"-Esto que estás viendo, este hermoso amanecer, ese sentimiento que invade tu cuerpo al observar tan hermosa escena, es lo mismo que yo siento siempre que estoy contigo, siempre que te veo. Porque tú eres mi sol. Eres mi amanecer... "
El Nuevo Mundo...
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—Bueno, yo solo digo que entre Tony y yo, evidentemente yo sería un mejor líder —bromeó Bucky con orgullo mientras veía a sus amigos con una expresión arrogante.
—Eres un idiota —le recriminó Natasha, pero soltó una risita—. Tony será un gran líder. Si me preguntan, creo que el padre de Peter hizo una gran elección.
—Pero nadie te preguntó —replicó Bucky riendo. Natasha le miró con ojos de pistola y le arrojó una almohada de la cama de Peter.
Cuando la ceremonia concluyó, los amigos pusieron rumbo a casa de Hugo. Les costó un poco de trabajo asimilar lo que había ocurrido en la ceremonia; no podían creer que Tony había sido nombrado el líder del Páramo. Eso no provocó que alguno de los chicos se resintiese por no haber sido seleccionados como líder, al contrario, todos se sentían muy felices y orgullosos de su amigo. Sabían de lo que era capaz y estaban seguros de que encontraría la forma de llevar al Páramo a la grandeza.
Durante el camino de regreso no dijeron mucho, se limitaron a soltar algún que otro murmullo y poco más. Ya en casa de Hugo, subieron a la habitación de Peter y fue Bucky quien rompió la tensión entre los amigos.
—Y... ¿cómo te sientes, Tony? —preguntó Steve. Y por supuesto que un nuevo sonrojo no se hizo esperar. Menos evidente, eso sí—. Ser líder del Páramo no debe ser una tarea sencilla.
—Me siento bien —contestó el mencionado, sonriéndole al rubio—. Al principio estaba un poco confundido y sorprendido, pero ya lo digerí. Además, ustedes van a ayudarme, ¿no? —Sus amigos asintieron felices. O bueno, todos menos Peter. El rubio menos musculoso de los dos estaba sumergido en sus propios pensamientos y no prestó atención a lo que decían los demás.
—Creo que a alguien no le gusta mucho la idea —señaló Bucky al tiempo que miraba a Peter con intriga. Éste se incorporó de sus pensamientos y miró a sus amigos.
—¿Qué dicen? —preguntó confundido.
—¿Estás bien? —cuestionó Natasha—. Pareces un poco preocupado. ¿No te alegra que Tony sea el líder?