó Gale.

- Pero...

- He dicho que iremos Briana.

- Bien.

El plan de Dylan había funcionado. Quizás podría utilizar este truco más a menudo. Sin duda era mejor que corretearlos hasta que aceptaran hacer lo que quería.

- De acuerdo, papá les dejó su ropa lista en sus armarios así que los quiero listos en dos horas.

Y así fue como Dylan se logró salir con las suyas. Se dirigió a su habitación para arreglarse. Tomó una ducha caliente y se colocó el traje que Stiles le había dejado colgado en su armario. Era un traje azul marino junto a una camisa blanca y un corbatin que combinaba perfecto con el atuendo.

Mientras se vestía colocó algo de música en su teléfono. Bailaba mientras se colocaba cada prenda, pero fue interrumpido por la notificación de un nuevo mensaje. Kaila le había enviado una fotografía en la que estaban todos reunidos en la heladería a la que solían ir con frecuencia.

"No importa cuán lejos estés, siempre estarás con nosotros. Te queremos."

Leyó el mensaje de su mejor amiga y no pudo evitar sentirse melancolíco. Solo habían pasado unas horas desde que se vieron por última vez, pero aún así los extrañaba demasiado.

"También los quiero, los llamaré luego."

Les respondió y dejó su teléfono a un lado para continuar arreglandose. De pronto una canción en especial se reprodujo.

Not trying to be indie
Not trying to be cool
Just trying to be in this
Tell me are you too?

Can you feel where the wind is?
Can you feel it through
All of the windows
Inside this room?

Un príncipe peligroso II: DylanHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora