Ocho

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"Hoy no quiero un 'Para siempre' de unos meses, yo quiero un 'Poco a poco' que nunca acabe".

La guerra seguía, pero los Lupin seguían viviendo en su pequeña burbuja que tranquilamente podría rodear a todo el pueblo gracias a la calma que tenía.

Ya se había vuelto una costumbre verlos a los tres andando alegres por el lugar (claro que Alya estaba en su cochesito). El verano se estaba acercando y decidieron que era un buen momento para empezar la compra de ropa veraniega para su hija. Pues toda la que tenían era para invierno porque la niña había nacido en dicha época.

Pasaron por varias tiendas, comprando alguno que otro objeto como pequeños conjuntos de mayas, unos pequeños flotadores, una gorrita de baño y lo principal, ademas de una pequeña piscina para que Alya juegue.

No tenían pensado por nada del mundo dejar que ella esté en el agua del río cercano. Era muy joven, aparte nadie sabía bien que cosas podría haber que le hagan mal.

Así que ninguno de los dos se molestó en pensarlo dos veces cuando tomaron la caja de la pequeña piscina.

Una vez de regreso a su casa, rápidamente se pusieron a armar la piscina.

Se ubicaron tranquilamente en su patio trasero, Aura había puesto una manta en el suelo para que Alya se pueda sentar y juegue con un peluche de lobo. Ella se unió a su hija una vez que trajo unos vasos con agua fresca y una mamadera para la niña.

Alya recibió alegre el agua, sonriendo levemente una vez que el chupon estuvo en sus labios.

Remus por su parte no estaba tan lejos de su familia, podía escuchar la pequeña conversación que se basaba en palabras de Aura y balbuceos de Alya. Aunque gran parte de su concentración estaba en unir los metales con la lona para crear poco a poco la forma redonda de la piscina.

Esta tenia un color azul en el interior y amarillo para el exterior. Un poco llamativo para el gusto de Aura, pero era necesario si querían ubicar a la niña.

— ¿Necesitas ayuda Rem? —pregunto Aura mientras se acostaba en la manta, sabia que el hombre orgulloso no la  aceptaría por más que la necesite.

— Ya terminé —hablo Remus mientras se giraba a ver a sus chicas. Aura estaba recostada con un brazo sobre sus ojos, mientras que Alya estaba apoyada contra varios almohadones, aplaudiendo alegre a su padre con sus manitas.— ¿Alguien esta emocionada por probar la piscina?

Aura sonrió ante el tono infantil que Remus usaba para hablar con su hija, pero la sonrisa fue de puro amor, adorando cada momento en el cual Remus sostenía a su hija entre sus brazos y la llenaba con besos.

— Creo que alguien va a ser muy malcriada por su padre... y tíos en general —comentó mientras se sentaba y tomaba su varita, apuntandola hacia la piscina que poco  se llenó de agua. Si pudiera hablar con la Aura de 15 años estaría totalmente asombrada sobre sus habilidades.

Remus sulto una carcajada que casi asusta a la niña.— Y yo creo que mami esta celosa de que mi pequeña tenga toda la atención de papá.

Ahora fue el turno de reír de Aura. Quien se levantó de su lugar y fue hasta sus dos amores, donde dejó un rápido beso en la mejilla de su hija y uno más duradero en los labios de su amante.

— ¡Sigue soñando señor Lupin! —chilló mientras iba hasta el interior de la casa en busca de la ropa de baño de Alya, protector solar y su cámara (no se perdería la primera vez que Aura estuvo en una alberca).

— ¡No sabia que estaba viviendo en un sueño amor! —escucho su voz llegar desde afuera, haciendo que un leve sonrojo aparezca en su rostro.

Tenian varios años estando juntos y todavía se seguía sonrojando como una adolescente, no tanto como antes, pero este maldito hombre podía hacer que todo su cuerpo entre en pánico si tan solo lo deseara.

Destinos - Remus J. LupinHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora