"-Esto que estás viendo, este hermoso amanecer, ese sentimiento que invade tu cuerpo al observar tan hermosa escena, es lo mismo que yo siento siempre que estoy contigo, siempre que te veo. Porque tú eres mi sol. Eres mi amanecer... "
El Nuevo Mundo...
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Natasha abrió el telón, y todos se paralizaron ante la criatura que hizo acto de presencia tras éste. Era un Manchado, pero, a diferencia de los demás, este era enorme. Tenía unos dos metros de altura, puede que incluso más. Su viscoso cuerpo estaba adornado por unos enormes brazos gordos con garras afiladas, piernas pequeñas en comparación a la masa de su cuerpo, ojos de color verde puntiagudos y una sonrisa formada por hilos de tinta que se dibujaban en una cabeza no conectada al resto del cuerpo mediante un cuello. Tenía una complexión regordeta y una fuerza de vértigo.
No tuvieron tiempo de reaccionar: la enorme criatura reaccionó de forma violenta. Casi al momento, la puerta de la entrada se cerró de golpe.
—¡Es una trampa! —exclamó Bucky.
La enorme criatura arremetió contra Natasha, quien sólo se cubrió el rostro con los brazos y se colocó de cuclillas. Para su suerte, Tony pudo reaccionar a tiempo: se lanzó hacia su amiga y ambos cayeron al suelo, logrando apartarla del camino que recorrieron las garras de la bestia.
Peter, en ese momento, tomó su Pincel y lanzó un chorro de Pintura contra la bestia. Ésta sólo soltó un gruñido tras el impacto. Peter se quedó perplejo. Cambió el Pincel de mano y probó con un chorro de Disolvente. Nada. La bestia estaba como si nada.
—¡No te esfuerces! —le gritó Tony desde el suelo—. ¡Es inútil! Su piel es sumamente resistente a ambas sustancias.
La bestia se corrió hacia Peter y lanzó un zarpazo, sus enormes garras rozando la piel del rubio, pero no llegaron a herirlo del todo gracias a que logró reaccionar a tiempo. Peter corrió lejos del alcance de la bestia. Estaban en una zona sumamente reducida, por lo que tenían todas las de perder.
La bestia se giró y buscó a su objetivo más cercano: Bucky. Con un salto y un rugido gangoso de por medio, llegó hasta él, impactando sus puños contra el suelo al aterrizar. El castaño retrocedió y tropezó por la onda de choque que el impacto produjo. Tony y Natasha llegaron a su auxilio, le ayudaron a incorporarse del suelo y se reunieron con Peter del otro lado del lugar.
—Es muy fuerte —jadeó Bucky.
—Tiene un punto débil —informó Tony, conociendo a la perfección a los enemigos con los que ha luchado desde hace tantos años—. Hay que hacer que lo muestre.
La bestia volvió al ataque. Con un nuevo salto, llegó donde el grupo de amigos y, una vez más, impactó sus puños contra el suelo. La zona del impacto sufrió daños considerables, el suelo metálico se rompió y dejó escapar una chispas y explosiones debido a los circuitos eléctricos que se encontraban debajo.
Los amigos lograron apartarse antes de ser embarrados contra el suelo como si de arañas se tratasen. La onda de choque los alcanzó y los hizo tambalearse hasta casi caer. Tony y Natasha se separaron de los otros dos. La bestia giró sobre sus talones, tomó una buena bocanada de aire, expulsó una fuerte carga de Disolvente a través de la boca y comenzó a absorber, como si fuera una aspiradora ansiosa de devorar carne.