- Te prometo que todo estará bien.
Dylan se levantó rápidamente con una respiración agitada. Su cabeza le dolía y se sentía como si hubiera corrido una especie de maratón o algo por el estilo. Había tenido uno de los sueños más extraños de su vida o al menos eso creyó.
Sin embargo, al observar el lugar en el que se encontraba cayó en cuenta que no había sido un sueño precisamente. Estaba en el hospital del clan sin saber que hacía allí exactamente. Lo último que recordaba es que había caído en el lago luego de que esa cosa clavara sus garras en él y luego... Todo era borroso.
Revisó el lugar en el que la cosa lo había lastimado y en efecto aún no había terminado de sanar. Era profunda, pero aún así no le dolía en lo absoluto. Intentó bajarse de la cama y ponerse de pie para caminar, pero en el instante que dio el primer paso volvió a caer. No le quedaban fuerzas ni para caminar.
Su caída causó un ruido algo fuerte por lo que una enfermera entró rápidamente para averiguar que estaba pasando. Lo vio tirado en el suelo así que lo ayudó a volver a la cama.
- Aún está débil su majestad, debería descansar. - le dijo amablemente.
- Podrías llamar a mis padres, necesito hablar con ellos.
- Como diga su majestad. - la chica se retiró y unos momentos después sus padres aparecieron.
Stiles tenía un rostro de no haber pegado los ojos en varios días y comenzó a derramar mares de lágrimas al ver que su hijo al fin había despertado. Sin embargo, habían algunas cosas de las cuales tenían que charlar seriamente. Por ello mandó a llamar al doctor Roberth pues tenía la leve sospecha de que estaba relacionado con todo esto.
- Bien, doctor Roberth, necesito saber desde cuando sabe el verdadero alcance que tienen los poderes de mi hijo pues me parece muy sospechoso que Dylan haya decidido volver a sus entrenamientos justo después de la visita que le hicimos la última vez.
- Como siempre me sorprende lo perspicaz que puedes llegar a ser Stiles. - le aduló. - Tienes razón, he estado enterado de lo que Dylan puede hacer con sus habilidades, pero permiteme decir que no fue mi decisión el no decirte nada sino de él.
Stiles giró su vista hacia su hijo quien solo le sonreía tratando de calmar la furia que tenía en esos momentos.
- Relájate Stiles, mira que el gruñón soy yo, pero parece que me arrebataras ese título. - le dijo Derek burlándose de él.
- Quiero estar a solas con Dylan.
- Sti.
- Derek, creo que dije que quiero estar a solas con Dylan, ahora. - le ordenó amenazandolo con sus ojos verdes.
Derek sabía lo que podía hacer así que sería mejor que tanto el doctor como él salieran de la habitación inmediatamente.
- De acuerdo, adiós. Suerte hijo, la necesitarás. - dijo Derek mientras cerraba la puerta para darles privacidad.
Padre e hijo sólo se vieron a los ojos por un buen tiempo esperando a que alguno ejecutará su primer movimiento. Sabía que esto no sería fácil.
- Acaso no dirás nada. - habló Stiles.
- Yo....
- Mira Dylan, no estoy molesto por lo que pasó.
- Papá.
- Bueno, quizás si este un poco molesto, pero no es con ustedes sino conmigo. Se supone que soy el líder y debería cuidar de los demás, pero ni siquiera pude proteger a mis propios hijos. Y además me enteró que uno de mis hijos me ha estado mintiendo y ocultando algo muy importante todo este tiempo. Eso es lo que me molesta Dylan. Creí que tú y yo teníamos una buena relación, pero me doy cuenta que quizás estaba equivocado. - dijo con tristeza.
- Papá, no es que no confiara en ti es solo que tenía miedo de decepcionarte. Siempre he visto como observas a los trillizos cada vez que entrenan y te demuestran el excelente control que tienen mientras que yo no era capaz de nada. Es por eso que no quería que ni tu ni nadie supiera que podía sanar a través del agua. Aunque claro, el doctor Roberth me descubrió. Se supone que mi padre es el mejor sanador del mundo y yo solo no quería avergonzarte. - Dylan se sintió bien al confesar eso que llevaba ocultando por tanto tiempo.
- Dylan, jamás me avergonzaria de ti o de tus hermanos. Ustedes son mis hijos y son lo más valioso que tengo en este mundo. Y no me importa si puedes volar, nadar, desaparecer, sanar o hacer eso que haces con el agua, mientras tú seas feliz yo también lo seré. Que te quede muy claro eso, tu padre siempre te amará por lo que eres, hoy y siempre.
Ambos se dieron un abrazo para dejae en claro que las cosas estaban bien entre ambos. Stiles le mostraba a Dylan su apoyo y este se sintió más tranquilo finalmente.
- ¿Cómo están los demás? - preguntó Dylan.
- Muy bien de hecho, tus capullos de hielo hicieron un muy buen trabajo sanando sus heridas y contrarrestando el veneno que esas cosas dejaron en ustedes. Sin embargo...
- ¿Qué sucede papá? - preguntó preocupado.
- Félix y tú recibieron un daño muy fuerte. Ninguno de los había despertado en todo este tiempo hasta que tú abriste los ojos. No obstante, Félix continúa inconsciente y junto a Gale hemos hecho todo lo posible por ayudarlo, pero ha sido en vano. Por el momento Félix esta fuera de peligro así que solo resta esperar a que despierte.
Oír eso logró tranquilizar a Dylan. Félix estaba bien, solo tenían que esperar a que recuoerara sus fuerzas. Dylan sabía que su amigo saldría de esta, era demasiado fuerte como para morir. Además, había algo más que haría que se aferrera fuertemente a la vida o quizás era alguien.
- Bueno, ya que sé que todos están bien, creo que dormiré un rato más.
- Oh no, no, no jovencito. No creas que hemos acabado con todo porque creo que debes explicarme lo que está sucediendo entre Elliot y tú.
- No sé de qué me hablas. - respondió nervioso.
- Oh en serio, bueno digamos que ignoraste la voz de quien te dio la vida, pero te detuviste inmediatamente al escuchar la voz de un chico del que sospecho está tratando de conquistarte. Además, ambos se besaron enfrente de todos los que estábamos allí.
Así que no había sido un sueño como había pensado. No podía creer que había besado a Elliot Campbell y que además este le hubiera confesado que se estaba enamorando de él.
- Mira Dylan, no soy el tipo de personas que guarda rencores. Sobre todo porque sé que ni Elliot ni su madre tuvieron la culpa de lo que sucedió con Steve. En realidad no me molestaría que tuvieras algo con Elliot. Es muy lindo, pero creo que deberás cuidarlo del gruñón de tu padre.
- Mira quien habla. - gritó Derek desde el exterior de la habitación.
- Te he dicho que no espies mis conversaciones Derek Hale. - le respondió Stiles.
- Lo siento. - volvió a hablar.
- En fin, Dylan Hale Stilinski dime una sola cosa. ¿Qué sientes por Elliot Campbell?
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Un príncipe peligroso II: Dylan
SonstigesDylan creció en Beacon Hills como un chico cualquiera, sin embargo, debido a la posición de su padre como líder del clan de los doce deberán volver a las tierras del clan para detener una posible amenaza. Sabía que el cambio no sería fácil sobre tod...
