"-Esto que estás viendo, este hermoso amanecer, ese sentimiento que invade tu cuerpo al observar tan hermosa escena, es lo mismo que yo siento siempre que estoy contigo, siempre que te veo. Porque tú eres mi sol. Eres mi amanecer... "
El Nuevo Mundo...
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—¡Maldición! —gritó Bucky—. Era nuestra ruta de escape.
El brazo mecánico se abalanzó sobre ellos de nuevo. Las tijeras les rozaron las piernas, el taladro impactó contra el suelo en varias ocasiones mientras ellos corrían para esquivarlo, la sierra les tocaba los talones y la mano luchaba por atraparlos.
—Aún hay una salida —recordó Natasha, sin parar de correr y esquivar—. El Doctor Loco escapó por una trampilla en el suelo; podemos salir por ahí.
—Bien. Vamos. —Bucky y los otros dos aumentaron la velocidad, directo hacia los paneles encargados de controlar al brazo mecánico.
—¡Espera! —Natasha se detuvo de golpe, provocando que los otros dos la miraran interrogantes y detuvieran su andar de igual forma—. Si nos acercamos, el brazo mecánico puede destruir el panel. Y si eso sucede, ya no habrá forma de escapar.
Bucky la miró con nerviosismo al tiempo que esquivaba las tijeras del brazo mecánico.
—Tenemos que desconectarlo —afirmó después—. Debe haber algo que le dé energía a la máquina. Si destruimos esa fuente de energía...
—El brazo dejará de funcionar —concluyó Natasha y Bucky asintió.
Peter sólo observaba perplejo todo lo que estaba ocurriendo en ese lugar tan extraño y de locos. Seguían sin saber quiénes eran esos dos y por qué un maldito loco quería asesinarlo con una máquina enloquecida.
Observó a aquellos dos correr y él los siguió por instinto. Se separaron en busca de la dichosa fuente de energía.
El brazo mecánico se enfocó en Natasha, quien corría por las escaleras del balcón hacía el primer piso. El taladro se abalanzó sobre ella y logró herir su pierna derecha. Natasha tropezó y cayó escalones abajo. Su pierna sangraba. El brazo lanzó sus herramientas contra ella, pero ésta logro esquivarlas girando en el piso. Eso funcionó hasta que la mano mecánica la sujeto y apresó contra la pared.
—¡Natasha! —gritó Bucky desde el otro lado del salón.
Peter, tras escuchar ese grito, por fin lo comprendió: esos dos eran sus amigos, dos de sus mejores amigos. Los había olvidado por completo. Habían pasado casi doce años desde la última vez que los vio. Miles de memorias y recuerdos llegaron a su mente en ese momento, golpeándolo con la intensidad de un tsunami y siendo arrastrado sin piedad por éste. Ahora recordaba a esos dos.
No lo pensó dos veces al tomar el "destapacaños" aún adherido a su pecho y tirar de él hasta zafarlo. Su corazón dolió un poco durante el proceso, pero logró reprimir un gruñido.
Lo arrojó con todas sus fuerzas hacia el brazo mecánico. El objeto impactó en el ojo de éste, provocando que la sierra desviara su curso para impactarse en la pared y no en el cuello de Natasha.
El brazo se giró hacia Peter.
—¡Aquí estoy! —gritó—. Yo soy al que quieres. ¡Ven por mí!
El brazo soltó a Natasha y ésta cayó al suelo. Rodó un poco mientras se sujetaba la pierna sangrante y respiraba con dificultad. La máquina se abalanzó sobre Peter y éste salió corriendo, esquivando los ataques que la chatarra le lanzaba.