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—¿Ahora qué? —preguntó el director.

—El empezó —dijo Beomgyu señalando a Yeonjun.

—Joven Yeonjun...

—El de la foto se parece a Soobin... —dijo cabizbajo.

—La policía dijo que él es inocente, usted estuvo ahí cuando inspeccionaron su casa, ¿porque sigue molestando?.

—lo miró—Porque mi corazonada dice que él lo tiene, en alguna parte...

—suspiró—Debe entender que él no tiene a Hueningkai, es inocente al cien por ciento.

—Aparte que tenga la misma sudadera del tipo no me hace ser él, cualquiera podría conseguirla, la venden en el centro comercial.

—¿Y qué posibilidad hay de que eso pase? —lo mira.

—Mucha, porque muchas personas van a comprar ahí seguido, tal vez tú no lo hagas porque estás ocupado molestándome!

—¡Silencio! —dijo el director, para luego soltar un segundo suspiro— Si vuelve a molestar a Soobin dentro de la preparatoria será suspendido, ¿entendió?

—Si...

—Ahora, pueden irse y usted vaya a la enfermería.

—De acuerdo —dijo Beomgyu.

—Yo te acompaño, no quiero ir solo con ese...

—¿Con ese que?! —le preguntó Yeonjun molesto.

Ba-ka.

—Se japonés joven Soobin

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—Parece que mi hermano ahora te molesta a ti —dijo la enfermera mientras limpiaba la herida de Beomgyu.

—¿Usted cree? —dijo Soobin cruzado de brazos—, solo por parecerme a un tipo se pone así.

—suspiró—Creo que jamás lo dejará de buscar.

—Eso parece.

—Bueno —le puso una pequeña gaza—, intenta no comer picante ni demasiado dulce, pueden irse.

—Gracias.

Ambos regresaron al salón en silencio. Soobin quería agradecerle por intentar ayudarlo, pero no valía la pena. A la hora del descanso, Soobin estaba en la misma banca donde solía espiar a Hueningkai mientras comía su lonche solo que ahora se encontraba espiándolo por su pantalla del celular. Huening estaba jugando, cubierto totalmente con el cobertor con el calentador señalándole, pero le causaba risa el ver como perdía y el se quejaba haciendo pequeños berrinches.

—Soobin —rápidamente salió de ahí para guardarlo en su bolsillo.

—¿Si?

—¿Puedo sentarme?

—Claro.

Se recorrió a un lado dejándole un espacio a Beomgyu para que se sentara. Este tenía un paquete de galletas abierto, le ofreció una a Soobin pero este rechazo.

—Eran las favoritas de Hueningkai...—dijo para llevar a su boca una galleta.

—lo miró, con el ceño fruncido—¿Como sabes?

—Todos los días tenía las mismas galletas, supongo que son sus favoritas.

—Oh...claro.

Miro al frente de nuevo. Estaban bajo techo, recargados en las paredes. Comenzó a chispear poco, haciendo más frío, Soobin se puso su gorra soltando un suspiro. Estaba preocupado por Huening, no quería que durmiera en el sótano frío, tal vez podría dormir con él en su cama, pero con sus manos esposadas, una en su mano y la otra en la de Huening, así se aseguraría de que no se escape.

—¿En qué piensas cuando te quedas callado? —preguntó mientras lo miraba.

—En...mi hermana —respondió sin verlo.

—¿Qué edad tiene?

—lo miró—Siete, pedófilo.

—¿Pedófilo?, solo pregunte su edad.

—No te la presentaré.

—P-pero...

—Y aunque fuera mayor de edad no lo haría —se paró y se fue.

—P-pero...solo pregunte su edad.

Terminando el descanso, las clases aburridas empezaron, todo normal. A veces, mientras Soobin se encontraba escribiendo en su libreta escuchaba pequeños susurros que hablaban de él, trato de no darles importancia, pero los susurros continuaron esparciéndose por casi todo el salón.

—Están hablando sobre ti —susurró Beomgyu.

—Lo se —respondió en susurro sin verlo.

—Silencio todos ya —dijo el profesor.

Los susurros callaron, ahora Soobin temía por su vida y había maldecido llevar esa sudadera. Luego de varias horas llegó la hora de la salida, todos guardaban sus cosas tranquilamente y claro de nuevo comenzaron a hablar entre ellos, el rumor de Soobin pronto sería tendencia si no se callaban. Se puso su mochila y se dispuso a irse, pero cuando salió de su salón todos los que se encontraban en el pasillo lo observaban, se quedó helado, sintiendo cada mirada de cada persona, tenía miedo, se sentía acechado, como un pequeño conejo rodeado de hambrientos lobos.

—Tengan cuidado o Soobin podría secuestrarlos —dijo Yeonjun pasando de lado para irse.

Todos, comenzaron a murmurar entre sí, como si ahora Soobin fuera un gran lobo hambriento y los demás pequeños conejos indefensos. Soobin comenzó a entrar en pánico. Camino aprisa hasta el baño, se encerró en un pupitre dejando su mochila en el suelo para sentarse en el retrete, se quitó su sudadera sintiendo como el frío lo abrazaba.

—¿Soobin? —dijo Beomgyu entrando al lugar.

—Vete...

—No, confío en ti.

—¿Por qué?, los demás desconfían de mí gracias a Yeonjun.

—Yo no soy los demás.

—suspiró—Solo déjame solo...

—Bien...adiós.

Escucho como se iba. Solo tenía que actuar con normalidad para que nadie sospechara de él. Salió de aquel pupitre con su sudadera en mano y manga corta puesta, se puso su mochila y salió del baño, al salir, de nuevo todos lo miraban extraño.

—¡Yo no tengo a Hueningkai!, la policía ya inspeccionó mi casa déjenme en paz! —dijo Soobin molesto para irse.

Todos lo evitaban, como si fuera un virus, un monstruo. Salió de la preparatoria para subir a su auto e irse. Cuando llego a casa, se estacionó en su garaje, quedándose dentro del auto, estaba molesto con Yeonjun, quería ir por él y matarlo, secuestrarlo, llevarlo al final del bosque y descuartizarlo todo, lo deseaba con todo su ser.
Hueningkai, estaba jugando, cuando escuchó un fuerte golpe proveniente de arriba, se preocupo al pensar que alguien haya muerto, puso en pausa el juego dejando su control de lado, quería arrastrarse hasta las escaleras y abrir la puerta para verificar que todo estuviera bien, pero tenía miedo de que Soobin pensara que quería escapar y lo golpeara como Taehyun.
El sonido de las cerraduras quitándose se escuchó, la puerta se abrió y de esta bajo Soobin molesto.

—¿Que ocu-

—¡Tu estúpido novio eso es lo que ocurre! —gritó molesto.

—Oh...¿te molesta de nuevo?

—Hizo que todos desconfiaran de mí creyendo que soy el que dejo tu carta en su casillero!

—Y...¿qué harás al respecto?

—Si continúa así lo mataré enfrente de ti.

—¿E-eh?...

—Lo secuestraré, lo llevaré a lo más profundo del bosque y tú vendrás conmigo, lo apuñalare con un cuchillo en todo su torso y tú serás testigo.

Huening solo trago en seco, no quería que eso pasara, no quería ver como apuñalaba a Yeonjun frente a él, jamás lo olvidaría, sería un trauma de por vida.

—suspiró—Vendré después...—dijo para finalmente irse.

Huening volteo lentamente hacia el frente, quería parar a Yeonjun, sabía que si no lo hacía no se iba a detener, iba a seguir molestado a Soobin hasta el final, hasta que terminara en la cárcel, pero Soobin era más astuto y lo haría sufrir si no se detenía. 

Chocolate - SooKaiDonde viven las historias. Descúbrelo ahora