"-Esto que estás viendo, este hermoso amanecer, ese sentimiento que invade tu cuerpo al observar tan hermosa escena, es lo mismo que yo siento siempre que estoy contigo, siempre que te veo. Porque tú eres mi sol. Eres mi amanecer... "
El Nuevo Mundo...
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Natasha gritó frustrada y maldijo a Tony mil y una veces. ¿Cómo se atrevía a colgarle el teléfono sabiendo que lo necesitaba? Se tiró a la cama y trató de calmarse. Ya habían pasado algunos días y su periodo no daba signos de vida. Todo parece indicar que era oficial. Estaba esperando a un mini-James en su interior. Suspiró y se cubrió la cara con la almohada. Decir que estaba asustada era poco; estaba aterrada. Tendría que hablar con su novio cuanto antes.
Sollozando, se quedó dormida.
Al despertar al día siguiente, se pasó toda la mañana, y parte de la tarde, pensando. Sabía que tenía que hablar con Bucky para contarle todo y revelarle que iba a ser padre. Y justamente eso, lo de ser padres a tan temprana edad, le aterraba. Al final, supo que no podía seguir evadiendo a su novio; tenía que afrontar la realidad. Se dio una ducha, se arregló y salió en busca de James.
Tocó la puerta de su casa, y al no recibir respuesta, tomó su celular, buscó el número de Bucky y marcó.
—Hola —dijo cuando la llamada fue atendida.
—Hola, Senpai.
—Necesito hablar contigo. Vine a tu casa, pero creo que no estás.
—¿Ocurre algo?
—No... Bueno, sí. Es complicado. Necesito hablar contigo en persona. ¿En dónde estás?
—Estoy en Mean Street. Podemos vernos en la heladería.
—Perfecto, voy para allá.
Colgó.
Tras unos minutos de viaje, llegó a la heladería donde quedó de verse con James. Su novio la esperaba en la entrada del lugar con una enorme sonrisa. Se acercó a él, el castaño le dio un beso dulce en los labios como saludo.
—Me alegra verte —le dijo Bucky al separarse—; pensé que estabas enojada conmigo.
—¿Por qué lo estaría? —cuestionó distraída.
—Has estado evitándome.
—Perdón... Es que... tenía que pensar. De hecho, es de eso de lo que quiero hablar contigo.
Bucky dudó y se preocupó. ¿Había hecho algo mal? ¿Su Senpai iba a terminar con él? Tuvo que luchar para no hacer notar su preocupación. Acarició la mejilla de las más baja de manera dulce y la incitó a entrar al establecimiento.
Ya adentro, subieron al segundo piso, buscaron una mesa en el balcón y se sentaron. El mesero se acercó y pidió su orden; Natasha pidió un cono sencillo de vainilla y Bucky uno de chocolate.
—¿Qué ocurre, amor? —preguntó Bucky una vez el mesero los dejó a solas.
—¿Qué hacías en Mean Street? —regresó la pregunta Natasha, evadiendo la que le hizo su novio.
Bucky arqueó una ceja.
—Regresaba de Bella Oscura. Fui a buscar a Tony, pero no estaba.