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Las horas habían pasado, Soobin se encontraba cenando en su comedor con la luz arriba del encendida, siendo la única luz del lugar ya que la lluvia aún seguía y la luz podía irse en cualquier momento. Su celular estaba aún lado de él con la aplicación en la cual podían verse las cámaras de seguridad. Mientras se centraba en su cena una notificación de dicha aplicación le llegó, tomó su celular para ver que era.

Se ha detectado movimiento en la cámara 2.

Cámara la cual vigilaba Huening. Toco la notificación y la aplicación se abrió dejando ver así a Huening quien se sentaba lentamente en la cama, pareciera como si estuviera muy mareado. Soobin se puso en pie, guardó su celular en su bolsillo para tomar un vaso de agua, la caja de galletas y el trapo con el liquido para ir hacia el sótano, abrió cerradura por cerradura hasta que esta se abrió, la luz estaba prendida, bajo lentamente las escaleras. Huening, aterrado, miraba las escaleras para ver quien era el que se encontraba bajándolas. Cuando vio a Soobin, se quedó totalmente confundido, ¿por qué él?, ¿que hizo de malo?.

—Hola —acercó una silla cerca de la cama para sentarse—. Creí que jamás despertarías.

Dejó el vaso y la caja sobre una pequeña mesa al alcance de Huening, quien estaba aterrado.

—¿Cómo te encuentras?

Le pregunto Soobin, pero este solo se quedó callado, agitado, observándolo con terror.

—¿Tienes hambre?

De nuevo se quedó en silencio.

—suspiró. Se sentó al lado de él en la cama, pero Huening solo retrocedió—Te quitaré la cinta, ¿de acuerdo?

Este asintió. Con cuidado, tomó una punta de la cinta para quitarla lentamente, era cinta color canela, no quería hacerle daño, cuando terminó de quitarla, también sacó la bola de tela que tenía dentro de la boca. Huening comenzó a toser, tomando bocanadas de aire.

—Esta bien, tranqui-

Lo interrumpió. Había tomado el vaso con agua el cual era de cristal para romperlo en la cabeza de este. Mientras Soobin sostenía su lado golpeado Huening quería correr fuera de aquel sótano pero no había obtenido las fuerzas suficientes, se arrastraba por el suelo hasta las escaleras con todas sus fuerzas lo más rápido que podía.

—¡Auxilio! —grito desesperado.

—Hijo de...

Se puso en pie para caminar hasta las escaleras y cerrar la puerta, cuando bajó de nuevo, Huening había retrocedido hasta la pared.

—¿Qué quieres de mí? —preguntó entre lágrimas.

Tomó de nuevo la bola de tela y la cinta canela.

—N-no, ¡por favor no! —grito desesperado.

Soobin se puso sobre él queriendo meter la bola dentro de su boca, pero era imposible pues Huening lo empujaba y giraba su cara para que no pudiera meter aquella bola dentro de su boca. Sacó el trapo con el líquido para ponérselo a la fuerza lastimándolo un poco sobre su boca y nariz haciendo que poco a poco dejará de empujarlo para volver a desmayarse.

Le quitó el trapo para meter la bola y ponerle otro pedazo de cinta, pero esta vez le puso tres. Se puso en pie para ir por su escoba y barrer los pedazos de cristales rotos, los metió con cuidado a una bolsa de basura para luego tirarlo. De nuevo lo cargó y lo acostó sobre la cama, dejó las galletas ahí para subir de nuevo. Apago las luces del sótano para cerrar la puerta y poner todas las cerraduras. Fue al baño para verse al espejo, tenía una pequeña cortada, se puso una pequeña gaza en esta, ¿cuál sería su excusa?.

La luz se fue, como no veía por donde iba me tropecé y golpeé.

Era demasiado absurda, pero la gente estúpida podía creerle. A la mañana siguiente, debía ir a clases y dejar a Huening solo, antes de irse bajo a ver como estaba. Estaba acostado, volteando hacia la pared abrazando uno de los peluches mientras lloraba en silencio.

