Castaño

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Bucky se llevó las manos a la  boca por la impresión y soltó un pequeño grito de asombro

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Bucky se llevó las manos a la boca por la impresión y soltó un pequeño grito de asombro. Natasha chilló y cubrió su rostro con sus manos. No, no podía ser. Tony no podía ser aquel cuerpo que colgaba de una de las ramas del tronco. Peter se cubrió el rostro y se dio la vuelta.

—¡No es! —enunció Bucky. Suspiró aliviado, sintiendo su alma regresar a su cuerpo.

Natasha y Peter volvieron a respirar tras escuchar aquello. Soltaron un muy largo suspiro de alivio y secaron las lágrimas que el terror les obligó a soltar. Se encaminaron al cuerpo. Una vez ahí, pudieron observarlo.

—Jarvis... —susurró Natasha, identificando al hombre—. No puede ser.

—¿Quién es? —preguntó Peter con un hilo de voz.

—Era uno de los guardias de Tony —explicó Bucky—. Era bastante cercano a él.

—¿Qué estaba haciendo hasta acá arriba? —inquirió Natasha.

—Posiblemente lo mismo que nosotros: buscar a su líder.

En ese momento, Bucky notó algo peculiar que hizo notar a los otros dos:

—Sus nudillos —dijo—. Están heridos. Es como si hubiera tratado de defenderse. Al parecer, no corrió con la misma suerte que nosotros al escapar de los Beetleworx.

Los tres se quedaron en silencio por un largo rato. El hombre castaño que se encontraba colgado, aquel que, por un momento, pensaron que se trataba de Tony y que éste se había suicidado al no soportar la desgarradora vida que todos llevaban en el Páramo, resulta que, a diferencia de como creyeron en un principio, no decidió acabar con su vida, sino que alguien acabó con su vida, o más bien, algo. Aquello sólo era una pequeña prueba de lo horrible y crueles que podían llegar a ser los Beetleworx, esas máquinas que sólo sabían atacar y matar.

Natasha se llevó una mano a la boca y sollozó. Bajaron con cuidado el cuerpo. Con ayuda de unas piedras, cavaron un agujero y colocaron el cuerpo en su interior. Lo cubrieron por completo y se hincaron a su alrededor.

—Gracias, Jarvis, por todo —dijo Natasha. Posó su mano en el montículo de tierra—. Gracias por tus servicios. Gracias por cuidar de nuestro amigo. Donde quiera que estés, te deseo lo mejor. Buen viaje.

Los tres se quedaron unos minutos más, en silencio, sólo estando de luto por la pérdida de una gran persona. Esto hasta que los sonidos de las bestias mecánicas, los Beetleworx, comenzaron a hacerse más fuertes y presentes, por lo que se vieron obligados a seguir con su camino.

 Esto hasta que los sonidos de las bestias mecánicas,  los Beetleworx, comenzaron a hacerse más fuertes y presentes, por lo que  se vieron obligados a seguir con su camino

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Mi Amanecer (Stony - Winterwidow)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora