"-Esto que estás viendo, este hermoso amanecer, ese sentimiento que invade tu cuerpo al observar tan hermosa escena, es lo mismo que yo siento siempre que estoy contigo, siempre que te veo. Porque tú eres mi sol. Eres mi amanecer... "
El Nuevo Mundo...
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¡Extra! ¡Extra! Se desatan los conjuros y encantamientos en BogEasy. Los residentes están aterrados.
Después de abandonar Ciudad Mañana, dejar a Bruce en su casa y obligar a Tony a que fuera atendido por un médico para tratar las heridas que tenía, los cuatro se encontraban frente a la Estatua de Mean Street.
Aunque Tony quería regresar a su fuerte, sabía que no podía abandonar a sus amigos y dejarlos a su suerte; ellos eran lo único que le quedaba después del Desastre del Disolvente. Así que, aunque le preocupara "La Botella", iba a acompañarlos hasta el final. Juntos iban a terminar lo que iniciaron y regresarían a Peter al Mundo Real.
—Vamos a descansar —les dijo—. Partiremos en unas horas. Debemos viajar a Tortuga y averiguar qué está ocurriendo en ese lugar. Ese es nuestro próximo destino. Allí encontraremos la siguiente pieza del cohete. Hay otra en Lonesome Manor, pero nos ocuparemos de ella después.
Todos asintieron y agradecieron que Tony decidiera acompañarlos. Sin más, caminaron por la calle hasta llegar al edificio donde su amigo rubio vivía. Tocaron a la puerta del departamento de Clint para pedir asilo, el hombre aceptó gustoso.
Los cinco se encontraban sentados en la isla de la cocina, cenando un poco de café con pan.
—Por cierto —inició Bucky al tiempo que le daba un sorbo a su taza de café—, ¿cómo está tu padre, Clint?
—Mi padre falleció poco después de la tragedia —contestó con una sonrisa melancólica. El recuerdo de ese día tan devastador para todos en el Páramo quemaba.
—Oh... Yo... Lo siento mucho, no quise...
—Tranquilo. En realidad, agradezco que haya sido así. Al menos no tuvo que pasar por el mismo destino que nosotros; él ya está en un lugar mejor.
Bucky y Natasha le dedicaron una sonrisa de comprensión al rubio. Tony no hizo o contestó algo; se enfocó en su taza de café, cabizbajo. Peter sintió un hueco en su estómago. Había causado demasiado daño a ese mundo y a las personas que lo habitaban, y se sentía tan culpable y miserable.
—La única familia que me queda... son ustedes —continuó el rubio—. Por eso les pido que tengan mucho cuidado en Isla Calavera. Por favor, regresen sanos y salvos.
Tony se levantó de su asiento ante la mirada atónita de todos, y abrazó a su amigo, quien no dudó en corresponder el abrazo y soltar algunas lágrimas.
Peter no era el único que se sentía culpable y miserable: Tony también lo hacía. Tal vez si no se hubiera escondido en su fuerte por tantos años, podría haber hecho algo para ayudar a sus amigos. Pero tenía sus razones para quedarse en esa maldita montaña, y estaba seguro que algo mucho peor hubiera ocurrido si no permanecía en ese lugar.
—Tony —habló Clint en voz baja, sin romper el abrazo—. ¿Por qué nunca regresaste? Todos te necesitábamos, tus amigos te necesitaban... yo te necesitaba. ¿Por qué nos abandonaste?