🤎; 29.

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Sábado...

—Entonces, ¿qué quieres hacer? —le preguntó Soobin a Beomgyu quien se acaba de subir a su auto.

—¿Podemos ir a tu casa a ver una película de terror?

—¿Porqué terror?, a ti no te gustan.

—Entonces una de drama —dijo sonriente.

—¿Drama?...sabes que me duermo con esas películas.

—Si te duermes te haré una mamada.

—Me parece perfecto.

Huening estaba en su cuarto el cual tenía llave pintando en un cuadro, hacía el atardecer que solía ver por la ventana de su cuarto, pues lo extrañaba, no solo por estar en su casa si no por la comodidad y todas las cosas que decoraban sus paredes, podía decirse que era una habitación aesthetic pues era el estilo que más le gustaba, tanto en decoración como vestirse, solo que ahora no vestía así pues Soobin no le compraba ropa de ese estilo.

Mientras pintaba, escuchaba música clásica en unos audífonos que tenía los cuales le había dejado Soobin, así que no podía escuchar nada del exterior. Soobin, recién llegaba con Beomgyu bajándose del auto con las bolsas de compras en la mano, pues habían comprado frituras y palomitas para disfrutar mejor la película lo cual le había extrañado a Soobin pues Beomgyu nunca comía tantas frituras o palomitas cuando veían alguna película.

—¿Y si traes una cobija mientras yo preparo las palomitas? —le preguntó a Soobin.

—Está bien, ahora vengo.

Se fue mientras Beomgyu lo miraba hasta que comenzó a subir las escaleras, corrió hacia la puerta que daba al sótano notando que tenía muchas cerraduras las cuales claro, estaban cerradas. Suspiró, frustrado, sacando de su pantalón una hoja doblada en dos para desdoblarla y pasarla por debajo de la puerta dando tres pequeños golpes a la puerta.

—Hueningkai soy yo, Beomgyu, si eres tu espera hasta el final y golpea la puerta tres veces, llamaré a Yeonjun y la policía, el llamará a tu mamá —le susurró con algo de prisa poniéndose en pie para regresar a la cocina.

—Aquí está, la pondré en el sofá —dijo Soobin.

—De acuerdo Binnie~ —dijo mientras servía las frituras en un bol.

—¿Escoges tú la película o yo?

—Ya la escogí, es la de el viaje de Chihiro.

—Pero esa ya la vimos.

—Lo sé, y nos gustó mucho, por eso la quiero ver de nuevo.

—Está bien.

Luego de un rato, ambos se encontraban viendo la película la cual iba a la mitad, y en ningún momento, Beomgyu escuchó aquellos tres golpes de parte de Hueningkai en la puerta de sótano pensando en que tal vez había pensado mal y no lo tenía secuestrado, pero tenía que estar seguro de eso, tenía que ver la casa entera, lo malo era, que tenía que dormir a Soobin quien estaba muy atento a la película.

—Me iré a servir más refresco, ¿quieres? —preguntó Beomgyu.

—Solo un poco, ya me estoy empalagando.

—Está bien.

Tomó ambos vasos para ir hacia la cocina y llenarlos hasta la mitad del refresco que habían comprado, sacando de uno de sus bolsillos un pequeño frasco con roofies poniendo dos gotas a la bebida de Soobin revolviéndolo un poco para volver a guardarlo y regresar con él dándole su vaso momento en que este lo bebió.

—Gracias Gyunie.

—No hay de que.

Al pase de los minutos, Soobin cada vez se iba quedando dormido, poco a poco, hasta que abrazo a Beomgyu quedando completamente dormido gracias a la droga que Beomgyu puso en su bebida. Este se puso en pie, dejando que la película siguiera, comenzando a darle golpes a la mesa mientras gritaba, verificando que Soobin estaba completamente dormido.

—Perfecto —se puso en pie para ir hacia la puerta del sótano—. ¡Hueningkai!, soy Beomgyu, abre la puerta!

Busco entre los cajones alguna llave para las cerraduras pero no encontró nada, solo un frasco idéntico el que él llevaba, sacó su celular para tomarle foto al igual que el trapo que había junto a este. Corrió hacia las escaleras para subirlas entrando al cuarto de Soobin el cual estaba vacío, buscando entre los cajones alguna llave pero no encontraba nada. Estaba por darse por vencido hasta que encontró una la cual tenía un llavero de una margarita rosa, la tomó para salir e ir hacia el pasillo yendo hacia una puerta rosa para introducirla en el orificio abriéndola.

Sacó su celular para comenzar a grabar, intentó prender el foco del lugar pero no tenía así que puso la linterna en su celular adentrándose a aquella habitación la cual parecía ser un cuarto de una niña de tres años pues estaba lleno de juguetes incluso tenía una cama pequeña, las paredes sucias pintadas de un rosa pastel el cual casi no se veía.

—El cuarto de su hermana pero...¿porque está bajo llave?

Se acercó al cajonero que había, buscando cualquier cosa que fuera sospechosa o que fuera raro pero no había nada más que montones de peluches y muñecas barbies, incluso un cajón lleno de accesorios para barbies, todo era tan simple, tan común, no había nada raro pero eso no le quitaba de la duda el porque estaba bajo llave si vive solo.

El último cajón estaba bajo llave, lo malo era que no sabía dónde estaba aquella llave para abrirla. empezó a buscarla, tratando de no mover tanto las cosas, encontrándola debajo del colchón de aquella cama —Bingo — Se dijo a sí mismo, abriendo aquel cajón encontrándose con carpetas llenas de hojas. Sacó una, viendo el interior de esta, al parecer eran papeles de adopción.

— ¿Shin Soobin?...tres años de edad, detectado con ansiedad social, limerencia y bulimia, chocohólico. ¿Soobin es adoptado? —se preguntó a sí mismo mientras lo grababa—. ¿Chocohólico?...¿limerencia?...¿bulimia?!

Beomgyu quería saber la razón de esos trastornos y esa obsesión. ¿Porque Soobin tenía ansiedad social?, aunque eso parecía haberse esfumado. ¿limerencia?, obsesión por ser amado, tal vez también se esfumó pues en ningún momento llegó a obligar a Beomgyu a amarlo o que se quedara con él. ¿Bulimia? ¿porque la tendría un nene de tres años?, que fuera chocohólico era normal, el chocolate le gusta a cualquiera pero eso significa que está obsesionado.

—Si Soobin está obsesionado con el chocolate, y Hueningkai huele a chocolate, entonces debe tenerlo en algún lugar.

Le tomó foto a aquella hoja, al igual que las demás de esa misma carpeta para guardarlas en el orden que estaba y ponerla en su lugar cerrándola con llave poniendo la llave bajo el colchón. Salió del cuarto poniendo llave para ir hacia el cuarto de Soobin y guardarla en su lugar para luego irse yendo al auto de Yeonjun quien lo esperaba a dos cuadras de ahí.

—¿Encontraste información? —preguntó Yeonjun dejando que Beomgyu subiera al auto.

—Algo así.

—¿Algo así?

—Soobin es adoptado —lo miró—, es chocohólico.

—Y Huening huele a chocolate.

—Tal vez por eso lo secuestró pero no lo vi, estuve en la casa, dormí a Soobin y no lo encontré.

—¿No? ¿ni siquiera en el sótano?

—Tenía miles de cerraduras y no encontré las llaves, aparte creo que un seguro era de números.

—suspiró—¿Qué hacemos?

—Esperar, le preguntaré sobre su pasado para ver que me responde.

—Esta bien

❝ ❞

Luego de varias horas Soobin despertó sintiendo un fuerte dolor de cabeza. Al estar consciente notó que Beomgyu no se encontraba junto a él, lo cual lo asustó un poco quitándole el pequeño mareo que tenía abriendo sus ojos casi como platos mientras su corazón latía con fuerza, pensaba lo peor.

—¿Gyunie? —dijo en voz alta sin obtener respuesta alguna—. ¡Gyunie!

Quitó la sábana que lo cubría notando que había una pequeña hoja sobre su celular en la pequeña mesa frente a la sala, lo tomó leyendo lo que decía lo cual lo tranquilizó un poco: Creo que estás cansado, me iré a casa, salimos otro día :). Luego de recoger todo y que su sala estuviera en orden fue al cuarto de Huening sacando la llave de su bolsillo encontrando a Huening sobre su cama comiendo unas frituras.

—Hola Huening —le dijo sonriente—. ¿Quieres cenar algo?

—Si por favor —dijo para ponerse en pie y cerrar aquella bolsa—. ¿Estabas dormido cierto?

—Si, ¿cómo lo sabes? —preguntó con el ceño levemente fruncido.

—Tienes el cojín de sofá marcado en la cara —dijo mientras lo señalaba ligeramente con su dedo índice.

—Oh claro...—pasó su mano sobre el lado que Huening había señalado, tratando de quitar aquellas marcas—. ¿Qué quieres cenar?

—Lo que sea está bien.

—Ramen. De acuerdo, bajemos a la cocina.

Lo hicieron. Soobin comenzó a preparar el ramen y un poco de kimchi mientras Huening solo observaba sentado en una de las sillas del comedor. Quería tener todos sus peluches en su cama para dormir bien, pero Soobin los había dejado en el sótano, tenía un poco de miedo de preguntarle si podía dejarlo ir por ellos y que dijera no o se enojara, pero tenía algo a su favor.

—Oye Soobin —lo mira—, ¿puedo ir por mis otros peluches al sótano?.

—¿Para qué?, ya tienes unos en tu cama.

—No es suficiente, ¿pue-

—Está bien ve, las llaves están en el primer cajón a la derecha dentro de la caja morada.

—Yeii gracias.

Se puso en pie para ir hacia el sótano, fuera de este había una cajonera con seis cajones, abrió el primero a la derecha justo como Soobin le había dicho encontrándose con una pequeña caja color morado. La abrió, sacando las llaves para finalmente quitarle las cerraduras a la puerta dejándolas de lado. Cuando abrió la puerta, escuchó como empujaba una hoja lo cual lo dejó confundido, se asomó detrás de esta comprobando que había una hoja doblada, se agachó para tomarla y abrirla momento en que su corazón se detuvo.

Hueningkai soy Beomgyu
leímos tu mensaje de auxilio en el proyecto de Soobin y estamos aquí para sacarte de ahí. Ahora me encuentro ahí con Soobin, en un rato toca tres veces la puerta, llamaré a Yeonjun para que llame a tu madre luego llamaré a la policía y serás libre, pero necesito que lo hagas ¿de acuerdo?.
Suerte!!. No pierdas la esperanza

Sus lágrimas salían y salían casi como una fuente, llegando hasta su barbilla para caer de estas. Se aferró a aquella hoja maldiciéndose, por no haberla visto, por haber estado en el cuarto en lugar del sótano, tan bien que estaba, ya se había adaptado al frío, podía seguir así pero no, estaba en el tonto cuarto y ahora lloraba en silencio.

Chocolate - SooKaiDonde viven las historias. Descúbrelo ahora