—Huening, nadie puede escucharte, las paredes están sellada tanto por fuera y dentro, entre los blocs hay esponja las cuales reducen el sonido, y las gomas acústicas lo reducen aún más así que no intentes pedir ayuda, que nadie te escuchará.

Este se encorvo, abrazando más al peluche. Soltó un suspiro para subir e irse. Condujo hasta la preparatoria, cuando pasó por la entrada vio a Yeonjun preocupado, esperando por Huening mientras sostenía su celular lo buscaba entre las demás personas, no lo miro, ni le dirigió la palabra para ir hacia su salón. Solo tenía un amigo, o bueno, "amigo" con quien conversaba a veces ya que se sentaba al lado de él pero en ningún otro momento se hablaban, solo en clases o cuando el profesor tardaba en llegar.

—Cielos viejo, ¿qué te pasó?

—Nada —se sentó en su lugar—. La luz se fue y como no venía me tropecé y golpeé.

—ríe ligeramente—Idiota.

—Si lo se —ríe ligeramente.

Tiempo después, las clases comenzaron. Yeonjun fue el último en entrar para ir hacia su lugar y sentarse en él. En todas las clases no apartaba la vista de la entrada del salón, Soobin sabía que estaba esperando a Huening, pero jamás lo volverá a ver, solo dentro de muchos meses.
Mientras un profesor explicaba su aburrida clase, una de las secretarias entró al salón junto a un oficial de policía

—Escuchen todos, la madre de su compañero Hueningkai quien está aquí presente —la señaló, quien estaba en la puerta del salón—. Quiere que les haga la siguiente pregunta, ¿cuándo fue la última vez que vieron a su compañero?.

Nadie dijo nada, nadie levantó la mano.

—Yeonjun, ¿puedes acompañarnos por favor?

Le dijo el oficial. Este se puso en pie y salió del salón, tan pronto lo hizo los murmullos empezaron. Soobin, actuó como los demás.

—¿Qué crees que haya pasado viejo? —le pregunto en susurro a su amigo.

—No lo se, tal vez...—lo mira— Hueningkai desapareció.

—¿Que?, imposible.

—Es solo una suposición —miró al frente de nuevo.

—Si alguien tiene algo que decirnos respecto a Hueningkai, ya sea alguna palabra o algo extraño que él les haya dicho por favor háganoslo saber —dijo la secretaria para irse.

Por otro lado. Yeonjun estaba siendo interrogado en la oficina del director, por el oficial de policía y la madre de Hueningkai.

—Lo preguntaré una última vez, ¿dónde está Hueningkai?

—¡Ya le dije que no tengo idea! —dijo entre lágrimas.

—¡Se supone que debías cuidarlo! —dijo su madre entre lágrimas.

—Lo se, y lo siento, solo me descuide un momento y el ya no estaba.

—¿Cómo dices que se llama la cafetería?.

—Starbucks, frente a la plaza principal.

—suspiró—Tendré que pedir que me dejen ver las cámaras de seguridad, tal vez podríamos ver a dónde se fue.

—¿Qué fue lo que le dijiste para que se fuera? —le preguntó su madre molesta.

—suspiró—Desde hace un tiempo...compre un departamento, ya eran varias veces que le preguntaba si quería vivir conmigo pero él no quería ya que...

—¿Que? —dijo su madre molesta.

—El pensaba que cuando estriamos solos, iríamos al siguiente nivel, pero no...no sería capaz de hacerle eso —suspiró por segunda vez—. Le dije que lo pensara, que iba a ir al baño y cuando regresara quería su respuesta solo un si o un no p-pero...—su voz se quebró— solo lo empeore...—cabizbajo.

—suspiró—¿Y porque no me lo dijiste? —preguntó su madre.

—la miró—Sabe cómo es Huening, quiere que le pregunte primero a él y cuando tenga la respuesta le preguntamos a usted, de verdad, lo siento tanto...—dijo entre lágrimas cabizbajo.

Soobin estaba satisfecho. Su plan había funcionado, su secuestro resultó como quería y lo mejor de todo, nadie sospechaba de él, por ahora...

Chocolate - SooKaiDonde viven las historias. Descúbrelo ahora