Ataque al Beetleworx

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Los dos Beetleworx se acercaban con calma al grupo de amigos, quienes se encontraban en trance, aún con los ojos en blanco y con sus bocas abiertas

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Los dos Beetleworx se acercaban con calma al grupo de amigos, quienes se encontraban en trance, aún con los ojos en blanco y con sus bocas abiertas. Scott sudaba y miraba a las bestias preparar sus armas para acabar con sus víctimas. Él sabía que las monstruosidades esas no lo tocarían a él, o eso le dijo el Doctor Loco.

—Ay, mierda... —susurró para sí.

Los Beetleworx estaban a punto de atacar a Sharon, quien era la más cercana a ellos. Las manos de Scott comenzaron a temblar. Aquello era una locura, pero no tenía elección. Eran ellos o él. Victor había conseguido atraparlo antes de que pudiera abandonar la mansión, y lo obligó a hacer lo que estaba haciendo en ese momento.

Tráeme sus cabezas, o yo cortaré la tuyale había dicho el demente.

Una de las bestias alzó su cañón, dispuesto a impactarlo en el rostro de la rubia, provocándole una muerte instantánea.

—Maldición... —susurró de nuevo.

No podía permitir que ellos murieran, que fueran asesinados. Había escuchado lo que Tony y los demás hicieron por los piratas de Tortuga; tenía la pequeña esperanza de que pudieran hacer lo mismo con ellos, los habitantes de Lonesome Manor. Además, sabía que, si ellos morían, estaría condenando a todos en el Páramo, puesto que Victor se encargaría de destruir todo junto con Mancha Negra. ¿De qué servía salvarse él si todos los demás morirían? Incluso si Victor cumpliera su palabra de perdonarle la vida, no soportaría la culpa que arrastraría por el resto de sus días.

Sin pensarlo muy bien, detuvo el control que mantenía sobre las mentes de los cinco. Sin embargo, estos continuaron sumergidos en las pesadillas que Scott les había mostrado. Maldiciendo una y otra vez, el hombre usó sus habilidades para intentar invadir las mentes de los Beetleworx, lo cual era una estupidez, puesto que eran máquinas. Aun así, logró bloquear sus circuitos por unos momentos, provocando que se detuvieran.

—¡Por favor, reaccionen! —pidió desesperadamente; no estaba seguro de cuánto tiempo podría retener a las bestias.

Nadie reaccionó. Al parecer, las pesadillas que estaban ocurriendo en sus cabezas eran demasiado intensas, tanto que no los dejaba salir del trance.

—¡Ignórenlas! —gritó con desesperación—. ¡Son falsas! ¡Son simples alucinaciones, engaños!

Sharon dejó escapar un pequeño sollozo. Scott aprovechó ese momento de vulnerabilidad para volver a invadir la mente de la rubia. Observó la pesadilla que estaba tomando lugar en su cabeza.

—No es tu culpa —le dijo con voz suave—. Tú no sabías lo que Victor era capaz de hacer. —Puso todo su esfuerzo en borrar las alucinaciones.

La mujer despabiló de golpe. Nada más reaccionar, se topó con un cañón que se quedó a milímetros de impactar en su rostro. Dio un respingo del susto y examinó todo a su alrededor, como digiriendo que todo fue una pesadilla y, ahora, regresaba a la realidad.

Mi Amanecer (Stony - Winterwidow)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora