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Los demás días transcurrieron con normalidad. Era Viernes, ningún día le dio de comer a Huening, solo le llevo agua y se iba de nuevo, era su "castigo". A la hora de la salida, Soobin se encontraba guardando sus cosas en su mochila, la búsqueda de Huening seguía en pie, el oficial junto a sus compañeros investigaron las casas de las personas en la lista que Yeonjun había hecho.

—Oye —lo miró—, espero y estés listo para ir a la cárcel —se cruzó de brazos.

—suspiró— Entiende, no se nada de Hueningkai.

—Lo veremos cuando lo hallemos en tu casa.

—¿Hallemos?, el oficial irá con sus compañeros.

—Y conmigo, me autorización ir.

—suspiró por segunda vez— En serio eres molesto no entiendo como Hueningkai podía soportarte —dijo mientras se ponía su mochila.

Lo estrangulo de la camisa, haciendo que todos lo mirasen.

—¡Joven Yeonjun! —dijo el profesor.

—Cuando estés en la cárcel me encargare de que te pudras en ella.

—Si claro.

Lo soltó para luego irse. Soobin acomodo su camisa para irse al igual que los demás. Fue hasta su auto en el estacionamiento para subirse a este, momento en que su celular sonó, era la notificación de la aplicación de cámaras. Lo tomo para ver que decía.

Se ha detectado movimiento en la cámara número 2.

Algo confundido, tocó la notificación abriendo la aplicación. Hueningkai se encontraba arrastrándose hasta el inodoro, cuando llegó a este, se quitó la cinta quitándose también la bola de tela para vomitar en el, Soobin, preocupado puso en marcha su auto para ir a casa. Al llegar, bajo del auto y entro, rápidamente corrió al sótano quitando cerradura por cerradura para luego bajar las escaleras.

—¡Hueningkai!

Corrió hasta él quien seguía frente al inodoro, sostenido de este. Puso su mano sobre su frente sintiendo lo caliente que estaba, lo cargo para salir del sótano e ir a la ducha. Lo sentó con cuidado en su tina para ir por la llave de sus esposas a su cuarto, introdujo la pequeña llave en el espacio que tenía para quitárselas, le quitó la ropa con cuidado para abrir la llave del agua fría haciendo que la tina se llene poco a poco.

—Hueningkai, ¿qué ocurre?

—Tengo hambre... —murmuró.

—suspiró— ¿Qué quieres comer?, lo que quieras, lo comprare.

—Lo que sea...—murmuró de nuevo.

—De acuerdo —cerró la llave—. ¿Puedes ducharte o necesitas mi ayuda?

—lo mira— Yo puedo.

—Está bien, iré a buscar ropa mientras báñate.

—Ajá...

Salió del baño para ir a su habitación, abrió su armario buscando algo de ropa para darle a Huening. El tiempo que lo observó también había aprendido su talla de ropa, descubriendo que eran de la misma. Tomó un conjunto para regresar al baño y dejarlo sobre el retrete, Huening pasaba la esponja con jabón sobre sus brazos llenándolos de espuma blanca, Soobin solo lo observaba en silencio, quería estar ahí dentro con él, quería ser él quien le pasara la esponja entre sus muslos.

—Mira —le mostró sus muñecas, las cuales comenzaron a cortarse por las esposas—, creo que necesito estar más tiempo sin ellas.

—Ajá, para que intentes escapar de nuevo.

—suspiró, regresando su vista a la esponja— ¿Como están todos en el salón?

—Te extrañan —dijo mientras se recargaba en la orilla del bañera.

—¿Y mis amigos?, los de mi pequeño grupo.

—Todos están preocupados, pero quien no se ha rendido es Yeonjun, hizo una lista de las personas que más te seguían, yo soy el cuarto y siempre los molesta diciendo que te tienen.

—Si supiera que cuando te molesta es cierto.

—Pero jamás lo sabrá, los oficiales me tienen como inocente, de hecho, mañana vendrán a inspeccionar la casa.

—lo miró—¿E-encerio?...

—Si, pero te llevaré a otro lugar.

—¿A donde?

—Secreto.

—Jhm...—de nuevo, continuó lavándose. Tomó la barra de jabón para meterla debajo del agua y lavar sus piernas. Lo miró— ¿Solo me amas por mi aroma?

—No, te amo también por la persona que eres, aparte de tierno e inocente, eres una persona muy graciosa y amable, siempre ayudando a los demás, como un superhéroe.

—A ti jamás te ayude.

—Claro que lo hiciste...tal vez no lo recuerdas, pero yo si, desde ese momento supe que eras un superhéroe. Fue creo que en segundo de primaria, unos niños se estaban burlando de mi ya que era el más alto del salón, diciéndome slenderman, faro y esas cosas, ahora que lo pienso...—desvío la mirada— eran insultos tontos, pero para un niño era mucho.

Ahora lo recordaba. Desvió su mirada hacia el agua recordando aquel momento, los niños molestando a Soobin diciéndole apodos sin sentido que para los adultos no tendría sentido pero para los niños si. Le enfadaba ver como los demás niños molestaban a Soobin solo por ser más alto. Regresó su mirada a él, quien hacía un pequeño puchero con su labio inferior.

—lo miró— Desde ese momento comencé a admirarte, pero me comenzaste a gustar desde tercero de secundaria, después de las vacaciones de verano te volviste muy guapo e irresistible.

—Si —dijo formando una pequeña sonrisa con sus labios—, todos me dijeron eso, que había cambiado mucho.

—Aparte de la buena persona que eres, me enamore de ti por tu físico, pero primero está tu persona, luego tu físico, luego tu aroma.

—¿Por qué es tan importante el aroma?

—Bueno, no puede gustarte una persona que huela a mierda, o a algo que no te gusta.

—Y a ti te encanta el chocolate.

—Lo adoro, no podría vivir sin el, pero tu eres mi favorito aparte de que tienes un especie de relleno sabor vainilla, quisiera probarlo de nuevo...—desvió su mirada a la entrepierna de Huening.

—cubrió su entrepierna— N-no...

—lo mira— Oye, te hice sonreír por un momento —dijo sonriente.

—No lo hiciste.

—¡Si lo hice! —dijo sonriente—, ¡hice sonreír a mi chocolate!.

—¿Quieres gritarlo acaso?

—¡Hice sonreír a mi chocolate! —grito, haciendo eco en el baño.

Huening formaba una pequeña sonrisa con sus labios, Soobin era demasiado tonto que daba risa.

—¿Que habrá de cenar?

—Cuando termines de bañarte y te lleve a tu habitación iré por ella.

—¿Me pondrás las esposas?

—Si, pero te pondré una venda, así no te lastimarás más.

—Okey.

❝ ❞

Había terminado de hacer las compras. Salió del supermercado empujaba el carrito el cual tenía sus compras para ir a su auto en el estacionamiento, abrió su cajuela para tomar las bolsas y meter las bolsas en este. No se había dado cuenta, pero alguien lo espiaba a lo lejos, observando cada movimiento que hacía, trataba de ver que había en sus bolsas pero no podía, decidió acercarse a él.

—Soobin —lo toma del hombro, haciendo que se resaltara—, ¿que haces por aquí? —pregunto sonriente.

—Vine a ver una película, se llama, deja de joder ya te dije muchas veces que no se donde esta Hueningkai y no tengo nada que ver con el, ¡ahora déjame en paz!

Cerró la cajuela de golpe, haciendo el carrito a un lado para subir a su auto. Yeonjun lo siguió, parándose fuera de la puerta en la cual él se encontraba.

—Mañana iré a tu casa —se agacho, recargándose en el auto—, cuando seas un sospechoso o el secuestrador haré que toda tu maldita cara se vea igual que un experimento del área cincuenta y uno.

Soobin solo soltó una risita para mirarlo amenazante.

—Deberías comenzar a pensar en olvidar a Hueningkai, porque yo no tengo nada que ver con él.

—Maldito idio-

Dio en reversa el auto para salir de ahí e ir a su casa. Minutos después llegó a esta, se estaciono en su garaje esperando a que la puerta se cerrara, cuando lo hizo, se quedo ahí sentado unos segundos pensando en lo que Yeonjun le había dicho, tenía que esconder cualquier evidencia, hasta la más pequeña. Sacó su celular de su bolsillo para ir a contactos y llamarle a un viejo amigo suyo. Cuando este comenzó a sonar, puso su celular junto a su oreja esperando a que contestara, pero este no tardó mucho.

—¿Si?

—Buenas tardes noches señor tratos, ¿todavía tiene su servicio?

—Depende de cual quiera contratar.

—ríe ligeramente— Verás, mañana vendrá la policía a inspeccionar mi casa de arriba para abajo, de un lado al otro incluso debajo de cada mueble y roca, pero, el problema es que tengo algo lo cual no quiero que vean.

¿Te robaste la estatua de la plaza?

—No idiota —suspiró—tengo una persona secuestrada, y necesito de tus servicios para mantenerla en tu casa en lo que inspeccionan la mía.

Se quedó en silencio unos segundos. Soobin no desconfiaba, si su amigo se negaba de todas formas no iba a decir nada, hacía trabajos sucios a cambio de dinero el cual Soobin siempre tenía, y mucho.

¿Cuánto ofreces por cuidarla?

Chocolate - SooKaiDonde viven las historias. Descúbrelo ahora