Seis

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"Eres todo eso que quería, pero no sabia como pedirlo".



Las festividades desde que empezó la guerra no parecían tener el mismo aire alegre de hace cinco años atrás. Era todo lo contrario, parecía que el frío se volvía más fuerte y que las casas de los brujos y brujas se volvían más sombríos y tristes, sin importar de qué lado de la guerra estén.

Noche vieja trato de ser la excepción en la casa de los Lupin.

Aura y Remus habían invitado a sus padres y amigos a pasar la última noche del año en su cabaña, puesto que la última vez que se habían visto los siete juntos fue a inicios de diciembre cuando vinieron a anunciar la muerte de otro miembro de la orden, una amiga cercana de Lily, Marlene Mckinnon.

Fue realmente una pena, ya que era muy buena persona, sin contar que murió junto a toda su familia lo cual agregó un toque más amargo a todo.

Pero hoy era el último día de 1979, y lo tenían que festejar lo mejor que podían.

Una alegre música navideña se escuchaba por toda la sala, acompañado de un fuerte olor a jengibre y chocolate, este último cortesía de Remus quien había preparado una cantidad considerable de chocolate caliente que podría durar hasta dos semanas si no lo terminaban.

Aura estaba sentada en uno de los asientos de su comedor, hablando con su madre, Adiane, que parecía más que alegre al ver la pequeña sillita que habían hecho los chicos.

— ¿Les dijiste que Alya va a ser muy pequeña para usarla? —pregunto con cariño mientras pasaba su mano por la sillita.

— Si, pero dijeron que era hacerlo mejor con tiempo. Parecían un poco aburridos antes de ver la caja —respondió Aura mientras se recostaba en su asiento, frotando cansadamente su estómago. Alya nacería dentro de siete días y Aura no veía la hora de dejar de cargar con el peso de su hija en el estomago.

Su madre notó ese gesto de su parte.— Los últimos días siempre son horribles —hablo tranquila mientras apoyaba la mano en el estomago de su hija.— Pero se podría decir que es la calma antes de la tormenta.

Un leve quejido salió de Aura.— Se viene algo peor.

Adiane solo rió.— Con la maternidad siempre parece que las cosas son peores si uno se centra en las peores cosas... como mucho lo peor será el parto, lactancia y el no poder dormir.

Un suspiro cansado salió de Aura, antes de escuchar varios saludos desde la sala.

Rápidamente por la puerta de la entrada aparecieron los rostros de James, Sirius y Lily quien estaba mostrando indicios de su estómago abultado.

— ¡Pero miren quién tenemos aquí! —hablo alegre Sirius mientras iba hasta Aura y Adiane.— ¡La madre y futura madre! ¿Como están señoras?

Por mas que la pregunta era para ambas, los ojos de Sirius se enfocaron en el estomago de Aura, colocando una mano sobre este y acariciandolo con cariño.

Lily y James por su parte saludaron a Adiane (quien luego se fue) y pasaron a saludar con un beso a su amiga, insistiendo que se quede sentada en su lugar.

— ¡Aura, siete días más y vamos a conocer a nuestra Alya! —hablo emocionado James mientras apartaba a Sirius.— Va a ser seis meses mayor que nuestro bebé... ¿no te importa eso para cuando salgan verdad?

Aura estaba a punto de responder pero la voz de Remus llegó rápido al comedor.— Mi niña no saldrá con tu niño James.

Todos se giraron para ver a Remus con dos tazas de chocolate caliente en sus manos.
Ignorando la queja de James, Lupin se inclinó y beso a su esposa, para después pasar a dar un rápido beso a su estómago.

Destinos - Remus J. LupinHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora