Si alguien le hubiera dicho a Dylan que ser un príncipe incluiría pelear por el destino del mundo entero contra con quién creía que era su alma gemela seguramente habría dicho que era una locura. Sin embargo, al tenerlo frente a frente dejaba de serlo.
La pelea era fuerte, tanto que incluso hacia retumbar a la tierra. Nadie podía hacer nada para ayudar al rey y a su hijo, nada más que observar y desear que ambos regresaran con vida. Derek estaba hecho un manojo de nervios sobre todo por los continuos golpes y heridas que Steve y Elliot les daba.
No obstante, padre e hijo no se quedaban atrás, su fuerza era imparable y devolvían cada golpe con el doble de fuerza. Su energía era imparable.
- Hasta ahora vamos bien Dylan.- dijo Stiles con la respiración entrecortada mientras su hijo sanaba una de sus heridas.
- Lo sé papá, pero no veo que esa cosa se vea como nosotros. Solo las heridas de la espada de Izan parecen dañarlo.
- Tienes razón, la espada es la única que puede ponerle fin, pero necesito que distraigas a Elliot.
- Pero papá...
- Dylan, eres mi hijo, el siguiente en la sucesión del clan y debes demostrar fortaleza. Sé que Elliot es alguien especial para ti, pero a veces debemos hacer sacrificios por el bien de los demás.
Las palabras de su padre le hacían abrir los ojos. Elliot podría ser la persona que amaba, pero en ese momento no solo se jugaba su destino sino el de todos. El de su familia, de sus amigos y el del mundo. Todas esas vidas dependían de su decisión en ese momento.
- ¿Qué sucede su majestad? Se ha cansado tan pronto. - Se burlaba Steve.
- Eso quisieras Steve, a penas estamos comenzando. Más bien, creo que yo debería preguntarte a ti sino deseas rendirte. Las heridas de la espada no te han sanado y dudo que lo hagan. Detén esto de una vez sino quieres que esto termine de la peor manera. - sentenció Stiles haciendo enfadar a Steve.
- Esa maldita espada, en un pasado detuvo a la oscuridad, pero está vez no lo hará. Soy más fuerte que tú, soy más fuerte que tus padres, soy más fuerte que todos. - el enojo de Steve hacia que su cuerpo se distorsionara como si perdiera el control de todo.
- Para esto Steve, estoy seguro que podemos encontrar una solución y hacer que tanto tu como la madre de Elliot vuelvan a ser lo que eran antes.
- Volver a lo que era antes, un simple subordinado de tu familia y del clan, alguien inferior sin ningún poder especial, no lo creo.
Steve se abalanzó con más fuerza contra Stiles. La oscuridad lo había consumido por completo y no se detendría hasta consumir todo lo que existía en el mundo.
Mientras Stiles se defendía de los ataques de Steve, Dylan hacía lo mismo con Elliot. La espada que Elliot había robado era el arma perfecta para matar a Dylan. Izan los observaba desde la fortaleza recordando los últimos momentos que vivió con su hermana. Sabía que de alguna forma Dylan y Oleana estaban relacionados pues su poder era el mismo y solo podía rogar que está vez las cosas fueran diferentes pues si perdía a Dylan sería como volver a perder a su hermana una vez más.
Dylan usaba una daga muy pequeña en comparación a la enorme espada que Elliot usaba. Sin embargo, hasta ahora había logrado defenderlo de los golpes letales de quien creyó amar.
Cada golpe hacía que el corazón de Dylan se rompiera en pedazos, pero no era el único. Elliot no podía soportar que estuviera dañando a la persona que amaba. Su lobo trataba de decirle de varias formas que aquello no era lo correcto. No podía matar a su alma gemela.
Pero no había nada que él pudiera hacer. Steve le había prometido liberar a su madre una vez que esto terminara. Ella era lo único que le quedaba en este mundo y aunque Dylan terminará odiándolo por toda la vida la salvaría haci fuera lo último que hiciera.
Hasta ese momento Elliot no se había percatado que aquella daga no era cualquiera común y corriente. No, esa daga era la que el le había dejado a Dylan en su habitación la noche que robó la espada.
- Creo que ya te has dado cuenta. Luego de que te marchaste la encontré en mi habitación. No se lo dije a nadie, pero me dejaste esto para poder protegerme y eso también incluye protegerme de ti. Ya no eres el Elliot que conocí, ahora solo eres mi enemigo, alguien a quien no conozco.
Elliot sintió un golpe muy bajo dentro de si mismo en ese momento. Ver como una pequeña lágrima salía del ojo derecho de Dylan lo destruyó. Él había causado eso, había lastimado a su alma gemela.
Mientras ambos enamorados estaban distraídos en su pelea ni siquiera se habían percatado que la pelea entre Stiles y Steve había tomado y giro totalmente diferente.
Steve Campbell, un hombre frío y calculador, sabía que no podía detener a Stiles y a Dylan. Elliot jamás sería capaz de matar a Dylan, no lo haría, a menos que le diera un motivo para hacerlo. Se había dejado vencer por Stiles.
El rey sabía que está oportunidad era única así que tomando todas sus fuerzas y concentrando su poder en la espada la enterró por completo en el pecho de Steve. El grito de dolor de la criatura se hizo escuchar así como el grito de Elliot.
- NOOOOOOOOO.
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Un príncipe peligroso II: Dylan
RandomDylan creció en Beacon Hills como un chico cualquiera, sin embargo, debido a la posición de su padre como líder del clan de los doce deberán volver a las tierras del clan para detener una posible amenaza. Sabía que el cambio no sería fácil sobre tod...
