¿Verdad?

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Tony despertó con un  ligero dolor de cabeza, un poco de ardor en la garganta y con una  sensación extraña, parecida a la que se siente cuando se tiene resaca

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Tony despertó con un ligero dolor de cabeza, un poco de ardor en la garganta y con una sensación extraña, parecida a la que se siente cuando se tiene resaca. Había un olor peculiar que inundaba la habitación: el olor de dos seres que se entregaron en cuerpo y alma, que entregaron sus corazones y se unieron como uno solo. En resumidas cuentas: el olor característico después de hacer el amor.

Steve aún dormía y lo apresaba con sus brazos en un cálido abrazo. Podía escuchar sus leves ronquidos y sentir su tibio aliento contra su nuca. Sonrió. No era la primera vez que despertaba al lado del rubio, pero sí era la primera vez que despertaba entre sus brazos, después de haber hecho el amor, después de sentirse completo y profesarse su cariño. Era increíble. Antes sólo fueron simples amaneceres al lado de Steve, de esos que se tienen con una persona de confianza: un mejor amigo o un hermano. Pero ahora era diferente. Era especial, único. La verdad es que no sabía cómo explicarlo. Sólo sabía que con nadie se había sentido así, jamás.

Estar así, recién despertado, con aquel olor tan agradable inundando sus fosas nasales y con aquellos fuertes brazos que lo acunaban con amor y cariño, sólo lo hicieron sentirse seguro, a gusto, protegido y querido. Sentía una paz tan intensa que hace mucho no sentía. Se sentía en casa. Steve era su casa, su hogar. ¿Cómo no se dio cuenta antes?

Y no es que el resto de sus amigos no fueran su hogar; lo eran, pero ellos no podían brindarle ese tipo de amor que Steve sí podía. Peter le entregaba su amor fraternal, de hermanos. Natasha y Bucky un amor de amistad. Jarvis e incluso Hugo le entregaban un amor paternal. Y Steve le entregaba amor de verdad, el que le faltaba. Cada una de las personas especiales para él eran un pilar importante para mantener su hogar de pie; y estaba seguro de que él, de igual forma, era un pilar fundamental en la vida de cada uno de sus seres queridos.

Soltó un pequeño quejido cuando Steve se removió entre las sábanas.

—Buenos días —le dijo el rubio con tono dulce al tiempo que plantaba un tierno beso por debajo de su oreja—. O... bueno, ¿qué hora es?

—Auch —se quejó el castaño—. Me duele todo. —Su voz sonó excesivamente ronca, y el ardor en su garganta se acentuó. Y es que el movimiento de Steve fue el detonante para un dolor muscular un tanto agudo en ciertas partes.

Steve rio por lo bajo. Volvió a plantar un beso dulce en Tony.

—No te muevas —bromeó.

—Claro, muy fácil decirlo. Como a ti no te martillaron.

Steve volvió a reír. Y Tony acababa de descubrir algo más sobre esa nueva experiencia de amor. No todo era placer, claro que no. Estaba el dolor que se producía durante y después del acto. Pero no le importaba. Estaba dispuesto a pagar esas consecuencias con tal de hacer el amor con Steve siempre que quisieran. Le había encantado esa sensación de estar unidos, de transmitirse todo su amor en esa actividad, la sensación de sentirse inundado entre sus aromas y caricias.

Mi Amanecer (Stony - Winterwidow)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora