"-Esto que estás viendo, este hermoso amanecer, ese sentimiento que invade tu cuerpo al observar tan hermosa escena, es lo mismo que yo siento siempre que estoy contigo, siempre que te veo. Porque tú eres mi sol. Eres mi amanecer... "
El Nuevo Mundo...
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Frente a ellos se alzaba una enorme montaña: la Montaña Basura. No había rastro alguno de vegetación; todo era de color café. Había basura por todas partes. Basura, basura y más basura. Las cascadas se convirtieron en cascadas de Disolvente, al igual que los ríos. Había montones de esa sustancia verde alrededor de ellos. Las nubes tan densas impedían ver la cima de la montaña.
—Ahora entiendo porque le llaman Montaña Basura —comentó Peter al tiempo que arrugaba su nariz debido al fuerte olor del Disolvente combinado con la basura.
—No siempre fue así —aclaró Natasha—. Este era un lugar hermoso, lleno de naturaleza y vida. Pero bueno, al ser este el epicentro del desastre, es más que obvio que también resultó ser el lugar más afectado.
—¿Cómo vamos a encontrar a Tony y a Steve en este lugar? —preguntó Bucky.
Natasha y Bucky miraron a su alrededor. Era cierto, ambos podrían estar en cualquier lugar. Puede que, incluso, ya ni siquiera se encuentren en ese lugar.
Caminaron un poco por los alrededores. Se toparon con algunos Manchados en el camino, pero los eliminaron con facilidad.
—Bien —comenzó Bucky—, no están aquí. Hay que seguir avanzando por la montaña.
—¿Y si no los encontramos? —inquirió Natasha con un claro tono de preocupación y miedo—. ¿Y si no están aquí, en la montaña?
—Ey, tranquila. Los vamos a encontrar —la animó Bucky—. No te voy a mentir: tal vez no con vida, pero los vamos a encontrar. Nos vamos a asegurar de que tengan una despedida digna.
Natasha sollozó muy ligeramente. Se aferró al pecho de su novio.
—Esas palabras duelen —dijo con la voz un poco quebrada y sin soltarse del agarre.
Bucky la rodeó con sus brazos y apoyó su cabeza en la de ella.
—Lo son, pero tenemos que afrontarlas. —Acarició suavemente el cabello de su novia.
—No sé si estoy lista para eso. Para dejarlos ir.
Bucky la abrazó aún más. A él también le dolía, y mucho. No podía negar que confirmar la pérdida de sus amigos le afectaría, y vaya que lo haría. Soltó unas lágrimas que se escurrieron por sus mejillas hasta caer en el nacimiento del pelo de la pelirroja. Ésta, al sentir las lágrimas de su novio, se aferró más a él y también soltó unas cuantas que mojaron la playera del castaño.
Peter contemplaba la escena en silencio. Posiblemente, él era el más afectado. Es decir, no sólo perdería a dos de sus mejores amigos, también sentía todo el peso de la culpa sobre sus hombros.
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